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Mujer amante de historias de misterio asesinó a un extraño “por curiosidad” 

La Policía reveló cómo se preparó la sindicada para asesinar a un hombre simplemente por "curiosidad".

Por estos días Corea del Sur está realmente conmocionado con un hecho sin precedente que ocupa la primera plana de todos los medios de comunicación de ese país, en relación a un atroz crimen que parece una película de terror. 

De acuerdo con las distintas informaciones que llegan desde el continente asiático, una mujer que aparentemente estaría “obsesionada” con historias de crímenes cometió un asesinato y desmembramiento a la vez.  

Según las autoridades, las razones que la llevaron a cometer este crimen “fue sencillamente la curiosidad”. 

El hecho de sangre se registró en el sector de Chosun Ilbocitando, donde sus moradores no salen del asombro del terrible homicidio. 

La sindicada que responde al nombre de Jung Yoo Jung y para la Policía la mujer se habría “sumergido en una obsesión enfermiza por historias de crímenes y asesinatos”.  

Jung, habría estado durante mucho tiempo investigando sobre casos de violencia y homicidios a través de Internet. 

La Policía dijo en un comunicado que “para encontrar a su víctima, descargó una aplicación de tutores y se hizo pasar por una madre de un estudiante de colegio. Posteriormente, lo citó, lo asesinó y lo descuartizó”. 

La comunicación oficial señala que “se encontró el cuerpo desmembrado de la víctima gracias a un taxista que nos alertó, pues después de cometer el atroz crimen, la mujer metió el cuerpo en bolsas y trató de deshacerse de él”. 

Una experta explica estas conductas  

Julia Shaw, una criminalista nacida en Alemania, doctora en psicología por la Universidad de British Columbia, en Canadá lleva varios años explorando los rincones más oscuros de la mente humana. 

La especialista explica que “a los seres humanos nos gusta matar. De hecho, somos superdepredadores, matamos a más animales y en mayor número que ninguna otra especie”. 

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Dice la profesional también que “los humanos siempre hemos tenido que matar para sobrevivir: nuestros cuerpos matan bacterias que amenazan nuestras vidas, siempre hemos matado plantas y animales”. 

Agrega que “desde tiempos ancestrales nos matamos los unos a los otros cuando nos sentimos amenazados o tenemos algo que ganar. A todos solo nos separa una mala decisión de dañar de manera trágica a los otros”.  

Lo que quiere decir que “todos debemos asumir que somos capaces de causar un gran daño a los demás”. explica Julia en entrevista con la BBC Mundo.

Lo que explica a detalle 

En su libro ‘Hacer el Mal’ la psicóloga Julia Shaw, afirma que habla de varios estudios al respecto. “En uno de esos la mayoría de los participantes (tanto hombres como mujeres) confesaron que habían tenido fantasías sobre el asesinato”. 

Dice en su libro que “estos pensamientos son normales, por suerte llevarlos a la realidad no lo es”.  

Agrega que “jugar con estas cosas podría ayudarnos a tomar mejores decisiones porque, una vez que hemos jugado con el horror en nuestras mentes, es probable que decidamos que en realidad no queramos esas terribles consecuencias”. 

Explica Shaw también que “la mayoría de las veces, el asesinato no es el resultado de la planificación meticulosa de un sádico o psicópata, es mucho más probable que sea una mala decisión de la que la persona se arrepiente inmediatamente”. 

Para Julia la fuerte suposición de que las personas con mal aspecto son malas, se trata de un efecto conocido como ‘el efecto diablo’. Aseguró en medio del diálogo con la BBC.

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“Necesitamos aprender a confiar menos en nuestras vísceras y a usar nuestros cerebros más para evaluar si hay evidencia de que una persona en particular sea realmente peligrosa para nosotros”. 

Un estudio revela que “tenemos todo tipo de suposiciones acerca del aspecto de aquellos a los que etiquetamos como malvados”.  

Dice la experta que “las investigaciones muestran es que cosas como los dedos largos, las risas extrañas, hablar demasiado sobre ciertos temas o estar demasiado próximo a menudo se perciben como espeluznantes”. 

El problema recae según la femenina es que esas suposiciones intuitivas conducen al sesgo.  

Añade que, “Pensamos en nosotros mismos como buenos, y eso hace muy difícil que nos demos cuenta de nuestra propia capacidad de hacer daño”.  

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