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En Colombia aún es legal el programa de conversión donde se busca “reformar gays”

Colombia buscará en los próximos meses debatir nuevamente un proyecto de ley que prohíba las "terapias de conversión" contra la comunidad LGBTIQ+.

Una de cada cinco personas LGBTIQ+ se ha sometido a una “terapia de conversión” para volverse heterosexuales en Colombia.

Esto aumenta a una de cada tres personas trans, según investigadores en medio de movimientos globales para prohibir la práctica, ya que esta puede causar graves problemas de salud mental.

Los resultados, dicen que se evidenciaron altos niveles de angustia psicológica, con uno de cada dos pensando en el suicidio y uno de cada cuatro intentando terminar con su vida en lo que ha sido la encuesta LGBTIQ+ más grande de Colombia realizada por el Instituto Williams de la UCLA.

“Teniendo en cuenta los niveles de violencia, victimización y discriminación que experimentaron los encuestados LGBTIQ+, no es sorprendente que informaran tasas tan altas de ideación e intentos de suicidio”, dijo la coautora Jennifer Florez-Donado. 

“Como psicóloga clínica, cada semana tengo padres que vienen a mí con sus hijos LGBT… para que pueda ayudar a sus hijos a convertirse en heterosexuales”, dice el estudio.

Al mismo tiempo, agrega que “las familias colombianas también recurren a los líderes religiosos para curar la enfermedad“. 

A nivel mundial, solo Brasil, Ecuador y Malta tienen prohibiciones nacionales a la terapia de conversión, condenada como ineficaz y perjudicial para la salud mental por más de 60 asociaciones de médicos y psicólogos a nivel mundial, según el grupo de defensa LGBTIQ+ ILGA. 

Los países que buscan acabar con la terapia

Estados Unidos, Canadá, Chile, México y Alemania se encuentran entre los países que buscan prohibir el tratamiento que puede incluir descargas eléctricas, hormonas y “orar para que los homosexuales dejen de serlo”. 

Colombia, de mayoría católica, es un país socialmente conservador, pero en los últimos años se han logrado avances significativos en materia LGBTIQ+: desde 2015 se aprobaron leyes que permiten a las parejas del mismo sexo casarse y adoptar, y a las personas trans cambiar sus documentos de identidad. 

La encuesta destacó que las personas trans siguen siendo el grupo LGBTIQ+ más estigmatizado.  

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Casi una de cada cuatro personas trans denunciaron abuso físico por parte de un agente de policía, más del doble de la tasa entre los colombianos homosexuales. 

Los investigadores dijeron que la encuesta, en la que participaron casi 5.000 personas, podría ayudar a los responsables políticos a abordar mejor las necesidades urgentes de atención de salud mental de las personas LGBTIQ+ en Colombia. 

“Esta investigación muestra lo importante que es desarrollar programas de prevención del suicidio y tratamiento de la violencia para las personas LGBT en el país”, dijo Florez-Donado a la Fundación Thomson Reuters. 

En Estados Unidos

Según un informe reciente del Instituto Williams de la Facultad de Derecho de la UCLA, se estima que 20.000 menores LGBTIQ+ están en estados sin protecciones serán sometidos en EEUU, a terapia de conversión por un profesional de la salud autorizado si los funcionarios estatales no toman medidas. 

En abril de 2018, organizaciones nacionales que representan a millones de profesionales médicos y de la salud mental autorizados, educadores y defensores del bienestar infantil declararon su apoyo a las protecciones legislativas contra la terapia de conversión. 

Algunos grupos religiosos de derechas promueven el concepto de que una persona puede cambiar su orientación sexual o identidad de género, ya sea mediante la oración u otros esfuerzos religiosos, o mediante la llamada terapia “reparativa” o “de conversión”.  

La investigación sobre tales esfuerzos ha refutado su eficacia y también ha indicado que son claramente perjudiciales.  

Más allá de los estudios centrados únicamente en la terapia reparativa, una investigación más amplia demuestra claramente el daño significativo que el prejuicio social y el rechazo familiar tienen sobre las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y queer, en particular en los jóvenes.

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Además, hay evidencia anecdótica significativa de daño a las personas LGBTIQI+ como resultado de los intentos de cambiar su orientación sexual e identidad de género.  

Basándose en este conjunto de evidencias, todas las principales organizaciones médicas y de salud mental de los Estados Unidos han emitido una declaración condenando el uso de la terapia de conversión. 

No funcionan 

En 2007, varios grupos de trabajo de asociaciones Estadounidense de psicología realizaron una revisión exhaustiva de las investigaciones existentes sobre la eficacia de la terapia de conversión.  

Su informe señaló que había muy poca investigación metodológicamente sólida sobre los esfuerzos de cambio de orientación sexual y que los “resultados de la investigación científicamente válida indican que es improbable que las personas puedan reducir la atracción por personas del mismo sexo o aumentar la atracción sexual por personas del otro sexo mediante SOCE”.  

Además, el grupo de trabajo concluyó que “no existen estudios metodológicamente sólidos sobre SOCE recientes que permitan al grupo de trabajo hacer una declaración definitiva sobre si los SOCE recientes son seguros o dañinos y para quiénes”.  

En resumen, hay evidencia clara de que la terapia de conversión no funciona y evidencia significativa de que también es perjudicial para las personas LGBTIQ+. 

En cambio, hay pruebas abundantes de que el prejuicio social causa importantes daños médicos, psicológicos y de otro tipo a las personas LGBTIQ+. 

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