Publicidad

Rumoran posibles divisiones al interior del ejército y el Gobierno israelí 

Varias potencias en el mundo están pidiendo que haya un diálogo en Israel para detener la guerra en esta zona del mundo.

Las fuerzas militares israelíes cerca de la frontera con la Franja de Gaza se impresionaron se impresionaron esta semana al ver a una figura conocida visitando los kibutzim destrozados por el ataque de Hamas.  

Arye Deri, líder de Shas, partido ultraortodoxo es uno de los más grandes de la coalición del primer ministro, Benjamin Netanyahu, además visitó unidades militares que se preparan para la guerra en Gaza.  

El día anterior Deri, había enfurecido a los altos mandos militares israelíes al filtrar los detalles de una junta con miembros de su partido en la que había dicho que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no estaban listos. 

Deri no cuenta con ningún cargo oficial dentro del gobierno, ni experiencia militar significativa.

Sin embargo, el primer ministro lo ha invitado a participar a algunas de las reuniones del gabinete de guerra.  

La guerra 

A pesar que las encuestas demuestran un amplio respaldo de los israelíes a la ofensiva terrestre en Gaza, también muestran que el apoyo a Netanyahu ha ido en descenso.  

Cerca del 40% de los electores que apoyaban a su partido, el Likud, hace menos de un año dicen ahora que no votarían por él.  

El 25 de octubre de 2023, funcionarios israelíes dijeron que habían pactado retardar la invasión de Gaza para permitir a Estados Unidos reforzar sus defensas aéreas en la región.  

Pero Netanyahu está sometido a una presión cada vez mayor por parte de su base de extrema derecha para que demuestre que está listo para destruir a Hamas. 

Los representantes del primer ministro han estado comunicando a los periodistas de que el FDI no está completamente preparado para la operación terrestre y que, en lugar de poner en peligro la vida de los soldados israelíes con una rápida invasión, como proponen los generales de Israel, se requieren ataques aéreos aún más catastróficos para echar abajo la red de túneles de Hamas.  

- Patrocinado -

Las divisiones dentro del Gobierno 

Las divisiones dentro de este gobierno no son nuevas, recordemos que, en el mes de marzo, Netanyahu pretendió despedir a Gallant luego de que éste criticara abiertamente el plan del gobierno de debilitar los poderes del Tribunal Supremo. 

El primer ministro se vio forzado a dar marcha atrás ante las fuertes protestas públicas.  

No obstante, la creciente desconfianza entre ambos desde aquel momento está dificultando ahora la planificación bélica de Israel.  

La relación de Netanyahu con los generales israelíes es tensa desde hace tiempo y ha venido aumentando por sus respuestas al ataque de Hamás del 7 de octubre. 

Lo anterior, lo dijo un alto funcionario de defensa “el IDF y la comunidad de inteligencia fueron fuertemente golpeados por su incapacidad para detectar y advertir el ataque de Hamás”.  

Lo que se viene después de la Guerra 

Aunque se han recuperado y ahora solo esperan un objetivo claro del Gobierno sobre qué hacer, se estima que todos renuncien una vez terminada la guerra.  

El primer ministro aún no ha aceptado su responsabilidad, más allá de decir a duras penas el 25 de octubre que “sólo después de la guerra” se harían preguntas “también a mí”. 

Por su parte, la coalición de partidos de extrema derecha y ultrareligiosos que apoyan a Netanyahu sabe que puede no durar mucho el furor de la opinión pública y otras elecciones podrían barrerlos.  

- Patrocinado -

Pero están ansiosos por asegurar el mayor tiempo posible y aprovechar al máximo su poder. Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional, ha realizado un alarde de entrega de armas a civiles, supuestamente para evitar nuevos atentados terroristas.  

Hasta el momento todo lo que se menciona es de la próxima fase de los combates en Gaza, pero el futuro es incierto. Durante más de una década, Netanyahu ha aislado y abandonado a Gaza.  

El atentado del 7 de octubre demostró el fatal fracaso de esa política. Su politización actual de la guerra y su recelo a planificar el futuro podrían costarle aún más a Israel. 

Publicidad