Gobierno de Trudeau planea hacer los procesos de inmigración a Canadá más fáciles

Desde el 2020 el objetivo del gobierno de Trudeau ha sido aumentar la entrada de inmigrantes y refugiados de Canadá en casi un tercio a 400.000 al año.

La inmigración se ha convertido en un proceso importante para la economía canadiense, es precisamente la mano de obra extranjera la que mantiene a flote la fuerza laboral del país. El gobierno liberal del primer ministro Justin Trudeau obtuvo el voto de confianza que necesitaba de los canadienses el lunes para formar otro gobierno minoritario, allanando el camino para un impulso aún mayor para una mayor inmigración al país.

En la campana electoral, Trudeau prometió muchas mejoras al sistema de inmigración, ahora, algunas fuentes aseguran que los liberales están planeando eliminar casi todos los motivos que usa el departamento de inmigración para excluir a los solicitantes para cumplir con su meta de darle la bienvenida a 400.000 expatriados al año.

La manera en que planean alcanzar este nivel elevado se describe en un borrador de documento interno enviado a los jueces de inmigración y refugiados, documentos que se han compartido exclusivamente con el Toronto Sun.

Richard Wex, designado por los liberales como presidente y director ejecutivo de la Junta de Inmigración y Refugiados de Canadá, envío un correo al personal y a los jueces el 20 de septiembre, exponiendo una expansión masiva de las razones por las que los inmigrantes pueden ingresar y permanecer en Canadá.

Bajo las nuevas pautas, contenidas en un documento marcado como «Borrador», los funcionarios de la administración pública que realizan una evaluación inicial de las solicitudes de inmigración y refugio, además de los jueces de inmigración y refugiados que escuchan las apelaciones de las decisiones de los oficiales, se les indica que acepten a cualquier solicitante que tenga un reclamo «interseccional».

¿Qué es interseccionalidad?

Se define como dos o más de «raza, religión, indigeneidad, creencias políticas, estatus socioeconómico, edad, orientación sexual, cultura, discapacidad o estatus migratorio», que «impactan la experiencia vivida de discriminación, marginación u opresión de una persona».

Lo que busca el gobierno de Trudeau, es que los solicitantes ya no tengan que demostrar, por ejemplo, que se enfrentan a la tortura o la muerte si se les obliga a regresar a sus países de origen. Tampoco tendrán que satisfacer la definición de «refugiado» de la ONU.

Una de las principales tareas de los oficiales de inmigración y los jueces es determinar si un demandante está diciendo la verdad, porque si un solicitante afirma que ha sido discriminados o perseguidos por ser pobre y viejo, o indígena y tener puntos de vista políticos atacados su país, entonces entra a regir la ley de los liberales.

El desafío de Wex, es instruír al personal y a los adjudicadores para que otorguen a los solicitantes el beneficio de la duda. A menos que el oficial o juez involucrado tenga pruebas incontrovertibles de que el solicitante está mintiendo, el demandante debe ser admitido. Sus reclamos de discriminación deben ser aceptados por defecto y su solicitud aprobada.

Los adjudicadores, esencialmente, ahora deben decir que sí a todos los que llegan a suelo canadiense y afirman (no prueban, simplemente afirman) que son víctimas de dos más de una amplia gama de abusos, algunos invisibles y leves.

Wex describe un evento traumático como uno que provoca «sentimientos intensos de miedo, terror, impotencia, desesperanza y desesperación» que se percibe «como una amenaza para la supervivencia de la persona.»

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