El empresario colombo-venezolano Alex Saab, un estrecho colaborador del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, llegó este miércoles al aeropuerto internacional de Maiquetía, que sirve a Caracas.
Esto después de que Estados Unidos lo liberara tras estar 1,286 días preso en Miami, acusado del delito de conspiración para lavado de dinero.
Saab llegó a Venezuela después de que el Gobierno de Joe Biden anunciara su excarcelación.
Un anuncio inmediatamente confirmado por Maduro, que celebró “con júbilo la liberación y su retorno a la patria“.
En el aeropuerto lo esperaron su esposa, Camila Fabri, y la primera dama, Cilia Flores.
Así como los cinco hijos del excarcelado, a quien el Gobierno reconoce como diplomático venezolano.
Esto pese a que el cargo fue descartado por la Justicia estadounidense cuando pidió su extradición desde Cabo Verde, donde fue detenido el 12 de junio de 2020.
La llegada de Saab
En noviembre de 2011, los entonces presidentes de Venezuela y Colombia, Hugo Chávez y Juan Manuel Santos, respectivamente, mantuvieron una reunión para la historia.
Chávez cantó, Santos logró abrir la puerta de un proceso de paz con la guerrilla de las FARC que le daría el Nobel de la Paz a este último.
Mientras tanto, un empresario colombiano firmó un acuerdo de inversión social que sería el origen de uno de los presuntos esquemas de corrupción más sonados en Venezuela.
Era la entrada del empresario Alex Nain Saab Morán.
Y en junio de 2020 se convirtió de nuevo en noticia, después de que fuera arrestado en Cabo Verde.
Este archipiélago africano donde el avión privado en el que viajaba hizo una escala para repostar cuando se dirigía a Caracas desde Teherán.
Las acusaciones
La razón de esa captura era que Saab estaba acusado, entre otras cosas, de lavado de dinero y era pedido por la justicia estadounidense.
Pero sobre todo, es señalado no solo por EE.UU., sino por otros países incluido Colombia.
Donde lo acusan de ser el principal testaferro de distintos entramados de supuesta corrupción dentro del gobierno venezolano que el anterior Gobierno de Iván Duque así ratificó junto a la Fiscalía.
Y después de un año y medio de recursos legales tanto de su defensa como del gobierno de Venezuela -lo nombró miembro de su equipo diplomático- para evitar la extradición.
Sin embargo, las autoridades de Cabo Verde lo pusieron en un avión con destino a Estados Unidos, para que enfrentara allí las acusaciones que tiene en su contra.
La justicia
La justicia, a través del juez John J. O’Sullivan, le notificó ocho acusaciones por el presunto lavado de cientos de millones de dólares provenientes supuestamente de negocios corruptos del gobierno venezolano.
En el momento de su captura, la Cancillería de Venezuela condenó a través de un comunicado en Twitter el arresto que calificó de “arbitrario” e “irregular”.
Asimismo, consideró que se suma “a las acciones de agresión, bloqueo y asedio de EE.UU.” contra ese país latinoamericano.
Y durante las conversaciones que se llevaron a cabo entre la oposición venezolana y el oficialismo en México, con la intermediación del Gobierno de Noruega, Maduro había puesto como una de las condiciones la presencia de Saab como miembros del equipo.
De hecho, al conocerse la noticia de su extradición hacia EE.UU., el gobierno de Venezuela decidió no continuar en la ronda de negociaciones.
Jorge Rodríguez, alto funcionario del gobierno y jefe de la delegación chavista en la mesa de diálogo, fue quien confirmó la retirada en su momento.
Los CLAP
Saab, de 49 años, era solicitado por la Interpol, acusado de delitos como conspiración, lavado de activos y enriquecimiento ilícito en nueve países.
De ser encontrado culpable, podría ser condenado en Estados Unidos hasta a 20 años de cárcel.
Y es que la investigación que llevó a su arresto en medio del océano Atlántico viene desde Estados Unidos.
Donde fiscales federales de Miami lo acusan de lavado de dinero en el proyecto que se firmó bajo la presencia de Chávez y Santos.
Además, el gobierno estadounidense acusa a Saab de servir de testaferro de Maduro en una amplia red de narcotráfico.
Aquel 28 de noviembre fue una de las pocas veces que el mundo vio la cara de este barranquillero de origen libanés.
Muchos lo describieron como un hombre que conoció a la dirigencia chavista gracias a su amistad con la política colombiana Piedad Córdoba.
Supuesto testaferro
Lo que se sabe es que otro de los contratos que firmó Saab con el gobierno venezolano, ya con Nicolás Maduro como presidente, tenía como fin abastecer al pueblo venezolano.
Para ese entonces, en 2016, la escasez de alimentos básicos se hizo común en los supermercados venezolanos, una consecuencia, según Maduro, de una guerra económica fraguada desde Estados Unidos y Colombia para encerrar al gobierno.
La estrategia del gobierno para enfrentar dicha “guerra” fue centralizar la importación y distribución de alimentos básicos bajo el esquema de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

