Lo bueno, lo malo y lo feo de casarse con un canadiense

Existen algunos mitos que han sido desmentidos con el tiempo a la hora del matrimonio en Canadá.

Las leyes canadienses apoyan completamente la unión de una pareja, y más si es entre un extranjero y un local, sin embargo, hay algunos estigmas que las personas desconocen.

En primer lugar, hay que tener claro que el matrimonio con un canadiense no otorga la nacionalidad ni la residencia permanente; ni tampoco acelera el proceso.

Todo lo contrario, las leyes son iguales en el proceso de solicitud de residencia para todas las personas, sin importar las condiciones especiales que puedan suceder, en este caso, un matrimonio.

Quizá esta sea la parte fea del tema, pues realmente hay muchos extranjeros que se casan con el objetivo de obtener la residencia y la nacionalidad, en vez de por amor; lo cuál no recomendamos, no hay nada como una unión en base al amor sincero.

Otro tema muy importante para resaltar a la hora del matrimonio es el choque cultural que probablemente habrá entre la pareja, pues cada uno debe tener sus propias costumbres y será un proceso al que la pareja se tiene que acostumbrar.

Un ejemplo claro de esto puede ser a la hora de una fiesta; pues aunque los canadienses son amantes de las fiestas, no están tan acostumbrados como los latinos, pues el baile está en las venas para los latinos y quizá los canadienses pueden ser más tímidos en este sentido.

Aunque son detalles pequeños, es una diferencia de costumbres y cultura que puede suceder y a la que la pareja debe adaptarse, aunque hay que admitir que esto puede suceder entre cualquier pareja.

Ahora bien, sí las costumbres pueden chocar, ahora hay que pensar en el idioma, pues si la persona es latina, será mejor que tenga un buen conocimiento del inglés o el francés, para que la comunicación con la pareja pueda ser fluida y muy sana.

Acá los ejemplos pueden ser muchos, ya que existen situaciones de la vida diaria en el que, por culpa de la barrera del idioma, no podemos expresarnos ni comunicarnos de la forma más acertada.

Sí ponemos de ejemplo a los latinos, nuevamente, también se les ha caracterizado mucho por ser personas alegres y graciosas en su gran mayoría, por lo que las primeras veces es probable que un canadiense no comprenda el humor latino y también será un proceso adaptarse.

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Todo lo que hemos mencionado antes puede entrar en la categoría de lo malo.

Pero bueno, estos son solo detalles pequeños, mientras el matrimonio se haga con amor sincero, serán más las cosas buenas que las malas.

Quizá acá seamos partidarios del romanticismo pero a la hora del matrimonio, no hay nada más lindo como el amor sincero, aquel sin intereses. 

Seguro que ante el amor las barreras del idioma son nulas, los choques culturales no se sienten, la vida es más sencilla y más alegre gracias a la unión matrimonial con la persona indicada.

Sin duda alguna esto es lo más lindo del matrimonio, lo más destacable, lo más importante y sobre todo, lo más romántico del matrimonio.

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