Una enfermedad está ganando terreno últimamente y no parece dispuesta a darnos tregua: la depresión.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que al menos 322 millones de personas en el planeta la padecen, un 18 % más que hace una década.
Conocida como trastorno de depresión mayor, se caracteriza por un estado de ánimo bajo, disminución del interés, deterioro de la función cognitiva y problemas del sueño o del apetito.
Un informe periodístico de la BBC Mundo, cuenta que es “recurrente y costosa, con tendencia a la cronificación, y genera sufrimiento e incapacidad”.
El medio europeo explica que, existen suficientes estudios sobre sus factores de riesgo, las características y circunstancias que aumentan la probabilidad de que caigamos en ella.
Afectaría más a las mujeres
Independientemente del país o la cultura, las mujeres tienen el doble de probabilidades de experimentar depresión que los hombres después de la pubertad.
Asimismo, se han hallado otros factores de riesgo para la depresión como la edad, el estado civil, el nivel educativo o la raza.
Concretamente, este trastorno se da con más frecuencia en los adultos jóvenes; en las personas solteras, separadas o divorciadas; y en aquellas con un menor nivel educativo y de raza blanca.
Se lee en el informe que se ha detectado que la depresión es más habitual en personas con bajos ingresos, desempleadas y residentes en áreas urbanas.
Podría ser hereditario
Los familiares de primer grado de pacientes con depresión muestran un riesgo aproximadamente tres veces mayor de desarrollar este trastorno.
Los estudios sugieren que entre un 26 % y 42 % de las variaciones en la depresión se deben a influencias genéticas.
También hay indicios de que esta heredabilidad es más evidente en las depresiones de inicio temprano y curso recurrente.
Aunque aún, no se ha encontrado un gen específico o un conjunto de genes que se asocie de manera confiable con la depresión o que esté implicado en la transmisión parental.
Por otra parte, se han documentado anomalías neuronales en adultos en ciertas regiones del cerebro.
Sobre todo, se han hallado anomalías estructurales en los volúmenes de materia gris del hipocampo, la amígdala, la corteza cingular anterior y la corteza prefrontal dorsolateral.
Los factores personales
La BBC explica que, hay evidencias de que la tendencia a experimentar emociones negativas (miedo, ira, tristeza, ansiedad), así como cambios de humor y pensamientos negativos, implican un mayor riesgo para desarrollar un cuadro depresivo.
Es lo que se conoce como neuroticismo.
“hay más casos de depresión entre las personas que puntúan alto en introversión”, señala la nota.
Lo anterior, se refiere a sujetos que tienden a preferir actividades solitarias, más enfocados en sus pensamientos, sentimientos y estados de ánimo que en la búsqueda de estímulos externos.
La investigación sugiere una relación entre el trastorno depresivo con una puntuación baja en escrupulosidad.
Que son característica de individuos sin objetivos, informales, perezosos, descuidados, indisciplinados y con poca voluntad.
Acontecimientos negativos
Dependiendo del tipo de muestra bajo estudio, aproximadamente el 50 % y el 80 % de las personas con depresión informaron de un evento vital agudo y severo antes del inicio del trastorno.
En base a una estimación conservadora, “podríamos establecer que las personas con depresión tienen una probabilidad 2,5 veces mayor de haber experimentado un evento vital grave antes de su inicio en comparación con aquellos que no la tienen”.
Normalmente son problemas de salud que amenazan la vida, separación y duelo, exposición a la violencia, pérdida de empleo e inseguridad financiera, dice la BBC.
La exposición a sucesos negativos acaecidos en la infancia también nos pone en riesgo de sufrir depresión al crecer.
Estos eventos incluyen el abuso físico y sexual, la negligencia psicológica (o abandono), la exposición a violencia doméstica, la enfermedad mental parental y la criminalidad.
El dato
Uno de los aspectos más sorprendentes de la depresión es que suele ir acompañada de otros trastornos mentales.
En especial, trastornos de ansiedad, trastornos relacionados con sustancias, trastornos alimentarios y problemas de sueño.
Por otro lado, la enfermedad médica crónica o grave es un factor de riesgo para la depresión.

