No es suficiente con la guerra en la Franja de Gaza entre el Estado de Israel y el grupo terrorista de Hamás, el mar Rojo se ha convertido en otro escenario del conflicto en esta zona del mundo.
Lo anterior, tras la presencia de los rebeldes hutíes, que desde el año 2015 buscan hacerse con el control de Yemen, país que está justo a las puertas del mar Rojo.
Estos se dedican a lanzar misiles y drones contra barcos cargueros que cruzan el Canal de Suez con destino a Occidente.
Los hutíes, quienes se han mostrado solidarios con Hamás, han asegurado que sus ataques están dirigidos contra embarcaciones con destino a Israel.
Así las cosas, esto ha llevado a que grandes empresas utilicen otras rutas alternas para proteger a sus tripulaciones y mercancías.
Entre ellas, la petrolera British Petroleum y las navieras MSC, CMA CGM, Maersk y Hapag-Lloyd.
Lo cierto es que estas medidas amenazan la economía global, advierten varios expertos en entrevistas con la BBC Mundo.
La importancia de este canal
El Canal de Suez proporciona la ruta marítima más corta entre Europa y Asia, según los especialistas en movilidad marítima.
Para ilustrarlo: un carguero que salga de Taiwán con destino a los Países Bajos y utilice la vía del Canal de Suez se demorará 25 días en recorrer las 10.000 millas náuticas.
Pero si, en cambio, toma la ruta del Cabo de Buena Esperanza y tiene que circunvalar África, entonces tendrá que recorrer 13.500 millas y tardaría 34 días.
Así lo explica Veson Nautical, una empresa especializada en temas de comercio marítimo.
El Canal de Suez es una de las vías navegables más transitadas del mundo; unas 50 embarcaciones lo cruzan diariamente, según los datos oficiales.
Solo en el año 2022, más de 22.000 buques lo utilizaron, lo cual implica que por él pasó el 12% del tráfico internacional de mercancías.
Su disputa
Este canal ha sido motivo de disputas internacionales durante muchos años, y una de las más importantes ocurrió en el año 1956.
Esta terminó con un breve conflicto bélico en el que participaron las potencias que hasta entonces lo controlaban: Francia, Reino Unido, Israel y Egipto.
Recordemos que la crisis se gestó en julio de ese año cuando el entonces presidente egipcio Gamal Abdel Nasser nacionalizó la estructura para pagar la construcción de la presa de Asuán.
Esto como respuesta a la negativa de Washington y Londres de financiar la obra.
Para asegurarse de que el comercio marítimo continuara, en particular el flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico/Arábigo, Israel, Francia y Reino Unido enviaron tropas a la zona y amenazaron con invadir Egipto.
EEUU y la Unión Soviética se opusieron a la acción de la triple alianza y la instaron a retroceder, todo un golpe para sus aliados galos y británicos.
No hay otras alternativas iguales
Antes del actual conflicto entre Israel y Hamás, el accidente del Ever Given, el enorme barco de 400 metros de largo y 60 de ancho que a principios de 2021 quedó atravesado en el canal, hizo que muchos comenzaran a estudiar opciones a esta ruta.
Israel y Emiratos Árabes Unidos plantearon en su momento la posibilidad de construir un nuevo canal desde el puerto israelí atravesando el desierto de Néguev hasta el Mediterráneo.
Sin embargo, los costos del proyecto lo hacen inviable.
Para varios expertos, la excavación de los canales a lo largo de los 250 kilómetros del extremo oriental de la península del Sinaí requerirá una inversión de más de US$100.000 millones.
La incorporación de la vía férrea Londres-Estambul-Pekín al megaproyecto de “La Nueva Ruta de la Seda” ha sido presentada por las autoridades chinas y turcas.
Estas como una opción segura, pero también hay muchas dudas sobre su factibilidad y rentabilidad.
Todo lo anterior deja en claro que el Canal de Suez sigue siendo la mejor opción.
Por ello, la decisión de Egipto de ampliarlo ha sido bien recibida por las navieras y por varios países que han manifestado su apoyo en silencio.

