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Países de la región están preocupados por el arsenal armamentístico que está adquiriendo Brasil  

La Nación suramericana ha venido en cooperación con Francia trabajando en aspectos de sus defensa nacional.

Elementos como drones, laboratorios de seguridad ‘BSL4’ y submarinos nucleares adquiridos por Brasil han puesto en la mira de los países de la región y del mundo a la Nación suramericana.  

Asimismo, las organizaciones internacionales le ponen la lupa a la cuna del fútbol y la zamba, para que sus gobiernos hagan buen uso de estas herramientas armamentística. 

En el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), órgano de la ONU que supervisa el uso de la energía nuclear en el mundo, existe preocupación por el comportamiento de Brasil. 

Hay que recordar que el Programa Brasileño de Desarrollo de Submarinos está en vigencia desde el año 2008 que se lleva acabo entre Brasil y Francia en una cooperación bilateral. 

La preocupación 

En este acuerdo se establece que se construyeron 4 submarinos con tecnología francesa y uno de ellos de tipo nuclear que deberá ser entregado para el 2029 a Brasil. 

Pero sobre el submarino nuclear hay una alta preocupación y polémica en esta zona del mundo, porque también se debe construir un reactor para producir combustible (uriano). 

Las ONU pide atención especial a estas acciones de Brasil con su similar Francia , ya que esto puede significar que los otros países también se apeguen a ello y generar un pánico social en el que todos entren a armarse por si gusto y sin ninguna amenaza. 

El dato

En junio pasado el Gobierno de Brasil pidió a la OIEA para el uso de uranio enriquecido en el país, solicitud que no ha sido bien recibida. 

Aunque Brasil no cuenta con armas nucleares, desde el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) de 1970 la OIEA vela porque esto se cumpla. 

Pero a pesar de ello, Brasil se ha hecho el ciego al momento de unirse a la firma de controles más estrictos que permitan un mayor seguimiento a las armas nucleares. 

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“La ausencia de un Protocolo Adicional debe considerarse incompatible con que Brasil tenga un programa militar”, afirma James Martin experto británico en submarinos nucleares. 

Proliferación nuclear  

Desde el Gobierno del actual presidente Lula Da Silva, dicen que han solicitado a la OIEA reiteradas inspeccionen para tener luz verde sobre el uso del armamento nuclear en busca de la defensa del país suramericano. 

Para entender el concepto de proliferación la OIEA dice que Brasil podría estar incurriendo en ella ya que Brasil no tiene armas nucleares y al adquirirla se vuelve uno más en la lista de los tenedores. 

Brasil, sin embargo, se niega a revelar al OIEA los datos de la “capacidad operativa” del submarino. 

Asimismo, hay que decir que Brasil deberá dialogar con Argentina, ya que juntas hacen parte de la Contabilidad y Control de Materiales Nucleares que busca evitar la propagación del material nuclear en estas dos naciones amigas que han creado una gran hermandad diplomática. 

Incógnitas sobre el origen del combustible 

El problema es que Brasil tiene dificultades para certificar el origen del combustible que pretende utilizar. El país domina el ciclo de enriquecimiento del uranio, pero no realiza en Brasil todo el proceso.

Hay que anotar que el expresidente de Brasil Jair Bolsonaro ya venía en esta misma línea con su buen amigo Vladimir putin, presidente de Rusia. 

Asimismo, Lula también estaría coqueteando un poco con Moscú quizás aprovechando que Rusia está en busca de nuevos aliados en medio de las sanciones que aplica Estados Unidos contra el Gobierno Putin. 

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Hay que anotar que Rosatom una compañía pública de Rusia atómica maneja 435 reactores nucleares en todo el planeta con más de 270 mil empleados en la actualidad según cita Infobae. 

Esto lo lleva a controlar el 14% del mercado y el 75% d ela tecnología respecto a ello. 

Esta es la única empresa que según datos oficiales no cuentan con sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea a pesar de la guerra en Ucrania. 

  • Imagen de portada tomada/ Agencia de EFE
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