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¡Increíble! Un hombre vive bajo el agua, esta es su historia  

Conozca las razones del por qué este hombre lleva viviendo tanto tiempo bajo el agua y cuál es su meta.

Desde un «albergue» a 30 pies bajo el agua, vive hace dos meses y medio el investigador biomédico Joseph Dituri. 

El profesor e investigador de la Universidad del Sur de Florida dijo que permanecerá bajo el agua hasta principios de junio, a pesar de romper el récord mundial de tiempo bajo el agua sin ningún tipo de despresurización. 

El Dr. Deep Sea dice quiere llegar a los 100 días, que terminará el 9 de junio. 

«El récord es un pequeño bache y realmente lo aprecio», dijo Dituri. «Me siento honrado de tenerlo, pero todavía tenemos más ciencia por hacer». 

«La idea aquí es poblar los océanos del mundo», dijo sobre su investigación, a la que denominó Proyecto Neptuno 100. 

¿Hay humanos capaces de durar bastante tiempo bajo el agua? 

Si aguantas la respiración y sumerges la cara en una bañera llena de agua, tu cuerpo automáticamente activa lo de se conoce como reflejo de inmersión.  

El ritmo cardíaco se ralentiza, los vasos sanguíneos se estrechan y el bazo también se contrae; dichas reacciones te ayudan a ahorrar energía cuando el nivel de oxígeno es bajo. 

La mayoría de las personas puede aguantar la respiración bajo el agua durante unos cuantos segundos; algunas durante unos pocos minutos. 

Pero un grupo de personas conocidas como los Bajau llevan el buceo libre al extremo: son capaces de sumergirse durante 13 minutos a profundidades de 60 metros.  

Este pueblo nómada vive en las aguas de las Filipinas, Malasia e Indonesia, donde se sumergen para pescar o en busca de elementos naturales que pueden usarse en la artesanía. 

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Ahora, un estudio de 2018 publicado en la revista Cell aporta las primeras pruebas de que una mutación de ADN para tener bazos más grandes proporciona a los ‘Bajau’ una ventaja genética para la inmersión en las profundidades. 

¿Cómo lo hacen? 

De todos los órganos del cuerpo humano, el bazo quizá no sea el más glamuroso. Técnicamente, se puede vivir sin él, pero si lo tienes, este órgano contribuye a mantener tu sistema inmune y a reciclar glóbulos rojos. 

Investigaciones previas han demostrado que los bazos de las focas, mamíferos marinos que pasan gran parte de su vida bajo el agua, tienen un tamaño desproporcionado.  

La autora del estudio Melissa Llardo, del Centro de Geogenética de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), quería comprobar si se aplicaba lo mismo a los humanos que bucean.  

Durante un viaje a Tailandia, oyó hablar de los nómadas del mar y se quedó impresionada por sus habilidades legendarias. 

«Primero quería conocer la comunidad, no solo aparecer con instrumental científico y desaparecer», dice sobre sus viajes iniciales a Indonesia.  

«En la segunda visita, llevé una máquina de ultrasonidos portátil y material para la recolección de saliva. Fuimos a varias casas y sacamos imágenes de sus bazos». 

También obtuvo datos de un grupo de personas emparentadas llamadas saluan, que viven en la isla principal de Indonesia.  

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Lo anterior, tras comparar las dos muestras en Copenhague, su equipo descubrió que el tamaño medio del bazo de un Bajau era un 50 por ciento más grande que el mismo órgano en un individuo saluan. 

Bajo presión 

Aunque el bazo podría explicar en parte por qué los Bajau bucean tan bien, otras adaptaciones podrían estar implicadas, según Richard Moon, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke (Estados Unidos). 

Moon estudia la respuesta del cuerpo humano a la altitud elevada y a la profundidad extrema. 

Cuando un humano se sumerge a más profundidad en el agua, el aumento de la presión hace que los vasos sanguíneos de los pulmones se llenen con más sangre.  

En casos extremos, los vasos pueden romperse, provocando la muerte. Además de las adaptaciones heredadas genéticamente, el entrenamiento regular podría ayudar a evitar ese efecto. 

“La pared torácica pulmonar podría adaptarse. Podría haber cierta holgura que se desarrolla a medida que entrenas. El diafragma podría extenderse”. 

Afirma que, “los abdominales podrían ajustarse. En realidad, no sabemos si estas cosas ocurren”.  

El bazo es capaz de contraerse hasta cierto punto, pero no sabemos a ciencia cierta si existe una conexión directa entre la tiroides y el bazo. Podría existir. 

Cynthia Beall es una antropóloga de la Universidad de Case Western Reserve (Estados Unidos) que ha estudiado a los pueblos que viven a altitudes extremas, entre ellos los tibetanos que viven «en el tejado del mundo».  

Ella cree que el estudio de Llardo abre importantes oportunidades de investigación, pero necesita más pruebas biológicas cuantificables antes de estar convencida de que un rasgo genético ayuda a los Bajau a ser mejores buceadores. 

  • Imagen de portada tomada/ pexels.com
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