Nada más que la verdad, Mi vida junto a Benedicto XVI, las memorias de Georg Gänswein el libro que saldrá a la venta este jueves en Italia.
A este escrito tuvo acceso el Diario.es, un volumen de 336 páginas, editado por Piemme, y que ha sido considerado por fuentes vaticanas como una “venganza” del arzobispo alemán.
Esta publicación según el medio “deja la sensación de un enfrentamiento soterrado entre el modelo de Iglesia de Francisco y el defendido por el Papa emérito”.
Cuenta Gänswein que, tras su discusión con Bergoglio, volvió al monasterio y se lo contó a Benedicto XVI. “Parece que el Papa ya no se fía de mí y quiere que usted sea mi custodio”, le contestó Raztinger.
O eso dice su secretario personal, quien en su escrito lamenta “el nacimiento y desarrollo de dos grupos de partidarios.
“Estos dos grupos han creado una tensión que ha tenido eco en quienes no eran conscientes de las dinámicas eclesiales”, explica la publicación.
Gänswein también revela la intrahistoria de la histórica de la renuncia de Benedicto.
“La idea original de Benedicto era comunicar la renuncia al final de la audiencia con la curia romana para la felicitación navideña, fijada de aquel año para el 21 de diciembre”, dice su autor.
Agrega que, “el Iba a indicar el 25 de enero de 2013 como fecha en la que concluiría el pontificado, fiesta de la conversión de San Pablo”.
Pero “cuando me lo dijo, a mitad de octubre, repliqué: Santo Padre, me permita decirle que si lo hace así, este año nadie celebrará la Navidad, ni en el Vaticano ni en ningún sitio”.
Y al final eligió el 11 de febrero, dice el relato del libro.
El ‘caso Orlandi’ y Benedicto XVI
En este caso, Gänswein relata cómo “tuve una reunión el 9 de diciembre con Pietro Orlandi, que quería darme una copia de su libro (…) e informarme de algunas novedades del caso”
También “me pidió que verificara la posibilidad de que el papa Benedicto les dirigiera un saludo”. Algo que no sucedió a instancias de la Santa Sede.
“El hecho que el Papa mencione siquiera el caso puede prestar apoyo a la hipótesis, casi demostrando que el Papa no está de acuerdo en cómo se ha gestionado el asunto”, recuerda el secretario papal.
La posible aparición de un dossier sobre el tema en los papeles robados por Paolo Gabriele al propio Gänswein y que supusieron el Vatileaks también rondan las ‘Memorias’ del secretario, algo que no apareció.
“En los últimos tiempos, sin embargo, los magistrados se han preguntado por qué había tanto miedo de que en su lugar hubiera una copia”, dice Georg.
Inevitablemente, la hipótesis de que el dossier contenía “toda la verdad sobre lo ocurrido y a manos de quién”.
Recalca que, “nunca he compilado nada en relación con el caso Orlandi, por lo que este expediente fantasma no se ha hecho público simplemente porque no existe”.
Vatileaks y la traición de Paolo Gabriele
Sobre este tema, apunta en el libro que “la filtración de documentos llevó a Benedicto a crear, el 24 de abril una Comisión de Cardenales”.
Asimismo, y “en virtud del mandato pontificio a todos los niveles podía interrogar confidencialmente a cualquiera que fuera considerado capaz de ofrecer pistas”.
La comisión estaba compuesta “por tres cardenales autorizados, todos ellos mayores de 80 años y, por tanto, capaces de actuar sin conflictos de intereses”.
Julián Herranz, experto en Derecho Canónico, Jozef Tomko, excelente conocedor de la Curia romana, y Salvatore De Giorgi, más externo a la esfera vaticana”.
Gänswein da detalles de cómo descubrió que el “cuervo era –o esa es la versión oficial– Paolo Gabriele. Para afrontar la situación de frente, de acuerdo con Benedicto XVI”.
Fuese así, como Georg convocó para la mañana del 21 una reunión. “Dirigiéndome directamente a Paolo, le acusé del robo, después de comer, entré en la capilla y no esperaba encontrarlo allí”.
Dice que, “me acerqué a él y le pedí que me dijera la verdad sobre lo que había hecho. Fue entonces cuando empezó a admitir que se había reunido con Nuzzi y le entregó unos documentos”.
Dijo también que, “lo que aún hoy me desconcierta es la actitud que Paolo mostró cuando le comuniqué la suspensión cautelar del trabajo, a la espera de que se aclarase la situación”.

