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Por qué estas generaciones son tan “felices en redes sociales” y tan deprimidas offline

La depresión ha sido catalogada como la cuarta causa de discapacidad entre adolescentes y jóvenes a nivel mundial.

Qué existe detrás de las millones de fotografías que parecen indicar que las nuevas generaciones están completamente felices.

El grado de subjetividad que hay detrás de una identidad emocional real; cuál es el momento verdadero de los gustos y disgustos de éstas generaciones.

De acuerdo con organismos internacionales en el sector de salud mental los adolescentes son los más propensos a desarrollar trastornos emocionales.

La depresión ha sido catalogada como la cuarta causa de discapacidad entre adolescentes y jóvenes a nivel mundial.

Y las redes sociales están haciendo su tarea en este ámbito, dado que los jóvenes están buscando una fuente de reconocimiento social sustentado en sus fotografías e historias que día a día suben.

Algunas son simples fragmentos de una realidad y otras son exposiciones de cómo se están sintiendo en realidad.

Buscan llamar la atención a través de sus contenidos en redes sociales, y uno de los factores que indican tal situación son los contenidos eróticos, fotografías que revelan sus cuerpos, intimidad y momentos propios.

También circulan fotografías que retan a la autogestión, convirtiéndoles en un problema grave dado que los comportamientos suicidas se catalogan como un problema emergente.

Millennials y generación Z

Lo cierto es que hay cada vez más uso de antidepresivos, más asistencia a terapia psicológica y más expresión autoinformada de ansiedad y tristeza en estas generaciones. Vayamos por partes para descubrir qué factores influyen en esto.

Hay que decir que existen varias razones por las que a la generación millennial y la generación Z se las denomina, en su conjunto, la generación deprimida.

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No podemos dejar pasar por alto la influencia que ha tenido la pandemia de covid-19 en la población general.

La soledad es algo que se relaciona directamente con la tristeza. Si bien es cierto que eso es aplicable a cualquier edad, la necesidad de relacionarse con iguales es mayor en la juventud.

Es por esto por lo que las medidas específicas y preventivas del contagio de coronarivus han afectado en particular a esta población.

Las redes como refugio

Las redes sociales se han convertido en un refugio para muchas personas jóvenes que se sienten mal. Cabe destacar que un uso adecuado de las mismas es positivo.

De hecho, en parte gracias a ellas la desconexión social durante el confinamiento no fue total.

Existen dos factores que pueden afectar negativamente a las personas jóvenes:

  • Un uso excesivo o como evitación de momentos de ansiedad. Esto puede provocar que se refugien en las redes con el objetivo de sustituir situaciones sociales en vivo.
  • Un uso sesgado. Tal situación les podría exponer únicamente a contenido con el que pueden compararse negativamente.

Incluso a publicaciones que muestren expresión de dolor emocional por parte de personas desconocidas (por ejemplo, imágenes de autolesiones).

La exigencia de las redes

En está nueva cultura parece que el Yo real compite con el Yo virtual, donde el contexto es más importante, donde la experiencia es más elemental, y donde los usuarios exigen cada vez más.

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Las acciones riesgosas tocan a la puerta, se disputa la calidad con la cantidad, y los entornos son cada vez más exigentes, incluyendo a la familia, la escuela y la propia comunidad donde viven.

Lo cotidiano tiene que ser atractivo para construir un contenido “interesante”, pero lo cierto es que la mayoría de los jóvenes están viviendo una tensión y un grado de estrés por encontrar la fotografía perfecta.

“Es una juventud que vive un mundo de aparatos tecnológicos completamente distinto a su vida diaria”, explica la BBC Mundo en un informe.

Preocupaciones globales

Son generaciones que se preocupan por lo global y no solo por lo particular. Piensan más allá y sienten ansiedad por más cosas que las particulares e individuales.

Estas preocupaciones globales y la posibilidad de comunicarse por redes les proporciona un sentido de pertenencia que es muy positivo.

Explican los expertos que les “hace sentirse parte de un todo y sentirse comprendidos por sus iguales”.

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