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Alemania puso fin a la cría de animales por su piel y dijo adiós a las jaulas

Una ley de bienestar animal volvió inviable la industria del pelaje en el país y provocó el cierre total de las granjas donde visones y zorros eran criados en cautiverio.

Durante años, la cría de animales para la industria del pelaje fue una práctica legal y normalizada en varios países de Europa. En Alemania, esa etapa quedó atrás. Hoy, el país no tiene granjas dedicadas a criar animales exclusivamente por su piel y la actividad desapareció del territorio.

No fue una decisión repentina ni un gesto simbólico. Fue el resultado de un cambio legal profundo que transformó por completo las reglas del juego.

Una ley que cambió la industria desde la raíz

En 2017, Alemania endureció su ordenanza de bienestar animal. La reforma introdujo requisitos mucho más estrictos para la cría de especies utilizadas por la industria del pelaje, como visones, zorros y perros mapache.

Las nuevas normas exigían más espacio, mejores condiciones ambientales, enriquecimiento del entorno y controles administrativos más rigurosos. En la práctica, cumplir con esas condiciones hizo que las granjas dejaran de ser viables.

El impacto fue inmediato. Las instalaciones comenzaron a cerrar de forma progresiva.

El cierre fue real, no simbólico

De acuerdo con datos oficiales del Parlamento alemán, entre 2019 y 2022 no existía ninguna granja de cría comercial de animales para pelaje en el país. La industria dejó de operar y no volvió a reactivarse.

Aunque la ley no utiliza una frase explícita que prohíba la actividad de manera permanente, mientras el marco legal actual esté vigente, la cría de animales por su piel no puede realizarse en Alemania. No hay permisos viables ni producción activa.

En la práctica, las jaulas quedaron vacías.

Un cambio que refleja una nueva mirada social

El endurecimiento de la ley respondió a una presión social sostenida y a un cambio profundo en la forma en que la sociedad alemana entiende el bienestar animal. La cría de animales reducidos a materia prima comenzó a verse como una práctica incompatible con los valores actuales.

La legislación terminó por consolidar ese cambio cultural.

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Un precedente que mira a Europa

Con este marco legal, Alemania se suma al grupo de países europeos donde la cría de animales para pelaje dejó de existir en la práctica. En algunos casos fue por prohibiciones explícitas. En otros, como el alemán, por leyes tan estrictas que hicieron desaparecer la actividad.

El caso ya es observado como referencia por otros gobiernos que evalúan reformas similares.

Una industria que no volvió

Hoy no hay granjas, no hay producción y no hay señales de regreso bajo la legislación vigente. La cría de animales por su piel dejó de formar parte del modelo productivo alemán.

La pregunta que queda abierta no es qué pasó en Alemania.
Es cuántos países más seguirán el mismo camino.

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