En Haití al parecer solo suceden cosas malas, es llamado por los forasteros como “el país maldito”, ha sido el epicentro mundial por las historias de conflictos, enfermedades, terremotos, santería y privaciones de los medios de comunicación.
La lista es extensa cuando se habla de las desgracias de Haití, país que también tuvo su gloria cuando en 1791-1804 se produjo la única revuelta de esclavos exitosa que condujo a la independencia del dominio colonial y la abolición permanente de la esclavitud. El país se enfrentó a las naciones más poderosas de la época, los franceses, los británicos y los españoles, y ganó.
No se puede olvidar que Haití fue víctima del mayor atraco de la historia, pagó a Francia por su libertad. Haití declaró oficialmente su independencia de Francia en 1804. En octubre de 1806, el país se dividió en dos, con Alexandre Pétion gobernando en el sur y Henry Christophe gobernando en el norte.
El 17 de abril de 1825, el rey francés emitió un decreto declarando que Francia reconocería la independencia de Haití, pero solo al precio de 150 millones de francos, o 10 veces la cantidad la cantidad que Napoleón vendió Luisiana a Estados Unidos (por 15 millones de francos ).La suma estaba destinada a compensar a los colonos franceses por la pérdida de ingresos derivados de la esclavitud.
Haití hubiese podido negarse a pagar por su libertad, pero esa decisón traería con certeza la guerra. Con la amenaza de violencia que se avecinaba, el 11 de julio de 1825, el país firmó el documento fatal, que decía: “Los habitantes actuales de la parte francesa de St. Domingue pagarán … en cinco cuotas iguales … la suma de 150.000.000 de francos, destinados a indemnizar a los ex colonos “.
La cantidad exigida por su libertad era absurda, el total era más de diez veces superior al presupuesto anual de Haití. De ahi surge la afirmación que dice que la prosperidad francesa fue construida sobre la pobreza de Haití.
Investigadores afirman que la deuda de la independencia y el consiguiente drenaje del tesoro haitiano fueron directamente responsables no solo de la falta de fondos para la educación en el Haití del siglo XX, sino también de la falta de atención médica y de la incapacidad del país para desarrollar infraestructura pública.
A las teorías conspirativas de por qué a Haití le suceden solo desgracias, surge el tema de la religión, se dice que el vudú la religión nacida en la lucha de los esclavos, es la principal razón de la maldición del país. En Haití hay un refrán que dice: 70% católico, 30% protestante y 100% vudú”.
El vudú está en todas partes en la nación caribeña, un sistema espiritual que infunde todo, desde la medicina y la agricultura hasta la cosmología y las artes. Sin embargo, casi no se ve por ninguna parte: las ceremonias no solo son caras, sino que también son objeto de delitos de odio, se dice que es una especie de pacto con el diablo.
Según los haitianos, el vudú puede arreglar todo, desde enfermedades y casas encantadas hasta problemas profesionales y amorosos, se guardan en un cobertizo cuidadosamente cerrado en una habitación adornada con calaveras y un zombi pintado en las paredes.
Los cristianos no aceptan esta practica y aseguran que es el vodú la causa de todos los males de Haití, porque es la practica que desafía los clichés de los zombis, los alfileres en las muñecas y la magia negra.
No siendo suficiente con los problemas de pobreza, religión, política y economía, se le suma el problema de las catástrofes naturales, el país ha sido golpeado por terremotos de gran magnitud que han provocado la muerte de miles de personas.
A pesar de las conspiraciones de quienes dicen que lo que sucede en Haití es producto del vudú, los expertos aseguran que los terremotos devastadores son producto de una combinación de factores que incluyen un área sísmicamente activa, una alta densidad de población de 11 millones de personas y edificios que a menudo están diseñados para resistir huracanes, no terremotos.
El terremoto de 2010 golpeó más cerca de Puerto Príncipe densamente poblado y causó una destrucción generalizada. El gobierno de Haití calculó el número de muertos en más de 300.000, mientras que un informe encargado por el gobierno de Estados Unidos lo situó entre 46.000 y 85.000.
La construcción de más edificios resistentes a los terremotos sigue siendo un desafío en Haití, que es la nación más pobre del hemisferio occidental. Haití todavía se estaba recuperando del terremoto de 2010 y del huracán Matthew en 2016, cuando el 14 de agosto un nuevo y devastador terremoto de magnitud 7,2, ha dejado hasta el momento al menos 304 muertos y por lo menos 1.800 heridos en el desplome de edificios.
¿Qué otra catástrofe se predice para Haití?, el país que recientemente fue epicentro mundial por el asesinato del presidente el pasado 7 de julio cuando un grupo de hombres fuertemente armados asaltara su vivienda de madrugada, continúa sumergido en desgracia, las causas exactas de su maldición son desconocidas, pero lo que si es cierto es que la pobreza y la falta de atención médica se están convirtiendo en el pan de cada día de los haitianos que en condiciones precarias deben sobrevivir día a día.

