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¿Debería ser el momento para que Canadá deje la Commonwealth y convertirse en una república?

Los llamados para abolir la corona están resonando en las redes sociales y en lugares de reunión como cafeterías en centros urbanos como Toronto.

Muchos han reaccionado solemnemente a la noticia del fallecimiento de la reina Isabel II.

Mientras que otros ven el cambio de monarcas como una oportunidad para que Canadá rompa los lazos con la corona británica.

Y asimismo, haga la transición a una república donde el primer ministro, y no un monarca, sería el presidente del país. Jefe de Estado.

Los llamados para abolir la corona están resonando en las redes sociales y en lugares de reunión como cafeterías en centros urbanos como Toronto.

Así las cosas, el republicanismo es un tema muy candente en este momento.

De acuerdo con voces de expertos, la transición de Canadá a una república sería una tarea bastante difícil.

Está requeriría revisiones profundas de la Constitución de Canadá que podrían potencialmente abrir la puerta a un período político caótico en el país.

Aunque no hay planes formales para separarse de la corona, ni ningún partido político federal importante ha abogado por el republicanismo. Así las cosas, Canadá no sería el primer estado miembro de la Commonwealth en distanciarse de la monarquía.

Irlanda e India formaron repúblicas en 1948 y 1950, respectivamente, y a partir de 2022, 36 de los 56 estados miembros de la Commonwealth se gobiernan como repúblicas.

¿Llegó la hora de abolir la monarquía en Canadá?

El sitio en internet del gobierno canadiense subraya en negrita la palabra “debe” cuando informa a los aspirantes a ciudadanos canadienses que “en Canadá, la Reina es la jefa de Estado.

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En este caso, el rey Carlos.

Por lo tanto, para ser ciudadanos, todos los solicitantes de la ciudadanía que tengan 14 años o más deben jurar o afirmar que serán fieles y guardarán verdadera lealtad a su majestad a sus herederos y sucesores”.

Aún más, la propia Constitución canadiense no podría funcionar sin la figura de la monarquía.

Sobre todo, cuando se trata de modificaciones a la Constitución, como la abolición del Senado, puesto que, según las normas parlamentarias, todo cambio constitucional requiere la aprobación de la monarquía.

Abolir la monarquía en Canadá no es una causa que desencadene el frenesí suficiente como para que los canadienses salgan a las calles reclamando aquello.

Aunque un sondeo a finales de 2021, realizado por Research Co. reveló que el 45% de los canadienses prefiere tener un jefe de Estado elegido en lugar de tener una Reina Rey.

Mientras que sólo el 24% de la población prefiere que la monarquía mantenga su papel actual.

Una opinión

Niigaan Sinclair, indígena anishinaabe y columnista del periódico Winnipeg Free Press, sostiene que la abolición de la monarquía en el país conllevaría una serie de desafíos que afectarán a la Primeras Naciones.

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Esto, “ya que los acuerdos sobre propiedad de sus tierras y sus derechos ancestrales fueron firmados con la corona inglesa mucho antes de que exista Canadá”.

Para Sinclair, en Canadá hay muy poco apoyo a la idea de abrir un debate constitucional, ya que eso abriría viejas heridas entre un Canadá inglés y un Quebec francés.

Dado, de que no fueron resueltas con la repatriación de la Constitución canadiense en 1982, un documento fundacional canadiense que no fue firmado por la provincia de Quebec.

En caso de abrirse un nuevo debate constitucional, según Sinclair, se producirían un vacío jurídico que alteraría la vida diaria de los canadienses.

Habría que negociar los documentos fundamentales que llevaron a la Proclamación Real, emitida por el rey Jorge III el 7 de octubre de 1763.

Estos establecieron las bases para gobernar los territorios de América del Norte.

Entregados por Francia a Gran Bretaña en el Tratado de París de 1763, tras la Guerra de los Siete Años.

Ese documento también establecía políticas destinadas a asimilar la población francesa al dominio británico.

Si se anula la monarquía británica en Canadá, y con ello los documentos firmados, se debe llenar ese vacío jurídico.

Esos tratados tendrían que ser negociados de nuevo.

En ese caso, el cien por ciento de los territorios canadienses volverían de nuevo a propiedad de las Primeras Naciones, explica Sinclair.

  • Imagen de portada tomada/ La Portada Canadá
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