¿Qué pasaría si Latinoamérica se dolariza?

La dolarización como solución a los males sistémicos de una economía.

La dolarización se ha presentado a menudo como la solución a los males de economías emergentes como las latinoamericanas.

La adopción del dólar como moneda oficial u oficiosa implica beneficios, pero también perjuicios.

Tres países latinoamericanos han adoptado la divisa estadounidense de forma oficial por diferentes motivos: Panamá, Ecuador y El Salvador, aunque muchos otros la usan de manera informal, como Venezuela.

La dolarización como solución a los males sistémicos de una economía.

Este es el dilema al que muchos países latinoamericanos se han enfrentado en más de una ocasión.

Las crisis económicas, la inflación y las “décadas perdidas” han sido habituales durante décadas en la región, y aún hoy se dan en muchos países, afectando a las monedas locales.

Esto ha popularizado el dólar estadounidense en los círculos económicos de muchos países latinoamericanos, que en algunos casos lo han convertido incluso en su moneda oficial.

La fiabilidad del dólar, principal divisa de referencia internacional, explica el atractivo de abandonar la moneda local por una extranjera.

¿De qué se trataría una medida como esta?

La dolarización consiste en adoptar el dólar estadounidense como moneda, sustituyendo a la moneda local a la hora de fijar precios o como método de pago.

La dolarización puede ser formal, o integral, como sucede en tres países latinoamericanos: Panamá, Ecuador y El Salvador.

Pero también puede ser informal, o parcial, cuando una parte significativa de las transacciones o pagos de un Estado se realiza en dólares.

- Patrocinado -

En este último caso el dólar no es oficial, pero la falta de confianza de los ciudadanos en su moneda local lleva a un uso extendido de la extranjera.

Actualmente, el máximo representante de la dolarización informal en América Latina es Venezuela, donde se estima que, a causa de la hiperinflación del bolívar, más del 50% de las transacciones del país son en dólares.

Ventajas e inconvenientes de la dolarización

El debate sobre la dolarización se enfrentan sus fieles defensores y quienes creen que es simplemente una solución fácil y beneficiosa a corto plazo, pero contraproducente a la larga.

Las monedas latinoamericanas no destacan por su fortaleza, sino que son muy susceptibles a la depreciación.

Ante la llegada de una crisis, los inversores retiran rápidamente su confianza en estas divisas para refugiarse en el dólar.

Esto causo estragos en las economías latinoamericanas; los precios cambian y los ahorros pierden valor rápidamente.

Así ocurrió con la crisis del coronavirus: a principios de 2020, cinco de las ocho monedas más depreciadas del mundo frente al dólar eran latinoamericanas.

Frente a ese riesgo, una de las grandes ventajas de la dolarización es que evita la depreciación monetaria, lo que a su vez reduce la salida de capitales del país.

Además, al eliminar el riesgo de devaluación de la moneda, decrece la prima de riesgo que paga el país, por lo que su tasa de interés se reduce.

Todo ello favorece la llegada de inversión extranjera y el crecimiento económico.

Los puntos a favor de la dolarización

José Dapena, director del Departamento de Finanzas de la Universidad del CEMA, una ventaja de la dolarización para el bolsillo de los argentinos es que se lograría una estabilidad de precios.

“La inflación atenta contra los sueldos, contra el salario real y contra las posibilidades de crecimiento”, explica el experto.

Como aspecto positivo “sería lograr estabilidad de precios y posibilidades de crecimiento, de encontrar trabajo y de encontrar inversiones”. Si la economía local se dolarizara, dice el economista.

Agrega que esto también significa que, “es sacarte un impuesto de encima que es el impuesto inflacionario como punto de partida, más todo lo que venga después: la posibilidad de crédito hipotecario y de crédito a largo plazo -especificó el experto-“.

“La persona común en Argentina por ejemplo ahora no puede aspirar a un crédito hipotecario, no puede comprar la casa”, dice Dapena.

La estabilidad de precios que te podría proponer una hipotética dolarización ayudaría a resolver todos esos problemas domésticos de finanzas personales; principalmente en el salario real y capacidad de compra, recalca José.

Los contra de la dolarización

De acuerdo con Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, dice que, entre los aspectos negativos, es que tu economía queda más rígida; y eso es muy complicado cuando cambian las condiciones del mundo.

Cuando el mundo se pone malo, porque te bajan los precios de las materias primas, porque suben las tasas de interés -como ocurrió a finales de los ‘90-.

Y al no tener la política monetaria y al no tener el tipo de cambio que se puedan ajustar, generalmente esos ajustes vienen con desempleo.

“Es decir, si cambian las condiciones internacionales para peor, se complica mucho”.

La economía y su competitividad estrictamente -desde el punto de la moneda- quedarían atadas a la fortaleza del dólar en el mundo.

El especialista afirmó que, además, “siempre hay un mal llevado en la vida, siempre hay un tipo que dice ‘yo quiero que los depósitos en pesos me los cambien por depósitos en dólares. Y si eso ocurriera, el dólar se iría a $840′”.

Entonces, hay que tener en cuenta que cuando se dolariza la economía, va a cambiar la base monetaria, los depósitos en los bancos y bonos.

“Si dolarizaras, tienes que llevar a todos los sectores productivos a que cambien su sistema, todo en dólar”, explica camilo.

Si haces una dolarización no solo tendrías que importar billetes de Estado Unidos, tendrías que importar monedas.

Los países que se han dolarizado en Latinoamérica

Panamá

La dolarización de Panamá está ligada a la formación de este territorio como Estado independiente en 1903.

Con su situación geográfica privilegiada y con su estrecha relación histórica con Estados Unidos, y por tanto es diferente a las de otros países de la región.

La estratégica localización de Panamá entre los océanos Atlántico y Pacífico motivó que Estados Unidos reconociera su independencia de Colombia para después patrocinar la construcción del canal de Panamá.

Una infraestructura sin precedentes que conectó los dos océanos y sería vital para el comercio internacional.

Estados Unidos también se aseguró un estrecho vínculo económico con el nuevo Estado, y en 1904 Panamá adoptó el dólar como moneda oficial junto al balboa, su moneda nacional.  

Panamá es el país latinoamericano más beneficiado de la dolarización oficial.

Hasta la crisis del coronavirus, la economía panameña crecía significativamente, con un promedio del 4,6% anual desde 2015.

Durante esos años la pobreza se redujo notablemente, aunque las desigualdades siguen siendo muy graves.

La deuda pública, en el 39,5% del PIB en 2018, está por debajo de la de otros países dolarizados, como Ecuador.

Ecuador

Un shock económico. En este contexto llegó el dólar a Ecuador el 9 de enero del 2000.

La situación en Ecuador se había tornado insostenible desde 1995, y la dolarización se concibió como la última carta para salvar a una economía a la deriva.

Este movimiento radical incluso le costó el puesto al entonces presidente, el conservador Jamil Mahuad.

El Gobierno de Mahuad, muy criticado y apodado el “Gobierno de la banca”, fue derrocado en un golpe de Estado el 21 de enero del 2000, tras solo un año y medio de mandato.

La crisis de Ecuador era sistémica. Si en 1995 la inflación estaba en torno al 22%, en el año 2000 llegó al 96%.

A esto hay que añadirle una depreciación de la moneda nacional, el sucre, que en solo una semana pasó de cambiarse a 7.000 sucres por dólar a 19.000.

La crisis financiera se convirtió en una bancaria, con una quiebra de quince bancos, dos financieras y una mutualista que se estimó en 4.000 millones de dólares.

El Salvador

Al contrario que la de Ecuador, la dolarización de El Salvador no responde a una necesidad económica extrema.

El dólar entró oficialmente a sustituir el colón salvadoreño el 1 de enero de 2001.

No obstante, la economía salvadoreña se había mantenido estable desde 1992.

Esto tras el final de la guerra civil que asolaba el país desde 1980 y la crisis económica que había provocado.

Más que para responder a una crisis, la dolarización de El Salvador se presentó como una forma de evitar un estancamiento futuro y proteger el sistema financiero.

En la decisión también pesaron las numerosas remesas que enviaban los emigrantes salvadoreños que trabajan en Estados Unidos.

La Ley de Integración Monetaria, de diciembre del 2000, permitió la libre circulación del dólar por el país a un tipo de cambio fijo con el colón.

Esto evitó hacer un cambio radical de moneda y provocó que gradualmente el colón quedara fuera de circulación.

Publicidadspot_imgspot_img