Una mujer que perdió la lengua por cáncer recibió una reconstrucción con carne de su brazo izquierdo y tiene un tatuaje en ella.
Jennifer Alexander, de 52 años, tenía 37 años cuando le diagnosticaron por primera vez cáncer de lengua en etapa uno.
Durante más de una década antes de eso, tuvo una leucoplasia recurrente: una dolorosa mancha blanca en la lengua causada por el VPH.
Pero en agosto de 2009, desarrolló un tumor del tamaño de un arándano y acudió rápidamente al dentista, donde le realizaron una biopsia.
La cirugía
Después de someterse a una cirugía el 21 de agosto de 2009 para extirpar el tumor, el cáncer regresó dos veces: en octubre de 2017 y octubre de 2019.
En marzo de 2020, optó por someterse a una cirugía de reconstrucción de la lengua para evitar que el tumor volviera a crecer; esto implicó extraer un trozo de carne de su brazo izquierdo y coserlo al resto de la lengua.
Ahora, su “lengua” es un trozo de carne con un tatuaje de estrella azul como el que tenía en su bíceps izquierdo.
Jennifer perdió el 60 por ciento de sus papilas gustativas y tuvo que volver a aprender a hablar, cantar y comer.
Enseñanzas y secuelas
Jennifer, contadora fiscal asociada, de Marietta, Atlanta, EE. UU., dijo: “Sé que no parezco el tipo de persona que tiene un tatuaje en la boca, pero me gusta usarlo para educar a las personas sobre el cáncer de lengua”.
“Después de mi cuarta cirugía en marzo de 2020, ni siquiera pude decir mi propio nombre hasta 2022″.
Agrega la mujer que tuvo que ver a un logopeda para aprender a comer y hablar de nuevo.
“He perdido el 60 por ciento de mi gusto. A veces, con alimentos como el helado, tengo que esperar a que mi cerebro envíe la señal de ‘frío’ antes de poder registrar de qué se trata”.
La leucoplasia de Jennifer comenzó cuando tenía poco más de 20 años.
Su descuido le costó la lengua
Tenía una gran mancha blanca en la lengua y sentía una sensación de ardor si cualquier comida o bebida la tocaba.
A pesar de saber que necesitaba vigilarlo, Jennifer dice que “vivió en negación” cuando el parche se convirtió en un tumor en 2009.
Ella lo ignoró durante semanas, hasta que su tía, Anne, entonces de 60 años, insistió en que llevara a Jennifer al dentista.
“Me miró y, aunque no quería que me preocupara, dijo que pensaba que era cáncer”, afirma la femenina a la prensa local.
“Llamó al otorrinolaringólogo y preparó todo para un diagnóstico en ese mismo momento. Él dijo: -Vas a estar bien, pero te digo ahora que esto definitivamente es cáncer-”, cuenta Jennifer.
Así las cosas, le hicieron una biopsia que confirmó que tenía cáncer de lengua en etapa uno, causado por VPH, según confirmaron sus médicos.
Gracias a la intervención temprana de los médicos, el único tratamiento que necesitó fue una cirugía para extirpar el tumor lo máximo posible, y nunca necesitó quimioterapia ni radioterapia.
Volvió el cáncer
El 21 de agosto de 2009, los médicos lograron extirpar parte del tumor.
Pero la enfermedad regresó dos veces en 2017 y 2019.
Jennifer dijo: “No estaban quitando lo suficiente: era esa célula defectuosa que se reproducía una y otra vez“.
Cuenta la afectada que: “Cuando me operaron por tercera vez, estaba enojada porque no quería ser el símbolo del cáncer. Decidí hacer las cosas de otra manera y opté por cortarme la mitad de la lengua y reconstruirla”.
“Me dijeron que perdería una cantidad considerable de peso después de eso, debido a que no podía comer”.
Antes de la cirugía de Jennifer en marzo de 2020, ganó 10 libras, pero dice que perdió 70 libras después, debido a que solo podía vivir a base de batidos de proteínas.
Le dijeron que el cirujano tomaría un trozo de carne de su brazo izquierdo para reconstruir su lengua, ya que ella es diestra.
A pesar de ello, no se sentía insegura y estaba emocionada de “recuperar su vida”.
Parte de su recuperación
Según el relato de Jennifer Alexander, estuvo tres meses sin comer ni hablar.
“Tuve terapia de habla para aprender a hablar de nuevo. Tuve que sacar la lengua y ejercitarla en la boca2.
relata que trabajó con un nutricionista para maximizar su dieta, “no quería un tubo, así que vivía a base de batidos de proteínas“.
Dice la estadounidense que tuvo que volver a entrenar “mi mandíbula para masticar nuevamente mediante la práctica. Ahora puedo comer alimentos más pequeños, como zanahorias y aceitunas”.
Jennifer dice que la mejor terapia para su habla fue practicar cantando su canción favorita de Miranda Lambert: ‘Settling Down‘.
Su nuevo tatuaje en la lengua le ha causado algunos problemas en el pasado, incluido el hecho de que un oficial la detuviera porque pensó que el tatuaje era una pastilla de Listerine.
Ahora su vida ha cambiado y esta dura experiencia le ha permitido ser una nueva y mejor persona.

