El cansancio de un joven argentino con la música que escuchaba su vecino lo obligó a tomar medidas desesperadas.
Construyó una máquina que supuestamente detecta el sonido de la música del reguetón y es capaz de destruir el parlante vía Bluetooth.
Roni Bandini fue el encargado de construir tal idea. El latino es experto en la construcción de elementos tecnológicos, por lo que, cansado de la música de su vecino, decidió construir una idea ambiciosa.
A través de su cuenta X, Bandini compartió su invento: “Hice un dispositivo para detectar reguetón en el altavoz del vecino y atacar su bluetooth”.
Agregó en su publicación que: “Mañana seguramente publicaré el demo y el código”, dice la publicación, que ya cuenta con 38 mil me gusta y 8 mil reposts.
El creador de esta máquina en entrevista con el sitio web Medium, sostuvo que para construir el artefacto se estaba entrenando un modelo de inteligencia artificial (IA).
Esta contaba con aprendizaje automático para detectar el género musical que le indicaran.
Cómo lo logro
Conto al medio que: “Inspirándome en el antiguo TV-B-Gone para apagar los molestos televisores de bares y restaurantes, mi propuesta se llama Reggaeton Be Gone”.
Fue entonces que explicó que, su propósito es, “ojalá, apagar e incluso molestar el Reggaeton en parlantes Bluetooth”.
Respecto a su funcionamiento, el argentino precisó que “el dispositivo detecta el reguetón cuando coincide suficientemente con su entrenamiento, y dispara ráfagas RFcomm y l2ping contra el dispositivo Bluetooth”.
Es decir, en términos simples, lo satura con señales para interferir con él y potencialmente apagarlo.
Respecto al resultado, Bandini se mostró optimista: “Entre la pared, el dispositivo no desconectó el altavoz, pero generó suficiente interferencia al punto que el vecino cambió la ubicación del altavoz”.
La importancia de los decibeles
Muy probablemente, como muchas personas que trabajan en todo tipo de entornos de producción musical, simplemente suben el volumen hasta que suene bien.
Lo cierto, es que la audición humana es compleja, realmente muy compleja según los expertos en la materia.
Y es que las inmensas complejidades de cómo el oído y el cerebro responden a las señales de audio viven cambiando de acuerdo a las sensaciones y el volumen.
Se perciben diferentes cualidades en un sonido dependiendo de su volumen e incluso del tipo de música que estés escuchando en casa o en un estudio profesional.
Entren lo más familiar que se podría mencionar sobre lo complejo de la audición es algo llamado curva de igual sonoridad de Fletcher-Munson.
También es el que tiene las implicaciones más obvias sobre la importancia de considerar los niveles de monitoreo.
La curva de Fletcher-Munson
Data de un trabajo realizado en la década de 1930 y ha sido revisada y refinada varias veces desde entonces (en particular por Robinson y Dadson en 1956), y la revisión más reciente se publicó en una norma internacional de 2003 (ISO 226).
Pero el principio de Fletcher-Munson sigue siendo válido e ilustra cómo nuestra percepción del sonido cambia en términos de equilibrio de frecuencias a diferentes niveles de volumen.
A volúmenes relativamente bajos, el nivel requerido debería ser de; 100 Hz y 10 kHz y para que se perciba tan altos como el nivel de 1 kHz debe ser alrededor de 10 dB más alto.
Sin embargo, a medida que aumenta el volumen, se reduce la diferencia entre el volumen percibido en diferentes partes del espectro de frecuencia audible.
Puedes hacer un experimento sencillo para comprobarlo por ti mismo. Reproduzca algo de ruido rosa a través de su sistema de monitoreo, comenzando con el nivel de volumen muy bajo.
A medida que aumentas lentamente el volumen, escucharás que las frecuencias bajas y altas se vuelven más evidentes. Ésta es la curva de Fletcher-Munson en acción.

