Horas después de que el presidente de los Estados Unidos Joe Biden tomara la sorprendente decisión de ponerle fin a su intento de reelección, la vicepresidenta Kamala Harris, anunció que se postulará a la presidencia en las elecciones generales de 2024.
Harris, dijo que se sentía “honrada de contar con el respaldo del presidente Biden”.
Esta mujer, hija de inmigrantes indios y jamaicanos, se postuló por primera vez a la presidencia en 2020 después de ocupar un escaño en el Senado de Estados Unidos y como fiscal general de California.
Su campaña presidencial fracasó al principio debido a los bajos resultados en las encuestas y a problemas con el mensaje, lo que la llevó a abandonar la carrera antes de que comenzaran las primarias.
Esos problemas se filtraron durante su primer año como vicepresidenta, en medio de una creciente percepción de que la administración Biden la había dejado de lado ese año.
Hasta el punto de que la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, emitió un comunicado enfatizando que Harris era una “socia vital” para Biden.
Harris se vio además afectada por una rotación temprana de su personal.
El Washington Post lo calificó de “éxodo” y una investigación de Politico concluyó que los asesores y altos funcionarios “estaban experimentando una baja moral y una disminución de la confianza”.
Las luchas de Kamala
Al principio de su mandato, Harris fue designada por la administración Biden para liderar su respuesta migratoria en la frontera sur entre Estados Unidos y México y se le asignó la tarea de explorar la causa fundamental de la migración masiva desde Guatemala, Honduras y El Salvador.
Uno de sus logros más importantes se produjo cuando consiguió 4.200 millones de dólares en inversiones del sector privado para la creación de empleo y el desarrollo económico en Centroamérica.
La iniciativa tenía como objetivo frenar el flujo de migrantes que salen de esos países hacia Estados Unidos, y la administración ha dicho que está en camino de alcanzar sus objetivos en la región.
Los políticos de ambos partidos criticaron a Harris por retrasar un viaje a la frontera con México, y los conservadores la llamaron una “zar fronteriza” fracasada que había dejado caer la pelota a medida que la crisis humanitaria en la frontera se intensificaba.
Otro tema clave en la cartera de vicepresidenta de Harris ha sido el derecho al aborto, del que se convirtió en una defensora especialmente abierta después de que la Corte Suprema de Estados Unidos revocara el caso Roe v. Wade en junio de 2022.
A principios de este año, lanzó una gira de “lucha por las libertades reproductivas” para presionar por un mayor acceso al aborto en todo el país, al tiempo que movilizaba a los votantes sobre cuestiones relacionadas con el aborto antes de las elecciones.
Cómo ven a Harris
Algunas encuestas han demostrado que Harris podría ser una mejor opción para Trump.
Otra encuesta ha demostrado que la mayoría de los demócratas creen que ella sería una buena presidenta, y aproximadamente seis de cada diez dicen que creen que Harris haría un buen trabajo como presidenta.
Dos de cada diez dicen que no creen que lo haría, y otros dos de cada diez dicen que no saben lo suficiente como para responder.
En esa misma encuesta, el escepticismo era más amplio entre los estadounidenses, independientemente del partido.
Los números señalan que solo tres de cada diez adultos estadounidenses dijeron que Harris obtendría buenos resultados en el cargo.
La encuesta a 1.253 adultos se realizó del 11 al 15 de julio de 2024, con un margen de error de más o menos 3,8 puntos porcentuales.
Respaldo a su nombre
Harris ha sido respaldada por la mayoría de los demócratas en el Congreso y por la mayoría de los gobernadores demócratas.
Entre quienes la apoyan está la ex presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren, la representante de Nueva York Alexandria Ocasio y el gobernador de Kentucky Andy Beshear entre otros.
También ha recibido el apoyo del Congressional Black Caucus, del Latino Victory Fund y de la Human Rights Campaign, así como del expresidente estadounidense Bill Clinton y de Hillary Clinton, exsecretaria de Estado.
Sin embargo y extrañamente, el expresidente Barack Obama y su esposa, Michelle, no han apoyado a Harris, razón que aún esta redacción desconoce.
Aunque, hay que decir, que Obama también se abstuvo de respaldar a Biden durante su campaña electoral de 2020, y lo hizo solo después de que el senador de Vermont Bernie Sanders abandonara la carrera por la nominación demócrata.
Lo cierto ahora, es que a medida que iban llegando las donaciones, el anuncio de Harris fue recibido con una avalancha de dinero de los donantes demócratas.
The New York Times informó el lunes que en menos de 24 horas, había recaudado más de 50 millones de dólares estadounidenses.
Mientras que ActBlue, un portal de donaciones utilizado por los demócratas, había procesado más de 80 millones de dólares después del anuncio de Biden de que renunciaría.
- Imagen de portada tomada/France24

