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Encuentran en Paris a niña de 12 años descuartizada dentro de una caja

El cuerpo de la víctima lo habrían enviado en una caja de embalaje de plástico al pie del edificio donde vivían, donde le entregaron el cuerpo aplastado, oculto por una cubierta de tela.

Una colegiala de 12 años fue asesinada y descuartizada en la ciudad de París, Francia, cuyo cuerpo fue encontrado en una caja en el patio de un edificio.

La angustia había empezado cuando el padre de la joven, identificada como Lola dio aviso que su hija no había vuelto a casa por la tarde después de la escuela.

Al pasar el tiempo, llegó la noche y con ello una caja de embalaje de plástico al pie del edificio donde vivían, donde le entregaron el cuerpo aplastado, oculto por una cubierta de tela.

“Tenía las manos y los pies atado, lucía un corte en el cuello, aunque la autopsia reveló que había muerto por asfixia”, dijeron los medios locales.

La captura de la posible autora

La Policía arrestó a la que es la principal sospechosa del asesinato, una mujer de 24 años nacida en Argelia, llamada Dahbia.

La africana, fue identificada en un video de seguridad grabado en el edificio. En él se la ve entrando por la puerta principal el viernes por la tarde en compañía de Lola.

Posteriormente sale del edificio empujando una caja, y luego es grabada actuando de manera incoherente en la calle. Un testigo dijo que pidió ayuda a cambio de dinero de un “asunto de tráfico de órganos”.

Sin embargo, la policía dijo que no creía que se tratara de una pista seria. Su teoría más plausible es que Dahbia B., que no tiene domicilio fijo, es psicológicamente inestable.

También está bajo custodia un hombre de 43 años que se cree que transportó a Dahbia B. y la caja en su automóvil.

La Policía cree que, después de haberla llevado en coche por los suburbios de París, Dahbia, regresó al edificio donde también reside su hermana.

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Confesión de la presunta autora

La mujer admitió los abusos sexuales. “La agarré del pelo, le metí la cabeza entre las piernas (…), tuve un orgasmo”, afirmó en su declaración.

Posteriormente, según su relato, le tapó la cara, probablemente provocándole la muerte por asfixia.

En una declaración que dejó a los investigadores estupefactos, Dhabia aseguró que se tomó un café y luego escuchó música, antes de seccionar el cuerpo de la niña con unas tijeras o un cuchillo hasta el punto de que la cabeza apareció casi desprendida del tronco.

Agrega, además, que bebió la sangre de la víctima después de ponerla en una botella, objeto que los investigadores aún no encontraron.

Sin embargo, tras el relato detallado de los hechos, la sospechosa se retractó de su declaración y aseguró que había contado un sueño y no la realidad. Afirma haberse defendido contra un atacante misterioso con un cuchillo y haber luchado contra un fantasma, y jura que jamás mataría a un niño.

“El número cero y el 1 estaban escritos en rojo en la planta de cada pie de la víctima”, según la Fiscalía de París.

Las autoridades

La Policía ha abierto una investigación por el asesinato, agravado por actos de tortura. Se espera que se inicie una investigación judicial contra Dahbia y permanezca bajo custodia.

“Mi hija lloró todo el fin de semana, no ha pegado un ojo”, dijo Gasmi, padre de dos hijos, al periódico Le Parisien. “No podemos confiar en nadie ahora en nuestro vecindario. Tengo mucho miedo por mis hijos”.

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El caso “me ha puesto patas arriba”, dijo una mujer a la prensa. “Esta mañana seguí a mi hijo camino a la escuela, solo unos metros detrás de él. Solo para estar segura”.

Brigitte Macron, esposa del presidente, dijo que era una “tragedia absolutamente abominable e intolerable”.

Tráfico de órganos

El tráfico de órganos es una práctica ilegal que consiste en la extracción o retirada de órganos humanos con fines comerciales, usualmente para realizar trasplantes.

Se trata de una actividad que se considera ilegal en gran parte del mundo y acerca de la cual no circula demasiada información real en comparación con supuestos, por lo que a menudo resultan objeto de leyendas urbanas.

En las últimas décadas, defensores de los derechos humanos han denunciado casos de presunto tráfico de órganos, sobre todo en países usualmente inestables políticamente, con regímenes autoritarios o con poca seguridad jurídica.

  • Imagen de portada tomada/ Google
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