China se comprometió con Palestina que aportaría todo lo posible para poder resolver los conflictos que confluyen en Medio Oriente entre distintas naciones.
Esta promesa, que se produjo poco después de un acercamiento entre los acérrimos rivales Irán y Arabia Saudita propiciado por Beijing, dio un nuevo paso en la carrera de China para seguir influyendo en esa zona.
Ese acto fue sin duda el inicio de lo que espera China ocurra de ahora en adelante en cabeza de ella para quitarle al poder a una región dominada ´por los Estados Unidos.
Pocos meses después, la oferta de Beijing de negociar la paz en uno de los conflictos más intratables del mundo está siendo puesta a prueba por un nuevo estallido de la guerra entre Israel y Gaza.
Esto después de que el grupo militante palestino Hamas lanzara un ataque sorpresa sin precedentes contra Israel.
Lo que ha dicho el presidente chino Xi Jinping sobre el actual conflicto es que las parte involucradas tengan moderación y eviten un derramamiento de sangre.
En las que anda China
Jinping, dice que busca generar un ambiente sano para la soberanía de los países de esta parte del mundo y que tienen una gran influencia norteamericana, aunque aún no ha hecho una declaración pública.
Expertos afirman que esta respuesta inicial puede poner de manifiesto la limitada influencia de Beijing en la región, a pesar de que la propaganda oficial habla de China como el nuevo pacificador del mundo.
Para Jonathan Fulton, investigador no residente del Atlantic Council en Abu Dhabi, dice que China está buscando tener el rol de Estados Unidos, tanto en lo mediático, como en lo económico.
“No se ve a los gobiernos de la región decir ‘cuál es la solución de China a esto’ porque todavía no se les ve como un actor creíble”.
China quiere ser neutral
En comparación con gran parte del mundo, China ha decidido jugar a ser un miembro neutral en el mundo, por lo tanto, evita condenar los muertos de un lado u otro.
En un breve comunicado emitido el domingo, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino hizo un llamamiento a “las partes implicadas para que mantengan la calma, actúen con moderación y pongan fin a las hostilidades”.
Desde el gigante asiático han dicho de forma reiterada que la solución a este problema es crear dos estados como una salida al conflicto entre el Estado de Israel y el grupo terrorista Hamás.
La discreta reacción de Beijing a los ataques de Hamas del sábado ha provocado la reacción de Israel.
Yuval Waks, alto funcionario de la embajada israelí en Beijing, declaró que su país esperaba una “condena más enérgica” por parte de China.
“Cuando la gente está siendo asesinada, masacrada en las calles, no es el momento de pedir una solución de dos Estados”, dijo Waks a la opinión pública.
Un analista
Jonathan Fulton, investigador no residente del Atlantic Council en Abu Dhabi, explicó que China está siendo coherente con lo que ha sido en los últimos años en materia de política exterior en particular con la región de Medio Oriente en particular el conflicto entre Israel y Palestina.
Cuando el conflicto de Gaza estalló por última vez en 2021, Beijing —que en aquel momento ocupaba la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU— expresó su apoyo a los palestinos y presentó a China como una alternativa a Estados Unidos en este asunto.
En el caso puntual de Palestina, China tienen una relación respetuosa desde hace muchos años.
Abbas, presidente de la Autoridad Palestina en la Ribera Occidental —que perdió el control de Gaza en favor de su rival Hamas en 2007—, ha visitado Beijing cinco veces en sus casi dos décadas en el poder.
China un país silencioso pero contundente, podría ser contundente al momento en que se necesite un garante de paz para las partes.

