Conoce los castillos más impresionantes de Latinoamérica

Estos castillos son imponentes, con una historia fascinante, una arquitectura digna de mención y la mayoría fueron construidos como defensas militares por los conquistadores.

Cuando hablamos de castillos, seguramente lo primero que se nos viene a la mente, son las impresionantes construcciones que abundan en Europa y que suelen ser tan icónicas. No obstante, en Latinoamérica también hay increíbles muestras arquitectónicas de este tipo.

Si bien no significa que hayan formado parte de la realeza, si nos permite adentrarnos en las memorias a su alrededor, pues la gran mayoría fueron construidos como defensas militares por los conquistadores, a excepción de uno, que se encuentra en México.

De esta forma, estos castillos son imponentes, con una historia fascinante, una arquitectura digna de mención y, en la mayoría de los casos, representan una gran razón para visitar la ciudad en la que se encuentran.            

En Q’Pasa te compartimos algunos de los castillos más impresionantes de Latinoamérica.

Castillo de Chapultepec, México

El Castillo de Chapultepec es el único Castillo Real en América. Está ubicado en lo alto del cerro del mismo nombre, en el centro del Bosque de Chapultepec, y es uno de los principales atractivos turísticos de la Ciudad de México. Su origen se remonta al Virreinato de Nueva España. Construido entre los años 1778-1788, sus usos han sido diversos a través del tiempo: fue sede del Colegio Militar, escenario de batallas durante la invasión estadounidense, residencia imperial de Maximiliano y Carlota, y hasta residencia presidencial.

Te sorprenderá por su marcado estilo barroco y neoclásico. Este castillo, denominado como «alcázar de Chapultepec», es actualmente la sede del Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec, posee más de cien mil objetos representativos de la cultura de México.

La manera más apropiada de conocer el interior del castillo es pagando una entrada para el museo. Está abierto de martes a sábado, desde las 9:00 hasta que se alcance el cupo de 1 800 personas por día. Los adultos deben pagar 80 pesos mexicanos por entrada, mientras que los niños acceden gratis.

Castillo Wulff, Viña del Mar, Chile

El Castillo Wulff o Wülff es una edificación construida en 1905 ubicada en el borde costero de la ciudad de Viña del Mar, a un costado el balneario Caleta Abarca. Desde 2005 alberga la sede de la Unidad de Patrimonio de la Municipalidad de Viña del Mar y actualmente es Monumento Histórico Nacional.

El castillo sufrió una remodelación, en donde se cubrió de piedra, se instaló un torreón circular que se conecta con el edificio principal a través de un puente de estilo medieval con vitrales y un piso de vidrio en donde se puede ver cuando el mar impacta con la construcción y las rocas.

Actualmente, se puede ingresar solo al primer piso el cual se ocupa como un centro de exposiciones como también recorrer su entorno.

Castillo del Barón de Itaipava, Petrópolis, Brasil

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El Castillo del Barón de Itaipava es una edificación localizada en la ciudad de Petrópolis, en el estado de Río de Janeiro, en el Brasil.​​

Fue construido en la primera mitad del siglo XX, específicamente en 1914, por un aristócrata anglo-brasileño: Rodolfo Smith de Vasconcelos, el segundo Barón de Vasconcelos, en el barro de Itaipava, en la ciudad de Petrópolis. Es una reproducción de un castillo europeo. Fue proyectado por el arquitecto Lúcio Costa y por su amigo Fernando Valentim.

Las torres de este castillo, junto con su estilo medieval, es algo que llama completamente la atención. Esta apariencia también se intensifica porque en las cercanías no hay registro de otras construcciones medievales. ¿Sabías que esta es una de las atracciones más visitadas de los áridos desiertos que cubren gran parte del noreste de Brasil?

Castillo Naveira, Buenos Aires, Argentina

En Argentina se halla uno de los más extravagantes castillos de América Latina. Tiene una arquitectura neogótica que contrasta con todo lo que se puede ver en Buenos Aires. Estas características hacen que el castillo dé una sensación de grandeza, lujo y sobriedad. Su historia data de 1841 cuando Enrique Beschtedt compra el terreno y contrata a Ernesto Moreau para su diseño.

Posteriormente, la hija de Enrique, quien vivía en este castillo, se casa con el Dr. Domingo Fernández, dando lugar a la dinastía Fernández-Beschtedt. Ellos vivieron muchos años en este lugar y tuvieron una familia numerosa. En 1913 pasó a ser propiedad de Matilde Golpe Brañas, viuda de Manuel Naveira. Años más tarde José Naveira, hijo de la pareja, amplió el castillo y contrató al arquitecto original para que siguiera con el mismo estilo.

Castillo de Chancay, Huaral, Perú

El Castillo de Chancay es una de las mayores atracciones turísticas que se tienen en las afueras de Lima. Ubicado en la provincia de Huaral, este gran edificio de más de 2 kilómetros de extensión guarda una gran historia desde su construcción, la misma que hasta nuestros días podemos ver y disfrutar. Este lugar es el preferido de muchos peruanos que desean hacer turismo interno pero no desean ir demasiado lejos de casa.

Conocido en un principio como castillo de la familia Boggio, el Castillo de Chancay comenzó a construirse en 1924 bajo las órdenes de doña Consuelo Amat, quien era bisnieta de uno de los más famosos virreyes del Perú, Manuel Amat y Juniet. Además del arquitecto León Rolando.

Actualmente es un espacio de ensueño, cultura, entretenimiento y aventura. ¡Acá no solo te puedes hospedar, sino que también puedes probar la gastronomía peruana, ver shows musicales y hasta obras de teatro! Además, tiene un museo de animales, museo de Chancay, museos del vino, parque temático del mundo y degustación de productos propios.

Castillo de San Felipe de Barajas, Cartagena, Colombia

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El castillo de San Felipe de Barajas es uno de los monumentos más emblemáticos de Cartagena de Indias. Es un lugar visitado por casi todos los turistas que viajan a la ciudad. También tiene una historia notable, que se remonta a casi 500 años. El castillo ha sido invadido por piratas, almirantes y barones en su larga historia, pero se mantiene orgulloso hasta el día de hoy.

El castillo se expandió significativamente en 1657 y pasó a llamarse Felipe IV de España. Comenzando con solo ocho cañones y una pequeña guarnición de 20 soldados y cuatro artilleros.

En 1762, se tomó una decisión para reforzar la defensa del fuerte San Felipe para protegerse de las amenazas de guerra con los Ingleses. Así pues, el ingeniero militar, Antonio de Arévalo, fue responsable de convertir el castillo en una fortaleza impenetrable. Pues, 63 cañones y unas altos murallas en pendiente que serían imposibles de subir.

Dentro, múltiples túneles, galerías, pendientes y minas para destruirlo en caso de que el enemigo agarrará el castillo. Por último, se restauró el castillo en 1928.

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