Una ballena que fue encontrada muerta en una playa de Nueva Zelanda ha sido identificada por científicos como una ballena dientes de pala, una especie tan rara que nunca ha sido vista con vida.
La identidad de la criatura picuda de cinco metros de largo se determinó a partir de sus patrones de color y la forma de su cráneo, pico y dientes.
Sus restos han sido colocados en una cámara frigorífica mientras se realizan las pruebas de ADN, y los expertos afirman que podrían pasar varias semanas antes de que se confirme la identificación final.
Debido a que se han encontrado tan pocos ejemplares y no ha habido avistamientos en vivo, se sabe muy poco sobre la ballena dientes de pala.
Los investigadores dicen que el descubrimiento del cadáver podría ayudarles a adquirir nueva información crucial sobre la especie.
La ballena fue arrastrada el 4 de julio a la desembocadura del río Taiari, en la provincia de Otago, en la Isla Sur de Nueva Zelanda.
Experto
Gabe Davies, funcionario del Departamento de Conservación (DOC), dijo que las ballenas de dientes de pala eran una de las especies de mamíferos grandes menos conocidas.
Tan es así, que solo seis ejemplares se han documentado en todo el mundo.
“Desde un punto de vista científico y de conservación, esto es enorme“, añadió.
El departamento dijo que debido a que el espécimen había muerto recientemente, podría convertirse en la primera ballena de la especie en ser diseccionada.
El pueblo maorí de Nueva Zelanda considera a las ballenas un tesoro sagrado.
El DOC dijo que las comunidades maoríes locales participarían en la decisión del destino de las ballenas.
La especie fue descrita por primera vez en 1874, tras la recolección de una mandíbula inferior.
Lo que han encontrado los científicos
Los restos óseos de otros dos especímenes encontrados en las islas de Nueva Zelanda y Chile.
Esto permitió a los científicos confirmar la existencia de una nueva especie en el mundo.
Se han encontrado seis ejemplares de ballenas de dientes de pala, incluido el primero, en 1874.
Cuando se describió por primera vez la especie basándose en un hueso de la mandíbula inferior y dos dientes encontrados en la isla Pitt, Rēkohu.
El ADN extraído del tejido de dos especímenes enterrados, una madre y su cría, en 2010 permitió a los científicos describir su aspecto.
En 2017, otro espécimen fue encontrado en un lugar muy remoto de la bahía de Waipiro, al norte de Gisborne.
Un estudio de 2012 sobre la ballena de dientes de pala, los científicos señalan que varias especies de ballenas picudas viven en el Océano Pacífico Sur.
En esta información se lee que algunas de las fosas oceánicas más profundas del mundo.
Se cree que los “enigmáticos” cetáceos son “buceadores excepcionalmente profundos”, según el estudio.
Estos pasan su tiempo muy por debajo de la superficie cazando calamares y peces pequeños.
Un animal sagrado
Los pueblos indígenas de Nueva Zelanda consideran que las ballenas son un tesoro sagrado de importancia cultural, afirmó Nadia Wesley-Smith, presidenta de Te Rūnanga ō Ōtakou.
“Damos importancia a cualquier especie que esté sufriendo una situación o incidente significativo o fuera de lo común que la esté afectando”.
Ella habló con el joven Ōtākou que estaba en la playa, y quien ató un harakeke , una cuerda tejida, alrededor de la cola de la ballena como señal de respeto.
En tiempos anteriores a la colonización, explica Wesley-Smith, la mandíbula de la ballena se habría considerado una señal de mana o respeto.
El dato
Esta ballena es potencialmente tan rara que se va hacer un plan para los restos de la ballena una vez que se haya estudiado.
Luego, los líderes maoríes realizaron una ceremonia antes de que el camión partiera, reconociendo a Tangaroa, dios del mar, y el viaje de la ballena.
King condujo el camión 20 kilómetros hasta una instalación de almacenamiento en frío industrial en Dunedin. Luego tuvo que averiguar cómo introducirlo en la cámara frigorífica.
“Eso se convirtió en una verdadera misión“, dijo. La ballena medía cinco metros de largo y la puerta dos metros de ancho. Probó varios ángulos diferentes y finalmente logró pasar.
- Imagen de portada tomada/Agencia de Conservación de Nueva Zelanda

