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Científicos alertan sobre las bacterias que podrían acabar con más de 10 millones de personas 

Los expertos manifestaron que tendrían la cura para este tipo de afectaciones en las personas si se les detecta a tiempo.

Una mujer en los Estados Unidos, identificada como Cynthia Horton, vivió una verdadera pesadilla con un dolor de oído que, al principio, no supo de qué se trataba.

Según lo reseñado por CNN, la mujer decía que se despertaba todos los días con dolor en uno o ambos oídos “e incluso llegó a salirle sangre”.

De acuerdo con los datos, su audición habría quedado devastada por las rondas de radiación y quimioterapia tras una operación en 2003 por un tumor canceroso en el oído.

Lo que dice el medio norteamericano es que esta infección o dolor lograba calmarse con una serie de antibióticos para poder sobrellevar los intensos dolores.

Según se lee en la extensa nota, la mujer de 61 años llevaba mucho tiempo con el dolor, y los medicamentos, en varias ocasiones, no le generaron efecto alguno.

Sobre este caso, el profesor de enfermedades infecciosas e inmunología de la Universidad Estatal de San Diego, Dwayne Roach, dijo que se trataba de “superbacterias multirresistentes que pueden causar infecciones durante meses, años y, a veces, décadas”.

Ante este escenario, los profesionales de la salud manifestaron la necesidad de tratarlo con “virus diminutos con aspecto de trípode, llamados fagos, diseñados para encontrar, atacar y engullir bacterias”.

Alerta mundial

Lo que cuenta el especialista es que estas “superbacterias” se utilizan en ensayos clínicos como una solución al creciente problema de resistencia a los antibióticos.

Según los datos proporcionados por los científicos que trabajan con este tipo de métodos, solo en los Estados Unidos, cada año se producen unos 2,8 millones de infecciones resistentes a los antimicrobianos.

Y es que estas infecciones podrían representar una “amenaza urgente para la salud pública mundial”, ya que podrían generar la muerte de millones de personas.

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“Se estima que, para 2050, 10 millones de personas al año —es decir, una persona cada tres segundos— van a morir por una infección de superbacterias“, dijo Steffanie Strathdee, epidemióloga de Enfermedades Infecciosas.

Lo que encontraron los científicos

Según CNN, la mujer afectada por sus constantes dolores de oído estaba desesperada por encontrar nuevas formas para enfrentar este malestar.

Con esta disposición, se enviaron muestras de su bacteria farmacorresistente desde la consulta de su médico en Pensilvania al IPATH de la UC San Diego.

Lo anterior, con la esperanza de que los cazadores de fagos de allí pudieran encontrar una coincidencia. Pero lo cierto es que los expertos encontraron algo que no se esperaban.

Lo que manifestaron al respecto los conocedores del tema es que “las bacterias cultivadas en el oído de Horton coincidían perfectamente con una superbacteria poco común”.

De repente, la búsqueda de una solución al problema de Horton adquirió un nuevo significado según los especialistas, lo que significaba una muy buena noticia para ella, la ciencia y los nuevos pacientes.

Casos masivos

Los científicos que llevan los estudios en cuestión informaron que para el mes de mayo del año 2022 se empezó a tener reportes de casos masivos de dolores de oído en los EE.UU.

Al año siguiente, cuentan los científicos, las autoridades en salud manifestaron que al menos 50 pacientes de 11 estados habían desarrollado infecciones por superbacterias.

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Esto al parecer, por usar lágrimas artificiales sin conservantes, según los datos recogidos por los médicos que atendían a las personas con estas afectaciones.

Solo una fracción de los pacientes tenía realmente infecciones oculares, lo que hizo que el brote fuera increíblemente difícil de resolver“, dijo la epidemióloga Maroya Walters.

El culpable fue una cepa poco común de Pseudomonas aeruginosa resistente a los medicamentos que nunca se había identificado en Estados Unidos antes.

La guerra bacteriana

Tras la evolución de las bacterias, según los científicos, “se logró encontrar un enemigo natural”.

Lo que dicen los científicos es que “existen unos virus diminutos llamados bacteriófagos, programados genéticamente para misiones de búsqueda y destrucción”.

En este juego microscópico de ‘Terminator’, cada conjunto de fagos está diseñado de forma única para encontrar, atacar y devorar un tipo específico de patógeno.

“Cada especie bacteriana puede tener todo un repertorio de fagos que la atacan, utilizando una amplia variedad de métodos para entrar y debilitar la célula bacteriana”, explica Paul Turner, profesor de Biología Evolutiva de la Universidad de Yale.

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