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La izquierda sigue ganando fuerza en América latina con el triunfo de Lula

El ícono de la izquierda latinoamericana, de 77 años, se impuso con el 50,83% de los votos frente a 49,17% para el excapitán del ejército, de 67 años, con el 98,8% escrutado.

El expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, regresará al poder en Brasil por tercera vez tras vencer al ultraderechista Jair Bolsonaro.

El ícono de la izquierda latinoamericana, de 77 años, se impuso con el 50,83% de los votos frente a 49,17% para el excapitán del ejército, de 67 años, con el 98,8% escrutado.

Luego de semanas de criticar el sistema electoral brasileño y de que se repitieran en los debates presidenciales las preguntas de si aceptaría el resultado final de los comicios, Bolsonaro se fue a dormir sin reconocer la victoria de su rival ni felicitarlo.

Pero los que sí hablaron fueron funcionarios y políticos aliados al mandatario, quienes descartaron que haya posibilidades de cuestionar los resultados que le dieron la tercera presidencia a Lula.

“La voluntad de la mayoría manifestada en las urnas nunca debe ser impugnada y avanzaremos en la construcción de un país soberano, justo y menos desigual”, dijo el presidente de la Cámara de Diputados y aliado de Bolsonaro, Arthur Lira.

Ricardo Salles, exministro del gobierno bolsonarista que fue elegido para esta Cámara, siguió en esta misma línea y consideró que es un momento para la serenidad:

“El resultado de las elecciones más polarizadas de la historia de Brasil trae consigo muchas reflexiones y la necesidad de buscar formas de pacificar un país literalmente dividido por la mitad”, señaló.

¿Hay dudas sobre el triunfo?

La BBC Mundo dijo en un informe que, “durante la campaña y a lo largo de su gobierno, Bolsonaro dijo más de 100 veces, sin presentar pruebas, que el sistema electoral no era confiable”.

El presidente había utilizado sus redes sociales para difundir teorías conspirativas contra la seguridad de las urnas electrónicas y atacar a Alexandre de Moraes, el responsable del TSE, al que acusó de estar detrás de “cosas raras” en contra de su reelección.

Aún se recuerda en Brasil su respuesta de cómo dejaría el poder: “Salgo preso, muerto o con una victoria”.

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“Así que hay dudas sobre si reconocerá o no los resultados. Los aliados de Bolsonaro dicen que se espera que haga una declaración hoy (este lunes), pero ninguno ha aventurado el contenido”, dijo el medio europeo.

Un analista

El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Colorado (EE.UU.) Benjamin Teitelbaum dijo que en caso de cuestionar el desenlace de las elecciones, Bolsonaro tendría un mayor margen de maniobra que el que tuvo Trump en Estados Unidos.

“Hay un peligro particular en Brasil que no existía en Estados Unidos. Porque si él quiere disputar el resultado, tiene muchos más recursos de los que tenía Trump”.

Estos recursos a los que alude Teitelbaum son la influencia y fortaleza actual de Bolsonaro en la burocracia estatal brasileña.

Una burocracia estatal que en EE.UU. fue clave para detener los intentos del expresidente republicano por impugnar los resultados tras su derrota contra Joe Biden.

La izquierda se toma Latinoamérica

Este año comenzó a darse un golpe de la izquierda mucho más fuerte en Latinoamérica.

La victoria de Gustavo Petro en Colombia, a la que se sumó Lula este domingo en Brasil, consolidó la vuelta al poder de esta corriente política, que supo aprovechar el descontento social.

Antes de Brasil y Colombia, la izquierda regresó al poder en Chile, Perú, Bolivia, Argentina, México y Honduras, en la mayoría de casos con una marcada distancia de un ala radical ya instalada en Cuba, Nicaragua y Venezuela.

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“Es una izquierda distinta a aquella que se instaló en América Latina a partir del triunfo de Hugo Chávez en 1998, Lula da Silva (2002), Ricardo Lagos (1999) y Michelle Bachelet (2006) en Chile y los Kirchner (2003) en Argentina”, afirma Rodrigo Espinoza, analista político.

La izquierda actual “mira más al futuro, no solamente en la superación de la pandemia y la crisis, sino también con una agenda medioambiental importante”, añade Espinoza.

Los derechos de las mujeres, de la comunidad LGTB o la igualdad racial también cobraron una mayor relevancia, pero no uniformemente: Pedro Castillo en Perú o Daniel Ortega en Nicaragua mantienen posturas conservadoras al respecto.

  • Imagen de portada tomada/ ElColombiano.com
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