¿Por qué los países nórdicos son tan ricos?

Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia, son países que se caracterizan por ostentar las primeras posiciones cuando se trata de evaluar el nivel de vida y progreso de sus ciudadanos. En Q’ Pasa te contamos a qué se debe su éxito y su riqueza.

Ya sea que se trate de educación, calidad de vida, seguridad, medio ambiente, oportunidades labores, economía estable e incluso felicidad, los países nórdicos siempre lideran las listas con sus altos indicadores.

De esta manera, Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia, son reconocidos en todo el mundo como naciones ricas con modelos políticos y económicos virtuosos, dignos de ejemplo y modelo. ¿A qué se debe entonces realmente a que estos estados sean tan ricos sin contar con grandes recursos?

Trabajo honesto

Según algunos historiadores la gran productividad de estos países viene desde mucho antes de la implementación del ‘estado de bienestar’ que consiste en un ‘modelo “híbrido’, entre una economía de libre mercado, pero con intervención estatal en algunos servicios.

De acuerdo con estos expertos, estas naciones tenían una ética crítica del trabajo, debido a las condiciones climáticas tan adversas que vivían, ya que los agricultores debían trabajar extremadamente duro para sobrevivir.

Entonces, fue por necesidad que estas sociedades se acostumbraron a una gran responsabilidad individual y al trabajo.

Adicionalmente, mientras el resto de Europa tenía sistemas feudales donde la mayoría de los trabajadores no tenía propiedad sobre las tierras que cultivaban, en los países nórdicos el feudalismo no tuvo mucha influencia. Esto significó que muchos agricultores fueran dueños de sus propias tierras por lo cual eran sociedades relativamente igualitarias desde esa época.

Cultura de valores

La sociedad de estos países promueve valores tradicionales, pues como lo dijimos, se trataba de países compuestos por campesinos libres y con acceso a la propiedad privada. Además, se apostó por un gobierno limitado que apostara por la educación de su pueblo.

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En los países nórdicos, por ello, no se juzga a las personas en función de sus apellidos o contactos, sino por sus méritos y capacidades.

Aunque los nórdicos sean ricos, saben que provienen de campesinos pobres y esforzados, lo que hace que rechacen el privilegio y la ostentación. Estando en países con un duro y largo invierno, conocen el valor del esfuerzo y no se dejan llevar por las promesas de trabajo fácil.

De forma que, un punto central de sus realizaciones son los valores culturales que han logrado cultivar, como la idea de igualdad, la responsabilidad por lo colectivo, el rechazo total a la corrupción, la solidaridad internacional (están entre los que más donan a países pobres, y eso implica más del 1% de su PIB) y la sobriedad en los altos cargos públicos, entre otros.

Balance entre la propiedad privada y la interferencia del gobierno

En la base de estos países, funciona un gran pacto económico social entre las políticas públicas, el empresariado, los sindicatos y los principales sectores de la sociedad civil sobre la construcción de un modelo de desarrollo que tiene un alto valor de equidad, uno de los ejes centrales.

A su vez, los países nórdicos son producto de vigorosas y eficientes políticas universales de atención temprana, coberturas gratuitas y avanzadas en salud y educación, protección social, apoyo firme a las cooperativas y a la pequeña y mediana empresa, acceso a las nuevas tecnologías y otras similares que ‘nivelan el piso’ para todos.

Las políticas protectoras son financiadas con una presión fiscal elevada de carácter progresivo. Grandes sectores de la ciudadanía tienen una alta conciencia fiscal y apoyan la fiscalidad sabiendo que esta produce bienes públicos a gran escala que mejoran las oportunidades y la calidad de vida colectiva.

El mercado laboral también contribuye a mantener la equidad. Funciona en base a negociaciones colectivas. Las distancias de las remuneraciones entre la alta dirección y el resto de los empleados son de las más reducidas a nivel internacional. Asimismo, las empresas cuentan con un elevado nivel de participación del personal en la gestión, lo que contribuye a la moral de trabajo, la productividad y calidad.

Lo mismo en términos medioambientales, estos países han puesto un gran énfasis en la preservación. Están entre los pioneros en adoptar energías limpias y renovables y crecieron muy rápidamente en la producción de electricidad a base de energía eólica.

De este modo, a los nórdicos practican una autocrítica constante y consideran que sus sociedades tienen muchos problemas por solucionar.

Pero, son un ejemplo de que es posible derrotar la pobreza, enfrentar las desigualdades, tener un desarrollo económico y tecnológico pujante e incluir a todos.

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