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Una mujer confundió insecticida con leche en polvo y envenenó a familiares que perdieron la vida  

Según los testigos, la autora material del hecho preparaba una comida especial para recibir a uno de sus hijos que fue a visitarla.

Una mujer de 81 años de edad identificada como Asunta es la sindicada de haber envenenado aparentemente sin conciencia a familiares. 

Ellos perdieron la vida posteriormente según el reporte de las autoridades bolivianas en Santa Cruz. 

Esto se habría dado al parecer, luego de comer una preparación que hizo la mujer en la que según la sindicada se había equivocado con el insecticida al pensar que era leche en polvo. 

Las víctimas se quejaron de una quemazón insoportable, así como fiebre, sudoración y taquicardia. 

Los médicos del Hospital manifestaron a los medios que no lograron saber cuál fue el insecticida usado y el cual se habría envasado en una botella de plástico. 

Los fallecidos  

Los occisos responden a los nombres de Asunta quien cocinó, una niña de 9 años Abraham y Jorge Ortega, hijos de la mujer adulta mayor. 

Otras dos personas que también comieron buñuelos estuvieron hospitalizadas, se recuperaron y les dieron de alta al poco tiempo. 

Los familiares solicitaron a las autoridades que investigaran el accidente y cómo la mujer terminó con ese químico en su casa. 

Según varios familiares que no estaban presente en la vivienda contaron a las autoridades que la mujer hizo la comida para darle la bienvenida a uno de sus hijos que llegó de visita. 

De acuerdo con la prensa boliviana el personal médico del hospital recolectó unas muestras del material químico que se usó para hacer los estudios y determinar qué tipo de insecticida se usó. 

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Cómo reconocer un alimento contaminado  

Lo mejor para ello es activar los sentidos si crees que puede tener algún tipo de alteración que pueda perjudicar tu estado de salud. 

Si huele mal, mejor no lo comas, aunque no siempre significa que esté dañado el alimento o intoxicado. 

Algunos expertos señalan que, si es viscoso o pegajoso, mejor no comer; si un trozo de carne tiene manchas verdes, mejor tirarlo.  

Debemos prestar atención a las señales que nos indican cuándo tirar un alimento o cuándo no para tampoco entrar en la práctica de desperdiciar comida. 

Por ello, es muy importante que siempre sepamos un poco de lo que vamos a comer o preguntemos a quien lo prepara si estamos en nuestra casa o donde un familiar o amigo. 

Se activan los sentidos  

Los alimentos que se descomponen se vuelven rancios o mohosos, y esto puede verse, oler o percibir por el sabor. 

Así las cosas, cuando una comida o alimento tiene característica que no son propia de él, se puede confirmar que está alterado. 

Por ejemplo, el mal olor: si un alimento huele mal, debe tirarse, aunque debe tenerse presente que el olor no siempre es un buen indicador de que no sea seguro. 

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Recubrimiento viscoso y verdoso: este nos indica que el alimento no está en condiciones para consumir según los especialistas. 

Esto aparece en ciertas superficies y en alimentos frescos como frutas y verduras son los biofilms.   

Lo que se sabe sobre este último punto, es que este grupo de bacterias se adhieren a distintas superficies de forma natural, sobre todo en zonas húmedas. 

Los microorganismos que suelen provocar biofilms son; Bacillus, Pseudomonas, Staphylococcus ySalmonella. 

¿Contaminación o deterioro? 

Los nutricionistas señalan que estos son dos conceptos diferentes que pueden afectar un alimento y posteriormente a la persona que lo consuma. 

La contaminación, por ejemplo, puede provocar intoxicación y no muestra signos visibles para el ojo humano en la gran mayoría de casos. 

En el caso de la carne contaminada, no tiene olores o cambios de textura, es decir, parece fresca y en buen estado.  

Las enfermedades transmitidas por alimentos provienen de la contaminación, no del proceso natural de descomposición. 

El deterioro en cambio, sí suele ser visible a través de los sentidos (olfato, vista o gusto).  

Por ejemplo, una galleta oxidada no tendrá un sabor del todo apetecible pero no supone un riesgo si se come.  

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