El COVID-19 hizo que el planeta pudiera respirar, pero ahora la contaminación aumenta abruptamente

Con las reaperturas que se llevan a cabo alrededor del mundo, las personas retoman sus antiguos hábitos y contaminación comienza a aumentar desaforadamente.

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Todos escuchamos que como las personas debían quedarse en sus casas los niveles de contaminación vieron una reducción en todo el mundo.

En países como China, donde el aire alcanza niveles de polución peligrosos para los humanos, la reducción de dicha contaminación fue asombrosa llegando a alcanzar hasta 40% y mejorando considerablemente la calidad del aire.

En Venecia, fueron famosas las imágenes de vida marina que pudo nadar por los famosos canales debido a que las aguas estaban limpias y vacías de turistas.

También, en Bogotá Colombia se vio un cielo despejado y azul, lo que en esa ciudad es un evento extraño, ya que el cielo es casi siempre de color opaco y grisoso.

Esto se produjo debido a que grandes empresas tuvieron que cerrar sus puertas y a que las personas tuvieron que encontrar formas de trabajar desde sus casas, lo que redujo las emisiones de dióxido de carbono y gases que producen el efecto invernadero, que son los causantes del calentamiento global y el cambio climático.

Pero a pesar de que esto fue una muy buena noticia para el planeta, ecológicamente hablando, este fenómeno de las calles vacías y menores emisiones de contaminantes, está poco a poco pasando.

El caso de China muestra como los niveles de contaminación pueden volver rápidamente a como estaban antes de los cierres por coronavirus que fue lo que sucedió en el pasado mes de junio, cuando la contaminación aumentó rápidamente.

Algo similar pasó en 2003, cuando la potencia mundial experimentó una recesión económica debido a los brotes de SARS.  Los niveles de contaminación bajaron temporalmente, para aumentar después de que se iniciara la reapertura económica.

Eso mismo podría ocurrir en todo el mundo a medida que las personas puedan volver a sus trabajos y las grandes fábricas retomen su producción masiva.

El respiro que tomó la tierra en el tiempo de cuarentenas podría no haber servido de nada si los países y lideres mundiales no toman cartas en el asunto.

El coronavirus nos ha dejado efectos sumamente negativos, muchas personas han perdido familiares cercanos, otras perdieron sus empleos y experimentan situaciones económicas difíciles y muchas otras han sufrido de depresión, ansiedad e incertidumbre hacia el futuro, pero el medio ambiente puede que haya agradecido el momento en que llegó el patógeno al mundo.

A principios de este año vimos los cambios climáticos que estaban afectando a muchas zonas del mundo, muchos activistas ambientales advertían que de no hacer algo inmediatamente, ya “no habría vuelta atrás”.

El coronavirus hizo que eso que parecía imposible sucediera, la sociedad tuvo que adaptarse a las recomendaciones de las autoridades sanitarias y gran parte de la población del mundo se quedó en sus casas.

El cambio fue abrupto y aunque tuvo algunos efectos positivos en el medio ambiente, este cambio no estaba pensado para durar a largo plazo, así que podría de la misma forma volver a lo que era antes de manera rápida.

Pensando en esto, algunos países como los pertenecientes a la Unión Europea han implementado leyes que permitan cuidar de la economía mientras se protege al medio ambiente.

Allí se pensó en una ley que prohíbe la inversión en las industrias que promueven la contaminación, además se tiene establecido que para el año 2050 los gases de efecto invernadero serán eliminados a través del Acuerdo Verde Europeo.

Similar a esto, en ciudades como Milán y París se han ampliado las aceras para los peatones y se ha dado prioridad a la creación de rutas para los ciclistas, esto con el animo de promover los transportes ecológicos.

Según expertos, para lograr una sociedad más ecológica y limpia, se deben implementar en todos los países nuevas opciones laborales contando con facilidades para trabajar desde casa y así tener que acceder menos a medios de transporte que liberan CO2.

Asimismo, es necesario que las compañías del mundo busquen opciones que les ayuden a reducir o eliminar sus emisiones de gases contaminantes a la atmosfera.

Pero, aunque esto es lo ideal y sería lo mejor para el planeta y los seres que habitamos en ella, la realidad está un poco lejos de la expectativa.

Un ejemplo es Estados Unidos, que ha demostrado dar prioridad a su economía agresiva y consumista, incluso por encima del valor de las vidas humanas.

Donald Trump, el actual presidente, ha evidenciado su desinterés por proteger el ambiente y ha retrocedido en los procesos ecológicos que había dejado el gobierno de su predecesor Barack Obama.

Incluso durante la pandemia, el primer mandatario del país mostró su preocupación por la economía y el deseo de continuar como si el virus no existiera.

En ese país, se vio una reducción del 40% de americanos recorriendo las vías, pero esto rápidamente pasó debido a que la reapertura no tardó en llegar.

Así, muchos países han visto como con las reaperturas los niveles de contaminación escalan día a día.

Una buena predicción para el mundo sería que la sociedad tiene que ser rediseñada y en el nuevo diseño predomina el uso de energías verdes, el trabajo a distancia y la conciencia ecológica.

Un atisbo de lo que sería la situación ideal sucede con Microsoft, que decidió mudarse enteramente al campo virtual y Apple que espera convertirse en una compañía con emisiones neutras de carbón para el año 2030.

Si bien parece algo lejano, es posible que las personas, compañías y países comiencen a tener mayor conciencia ecológica después de este tiempo de pandemia que llegó para darle un vuelco a la vida como la conocíamos.

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