Los países de Latinoamérica donde ser homosexual puede ser una pesadilla

Una investigación realizada por Transgender Europe, una organización no gubernamental, dijo que han surgido algunas leyes más progresistas para la igualdad y la protección de la comunidad LGBT.

Casi 600 personas murieron a lo largo de América Latina por la violencia contra la población LGBT entre enero de 2013 y marzo de 2014.

Estos datos los suministró un informe de la CIDH de 2015.

El informe de la CIDH y otros informes de la región muestran que la violencia contra las personas LGBT es cada vez más extrema.

A menudo son apedreados, torturados y violados antes de ser asesinados, y los crímenes suelen quedar impunes.

Muchas veces, los crímenes contra la población LGBT no son reportados por miedo a las represalias y el escepticismo del sistema de justicia.

Violencia a pesar de las leyes progresistas

América Latina ofrece una narrativa contradictoria: la región tiene las tasas más altas de violencia contra la comunidad LGBT.

Una investigación realizada por Transgender Europe, una organización no gubernamental, dijo que han surgido algunas leyes más progresistas para la igualdad y la protección de la comunidad LGBT.

Mientras que muchos derechos LGBT en los Estados Unidos están enredados en disputas legales en estados individuales en América Latina, las leyes sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción, el cambio de género en las tarjetas nacionales de identidad y las leyes contra la discriminación entraron en vigor en la década pasada,

Muchos de ellos antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos legalizara el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El matrimonio entre parejas del mismo sexo

Hoy en día, el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y en varios estados mexicanos.

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México firmó una medida propuesta en 2016 para hacerla legal en todo el país, pero la comisión parlamentaria que se ocupa de cambios en la constitución votó a favor de derribar la propuesta.

Chile y Ecuador permiten las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Catorce países latinoamericanos también han aprobado leyes que prohíben la discriminación en el lugar de trabajo basada en la orientación sexual.

Muchos países como Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay ahora permiten que las parejas del mismo sexo adopten.

En Bolivia se permite a las personas transgénero y transexuales cambiar sus tarjetas de identificación nacional.

Pero este país -junto con Paraguay- ha instituido una prohibición constitucional a los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Expertos

Para Javier Corrales, profesor de ciencias políticas en el Amherst College, hay tendencias positivas en la región.

Pero dice que es difícil saber si la violencia está aumentando o si las víctimas ahora están más cómodas hablando en contra de sus agresores.

«Hace quince años la región probablemente parecía un poco desesperanzada – y aun así hemos visto progresos, por lo que uno podría sacar lecciones de eso», dice.

Corrales agrega que una de las lecciones más importantes de la región «es que, en América Latina, los movimientos LGBT pudieron conectarse con los defensores de los derechos humanos, y esa alianza resultó muy fructífera».

Luis Larraín, presidente del grupo chileno LGBT iguales, dice que su país puede no ser tan avanzado como otros en América Latina, pero ha avanzado.

«En los últimos años ha habido un cambio muy notable por parte del pueblo, con su apoyo, y en el plano político, con un gobierno que ha aprobado las uniones civiles», dice.

El papel de la Iglesia

Las iglesias católica y evangélica también juegan un papel importante en la formación de la opinión social y política en la región.

«Si nos fijamos en la religión como variable, lo que encontramos es que cuanto más católico sea el país, más probabilidades habrán de aceptar la homosexualidad y viceversa», dicen los conocedores del tema.

«Cuanto más protestantes son, menos probabilidades tienen de aceptar esto y menos probabilidades tienen de tener una legislación activa sobre los derechos de los homosexuales», añaden varios expertos a Q’Pasa.

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