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La crisis económica en Argentina preocupa a otros países de Latinoamérica que van por el mismo camino

La economía argentina cerró este primer semestre con una inflación interanual a mayo del 60,7% y acumulada en lo que va de 2022 de 29,3%.

La República de la Argentina enfrenta una nueva crisis política que podría incrementar el intervencionismo en el país, y afectar directamente la economía y a la confianza de los inversores internacionales.

La economía argentina cerró este primer semestre con una inflación interanual a mayo del 60,7% y acumulada en lo que va de 2022 de 29,3%.

Asimismo, registró un crecimiento interanual en el primer trimestre de 6% del producto interno bruto.

Un repunte que en el 2021 alcanzó el 10,4%, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Durante los últimos 60 años este país ha sufrido una enfermedad endémica llamada “inflación”.

Entre 1960 y 1974 fue cercana al 15-18%, y en 1975 -cuando Argentina solicitó un crédito al exterior equivalente al 50% de su deuda hasta ese momento (U$S 4 mil millones)- creció al orden del 40%.

Con la última dictadura militar, entre 1976 y 1983, en que la deuda llegó hasta los U$S 56 mil millones, la inflación se acrecentó hasta el 200% anual.

Y adicionalmente, surgieron varias quejas por el uso del crecimiento de la deuda para desindustrializar el país llegando la desocupación al 7% y creciendo la pobreza del 6% al 30%.

En el mismo período y ante un crecimiento en porcentajes similares de deuda en Brasil se utilizó para industrializar el país.

La crisis y los 6 dólares

Con una de las monedas más devaluadas del mundo -en 2021 solo la lira turca perdió más valor- los argentinos están acostumbrados a usar el dólar estadounidense como referencia de precios.

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El dólar es también la moneda de ahorro y la que impulsa la economía, ya que la producción argentina es fuertemente dependiente de insumos importados.

Pero la creciente demanda de billetes verdes en un país que no los produce ha generado una y otra vez un problema que se conoce técnicamente como “restricción externa”, así lo explica la BBC Mundo en un informe periodístico.

Dólar oficial

Este ese el que maneja el banco nacional de ese país.

Tiene dos canales: el minorista, que usan los bancos y agencias cambiarias con sus clientes, y el mayorista, que es el que se usa para las grandes operaciones, como transacciones entre entidades financieras, el comercio exterior y el pago de deudas dolarizadas.

En octubre de 2019, horas después de perder las elecciones, Mauricio Macri impuso un límite de US$200 por persona por mes para la compra de dólar oficial, en un intento de frenar una corrida al dólar, disparada por su derrota.

Desde entonces ese límite se ha mantenido. Sin embargo, la realidad es que los argentinos de a pie no tienen acceso ni a eso.

El dólar ahorro

Es el dólar que obtienen quienes compran el oficial para ahorro o turismo (otro de sus nombres).

Las autoridades lo apodaron “solidario” porque quien lo compra debe pagar, además de la tasa del dólar oficial, un impuesto del 30% de su valor más un recargo del 35%, que luego puede ser deducido del impuesto a las ganancias.

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Por ello la cotización del dólar ahorro es la del oficial más el 65%.

Dólar tarjeta

Este es para el que utiliza su tarjeta para pagar servicios en dólares (como Netflix o Amazon) o durante viajes al exterior también paga este 65% extra, una cotización que se conoce como “dólar tarjeta”.

Este dólar es considerado “barato” para los argentinos en comparación con la otra alternativa que tienen a la hora de viajar: usar dólar billete, cuyo precio está determinado por la cotización más famosas de todas.

Dólar blue (dólar negro)

En Argentina, así le dicen al dólar negro, comprado en el mercado ilegal, que es -para la mayoría de los argentinos- la forma más común de acceder al dólar por fuera de los límites gubernamentales.

Algunas versiones indican que el inusual nombre ‘blue’ se relaciona con la jerga que utilizaron históricamente las financieras ilegales -“cuevas” o “arbolitos”- para referirse al billete estadounidense.

Los argentinos usan “el blue” como principal referencia del dólar, ya que es el que sigue la lógica de la oferta y demanda.

Cuando el blue se dispara puede llegar a alcanzar un precio que incluso supera en más del 100% al del oficial, como en la actualidad.

El dólar bolsa (o MEP)

Para los que no quieren comprar dólares fuera del sistema financiero formal tiene esta alternativa: el “mercado electrónico de pagos” (MEP), que es una forma legal de obtener divisas.

Se hace a través de la compra y venta de bonos, lo que requiere un agente de bolsa, por eso se lo conoce informalmente como “dólar bolsa”.

Y funciona comprando bonos que cotizan tanto en pesos como en dólares.

Se adquieren en moneda local y se venden en la extranjera.

Las divisas que ingresan a la cuenta están sujetas a la regulación local.

Dólar CCL

Este permite cambiar pesos por dólares en el exterior.

Para muchas empresas e inversionistas es la principal forma de adquirir divisas y sacarlas del país legalmente.

Por este motivo, muchos analistas económicos consideran al CCL y al dólar bolsa como los mejores termómetros para estimar el valor “real” del dólar.

Para obtener el también llamado “contando con liqui” hay que tener una cuenta en el exterior, por lo cual no es algo utilizado por el común de los ahorristas argentinos.

Países que han sufrido algo similar

Por Chile, Argentina y Colombia tiene como coincidencia las mayores devaluaciones de su moneda.

Esto hace que el precio de los productos importados, aumenta la inflación y encarece el pago de las deudas en dólares.

Una situación que puede generar presiones fiscales en los países que vaciaron sus arcas para enfrentar la pandemia y actualmente tienen muy poco margen de maniobra.

¿Por qué se han devaluado tanto las monedas de Argentina, Chile y Colombia?

Aunque comparten un telón de fondo común en el frente internacional, cada uno tiene sus propias razones internas que han contribuido a la depreciación de sus monedas.

Argentina

El peso argentino encabeza el ranking de las monedas más depreciadas en Latinoamérica durante la primera mitad de este año entre las mayores economías de la región.

Sin duda la actual pérdida de valor de la divisa es parte de una tendencia histórica.

Tras décadas de crisis económicas, con recurrentes ciclos inflacionarios, los argentinos no confían en el peso como moneda de reserva, y optan por refugiarse en el billete verde.

Chile

La moneda chilena venía debilitándose frente a la divisa estadounidense, pero cuando marcó momentáneamente un récord histórico de 1.000 pesos por dólar el 6 de julio, provocó un fuerte debate sobre qué está ocurriendo en el mercado cambiario.

El peso chileno es la segunda moneda que más se ha depreciado en 2022 entre las grandes economías de América Latina, después de la divisa argentina.

Colombia

La moneda colombiana “se ha devaluado más que la mayoría de sus pares en América Latina”, dice Ricardo Ávila, analista senior del periódico colombiano El Tiempo, en entrevista con la BBC Mundo.

Efectivamente, el peso colombiano ocupa el tercer lugar del ranking después de Argentina y Chile.

Otros observadores argumentan que eso no es tan así porque los papeles de deuda de Colombia no se han desvalorizado.

Ahora bien, específicamente en el tema cambiario, dice el experto, “si la percepción es que habrá un menor ingreso de dólares, eventualmente eso incide en la tasa de cambio”.

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