Encontrar la vacuna contra el COVID-19 es sólo el comienzo, retos mayores vienen después

Métodos de producción masiva, una lista prioritaria y el personal médico para administrar el medicamento son algunas de las problemáticas que plantea el contexto de la vacuna contra el coronavirus.

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El avance en la carrera por encontrar una vacuna efectiva y segura contra el coronavirus es hasta ahora prometedor, cada día farmacéuticas de diferentes países hacen encuentros que nos acercan a la posibilidad de tener este medicamento, pero después de encontrar la vacuna llega una situación incluso más difícil que es administrarla a la extensa población del mundo.

Con las buenas noticias de las vacunas experimentales muchas personas se sienten optimistas de que esta situación por la que el mundo atraviesa ahora será solucionada en poco tiempo.

Según el New York Times, hasta ahora se están probando en humanos 27 posibles vacunas, de esas algunas se destacan por sus excelentes resultados.

Una de las preferidas es la que está desarrollando la farmacéutica británica y sueca AstraZeneca, que mostró poder inmunizar los síntomas del SARS-CoV2 en 91 de 100 pacientes que recibieron una primera dosis y después demostró tener una efectividad del 100% cuando los voluntarios recibieron una segunda dosis.   

Sin embargo, las pruebas en humanos deben continuar y hacerse en una escala mucho más grande para poder analizar a fondo si la vacuna es segura en cuerpos humanos que tienen diferentes características y necesidades, lo que sucede en la etapa 3.

A pesar de que el panorama parece prometedor, tendremos que vivir con los efectos del coronavirus por más tiempo del que quisiéremos.

Después de que terminen las pruebas y la vacuna sea aprobada comienza un largo proceso que podría fácilmente demorar meses e incluso un par de años.

Imagina tener que administrar este medicamento a 7,8 billones de personas, todo el medicamento que se necesita, los implementos necesarios y aun más problemático, el personal médico que se requiere para llevar a cabo esta labor.

En el caso de Canadá se requieren 37,5 millones de vacunas para cubrir a todos los habitantes del país.

Este sería el primer evento problemático, ya que las farmacéuticas canadienses no tienen la capacidad para producir esa cantidad de vacunas en un periodo corto de tiempo.

 Hace algunos meses el Consejo Nacional de Investigación de Canadá y CanSino Biologics Inc. anunciaron que harían una colaboración para producir la vacuna contra el COVID-19.

Si bien la vacuna que está siendo desarrollada por CanSino es la favorita del país, esta farmacéutica dijo que podría producir 100,000 vacunas por año.

Puede que 100,000 suene como una cifra alta, pero esta cantidad cubriría toda la demanda canadiense en 30 años, cosa que suena ilógica.

Entonces, para lograr que el país cubra toda la demanda de la población en un periodo más corto y razonable, Canadá tendrá que acudir a farmacéuticas extranjeras.

En dicho caso, el país tendría que competir con otras naciones en la compra por dicho medicamento.

Otro problema que se ha discutido referente a la vacuna es quienes deberían recibirla primero.

Algunos expertos recomiendan que sean las personas mayores de 60 años o con complicaciones de salud previas, que sabemos son los más propensos a padecer de fuertes síntomas causados por el coronavirus.

En contraste, algunos expertos dicen que lo ideal sería aplicar la vacuna a las personas más jóvenes, que se encuentran entre los 20 y 30 años ya que corresponden a la población más expuesta al contacto social y a los contagios masivos.

Así mismo, se habla de que deben ser las personas que se dedican al campo de salud y que se encuentran en la primera línea de contagio.

Esto aun se queda en sugerencias, ya que las autoridades no han establecido quienes serían los primeros ciudadanos en recibir la vacuna.

Posterior a esto, el gobierno deberá determinar cual será el proceso para que las personas reciban el medicamento.

Se ha hablado de la posibilidad de tomar a gran parte del personal médico, doctores de familia, farmacéuticos y hasta enfermeras y enfermeros retirados.

Según el Dr. Gerald Evans, presidente de la división de enfermedades infecciosas de la Universidad de Queen, este proceso podría tomar de 2 a 3 meses.

Pero este es un aproximado un poco optimista.

De acuerdo con el Dr. Jeff Kwong, profesor de salud pública de la Universidad de Toronto, llevar la vacuna a todos los canadienses tomaría “muchos más meses”, haciendo un aproximado que ronda entre los 7 y 9 meses.

Por ahora, el gobierno canadiense se está preparando para el futuro escenario que tarde o temprano será una realidad para todos.

Desde ya, fue solicitada la increíble suma de 75 millones de jeringas que servirán para aplicar la vacuna, lo que duplica la cantidad de residentes en el país.

Tan pronto como una vacuna sea aprobada comenzará la carrera por ver qué país podrá aplicarla masivamente a sus habitantes.

Esto conlleva a otro dilema que es el de dejar las primeras dosis para los países más pobres que no tienen la capacidad económica de llevar las vacunas que necesitan a su población y que son más propensos a sufrir de manera más profunda los efectos del coronavirus en la sociedad.

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