A medida que la industria espacial avanza y experimenta un crecimiento constante, también pasa lo mismo en los monitoreos y estudios de nuevos fenómenos.
Así como los que se han detectado en el pasado. Uno de los fenómenos reciente que ha llamado la atención de los expertos durante décadas son los agujeros temporales en la alta atmósfera terrestre.
Estos se aparecen después del lanzamiento de cohetes al espacio.
Sin embargo, con el aumento récord de lanzamientos al espacio, los investigadores están alertando sobre los cohetes de SpaceX en órbita que están ocasionando agujeros momentáneos en la atmósfera superior.
Lo que según los expertos propone problemas “potenciales aún no identificados”.
Este acontecimiento se está convirtiendo en algo muy habitual y los astrónomos le han puesto el nombre de las “auroras de SpaceX”.
Auroras SpaceX
A pesar de su nombre, no es una aurora, sino más bien una perforación en la ionosfera originada por la entrada y salida de un cohete de SpaceX.
Los astrónomos descubrieron la primera de estas auroras SpaceX sobre el observatorio en febrero y ahora ven entre 2 y 5 mensualmente.
A diferencia de los monitoreos en los lanzamientos anteriores, las auroras de SpaceX se muestran como formaciones rojas, aproximadamente redondas, visibles a simple vista durante un máximo de 10 minutos continuos.
Lo que está causando que, mediante la caída de los cohetes o sus etapas, se produzcan perforaciones temporales que se cierran al salir del Sol.
Estos sucesos fueron presenciados, por ejemplo, en julio, en el lanzamiento del cohete Falcon 9 de SpaceX, encargado de poner en órbita los satélites Starlink.
En ese evento, el cohete hizo un agujero en la atmósfera sobre Arizona, en Estados Unidos, creando una impresionante imagen de un cielo que parecía sangrar.
A qué se debe el nombre de SpaceX
El apodo “aurora de SpaceX” no es un palabra astronómica, pero tiene su origen gracias a la frecuencia de los lanzamientos del Falcon 9, que ha transformado estos brillos en un fenómeno mucho más frecuente.
SpaceX está a punto de superar su récord con los 90 lanzamientos en el transcurso del año, y ha puesto en órbita el 80% de la masa enviada al espacio en 2023.
La empresa ya realiza lanzamientos de dos cohetes por semana y espera aumentar a tres en 2024, hasta superar su propia meta de 144 lanzamientos en un año.
La mayor parte estos lanzamientos son de satélites Starlink y actualmente SpaceX tiene en funcionamiento más de 5.500 Starlink y espera llegar a 12.000 en los próximos años.
Agujeros en la ionosfera
Este evento sucede a unos 300 km de altitud en la ionosfera, la capa de gas ionizado que encierra la Tierra.
A 90 minutos luego del lanzamiento, la segunda etapa del Falcon 9 reenciende su motor para desorbitar y ahí es cuando produce una perforación temporal que resplandece en tono rojo.
Visibles a la vista
La perforación sobre la Atmósfera es realmente una variación química de la ionosfera.
La salida del cohete, lleno de vapor de agua, disminuye la ionización local hasta en un 70%, una alteración que se vuelve visible produciendo una irradiación de color rojo fluorescente.
Si bien es cierto el Falcon 9 enciende su motor durante apenas dos segundos, lo necesario para impulsarse hacia el océano.
Su reencendido desprende en torno a 200 kg de agua y dióxido de carbono, lo que puede causar un brillo muy intenso visible a simple vista.
Las “auroras de SpaceX” tienen una duración de hasta 10 minutos, según Spaceweather.
No es una amenaza
Los lanzamientos espaciales pueden provocar este tipo de sucesos en la atmósfera desde 2005, cuando un cohete Titan ocasionó graves perturbaciones en la ionosfera.
Sin embargo, las perforaciones ionosféricas se cierran al pasar unos minutos, cuando los gases recombinados se vuelven a ionizar, por lo que no representan ninguna amenaza.
- Imagen de portada tomada/ BBC Mundo

