Tormenta solar podría dejar el mundo sin Internet

Las advertencias de la NASA que iniciaron el 19 de julio indicaban que la tormenta golpearía la atmósfera superior de la tierra a una velocidad de 1,6 millones de kilómetros por hora.

¿Has tenido fallas en tu servicio de internet? Es probable que por primera vez esta situación no se deba a la empresa prestadora del servicio, sino a una tormenta solar que según lo expertos está golpeando a la tierra por estos días y que incluso puede tener consecuencias más graves como el apagón total de las redes de internet en el mundo.

Las advertencias que iniciaron desde el 19 de julio por parte de la NASA indicaban que la tormenta golpearía la atmósfera superior de la tierra a una velocidad de 1,6 millones de kilómetros por hora, afectando la navegación GPS, las señales de los teléfonos móviles y la televisión por satélite.

Sobre este fenómeno, el nombre que le han dado los especialistas es una tormenta geomagnética de posible nivel G3.

En este sentido, los estudios han demostrado que la intensidad de una tormenta geomagnética se puede escalar de uno a cinco, donde uno denota una tormenta pequeña y cinco denota una extrema. Esto implica que una llamarada fuerte podría interrumpir la radio y la comunicación en muchas áreas.

Así las cosas, este «golpe directo», como lo cataloga la Nasa, se formaría de un «filamento en forma de serpiente» procedente del sol, el cual provocaría manchas solares en el disco que está orientado hacia el espacio atmosférico de la Tierra.

Vale la pena señalar que esta no sería la primera vez que esto ocurre. El pasado 3 de julio hubo un apagón temporal de las ondas de radio en el Atlántico, a causa de una tormenta solar.

¿Qué es una tormenta geomagnética?

Según el Centro de Predicción del Clima Espacial de los Estados Unidos, una tormenta geomagnética es una gran perturbación de la magnetosfera de la Tierra que ocurre cuando hay un intercambio muy eficiente de energía del viento solar hacia el entorno espacial que rodea al planeta.

Estas tormentas son el resultado de variaciones en el viento solar que producen cambios importantes en las corrientes, plasmas y campos en la magnetosfera.

Las condiciones de viento solar que son efectivas para crear tormentas geomagnéticas son períodos sostenidos (de varias a muchas horas) de viento solar de alta velocidad y, lo que es más importante, un campo magnético de viento solar dirigido hacia el sur (opuesto a la dirección del campo terrestre) en el lado diurno de la magnetosfera. Esta condición es efectiva para transferir energía del viento solar a la magnetosfera de la Tierra.

Con estas características, las tormentas más grandes que resultan de estas condiciones están asociadas con las eyecciones de masa coronal solar (CME) donde aproximadamente mil millones de toneladas de plasma del sol, con su campo magnético incrustado. Las CME suelen tardar varios días en llegar a la Tierra, pero se ha observado que algunas de las tormentas más intensas llegan en tan solo 18 horas.

La Tierra no ha visto el impacto total de las tormentas solares

A pesar de que en este momento nos encontramos en alerta, no es la primera vez que este fenómeno amenaza a la Tierra, pues ya en 1843, el astrónomo Samuel Heinrich Schwabe descubrió que la actividad solar sigue ciertos ciclos, alcanzando su punto máximo cada 11 años.

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La tormenta solar más fuerte medida en la Tierra hasta la fecha fue el llamado Evento Carrington en 1859, cuando la llegada de las partículas cargadas provocó fallas en las redes telegráficas norteamericanas y europeas y se pudieron observar luces polares hasta Roma y Hawái.

Más de cien años después, en marzo de 1989, una tormenta solar en la provincia canadiense de Quebec paralizó toda la red eléctrica. Los flashovers en los sistemas de distribución eléctrica dejaron a unos 6 millones de personas sentadas en la oscuridad durante nueve horas.

En julio de 2012, una tormenta solar extremadamente poderosa del calibre de «Carrington» no alcanzó la Tierra por poco, según la NASA.

«Si la llamarada solar hubiera ocurrido solo una semana antes, la Tierra habría estado justo en la línea de fuego», dijo el estudio de la NASA.

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