Nuevamente Estados Unidos está conmocionado con un hecho de sangre que involucra a menores de edad y que pareciera convertirse en parte del paisaje social.
En esta oportunidad una niña de 12 años presuntamente apuñaló y mató a su hermano de nueve, en la ciudad de Tulsa, Oklahoma.
De acuerdo con las informaciones, la adolescente habría apuñalado a su hermano hasta matarlo, mientras sus padres dormían en la habitación del piso superior de la vivienda.
Medios locales indican que la Policía de Tulsa recibió una llamada de emergencia relacionada a un apuñalamiento a las 11:43 de la noche, en la cuadra 1000 de 64th Place South.
Explican las autoridades que, “la víctima fue trasladada de urgencia a un hospital y llevada a cirugía. Desafortunadamente, falleció en medio de las intervenciones medicas”.
Por su parte, la menor fue detenida y se encuentra recluida en el Family Center for Juvenile Justice, según la Policía.
Hasta ahora los motivos del apuñalamiento no está claro, pero la Unidad de Crisis Infantil de la Policía de Tulsa está a cargo de la investigación.
Hay que decir que la ley de Oklahoma dice que, aunque se presenten cargos contra la niña, “cualquier menor de 13 años no puede ser procesado como adulto por acusaciones de delito grave de homicidio o asesinato”.
Antecedentes sobre este tipo de casos
Esta no es la primera vez que ocurre un tiroteo en una escuela en los Estados Unidos por parte de alguien tan joven.
En 2000, un niño de 6 años llevó un arma a su escuela de Michigan y disparó y mató a su compañera de clase, Kayla Rolland.
El niño le disparó a Rolland, también de 6 años, en el hueco de una escalera y antes de matar a su compañero de clase le dijo “no me gustas”.
Este menor no enfrentó ningún castigo por el asesinato, ya que se consideró que era demasiado joven para tomar una decisión.
La violencia en Estados Unidos
Estados Unidos ha adoptado durante 40 años una especie de austeridad neoliberal que se supone produciría una amplia prosperidad.
Sin embargo, ha dado lugar a una desigualdad radical, con una indigencia masiva, el fracaso de las familias, de las escuelas, el abandono de los enfermos mentales y problemas de abusos de drogas.
Todo se ha etiquetado como crimen y se afronta con una vigilancia policial intensiva.
Hace dos años se registró un repunte de la violencia en el país por la presión de la covid y la ansiedad de la incertidumbre económica.
Pero los conservadores siempre echan mano del crimen y el desorden para defender intervenciones más autoritarias.
“Si el crimen baja, dicen que la policía funciona y, por tanto, se necesitan más policías”, explica un experto.
Pero, “si el crimen sube, dicen que está fuera de control y piden más policías. Pase lo que pase tienen el argumento de más policía”.
A los policías se les ha dicho que son la única solución a cada uno de los problemas, que son la única manera de ofrecer seguridad pública.
Esto significa que emplean la violencia demasiado rápido donde sería más prudente esperar y dar un paso atrás.
Muchas veces disparan sin conocer la situación y matan a alguien, por lo que también existe un riesgo masivo. Necesitamos reequilibrar esos riesgos.
¿Qué se debe hacer?
Alex Vitale, profesor de Sociología del Brooklyn College, indica que, “necesitamos resolver esos problemas históricos. Los problemas de este país no se arreglan enviando gente con arma”.
Agrega que, “tenemos que aceptar la historia de colonialismo, racismo y esclavitud. Pero ahora hay cargos electos que quieren prohibir que se estudie la esclavitud y el racismo”.
Dijo Vitale que, “debemos tener en cuenta que el origen de la policía urbana en el sur está vinculada a la esclavitud y en el norte implicó a los cazadores de esclavos”.
Señala que uno de los errores es pensar que el control de armas resolverá el problema de la violencia.
“Si alguien piensa que ilegalizar las armas arreglará el asunto, se equivoca. Ya hay más armas que población”, recalcó Alex.

