En un momento en que las empresas estadounidenses vuelven a calcular los riesgos de depender de las plantas chinas algunas están transfiriendo sus pedidos a México.
La tendencia de “deslocalización cercana”, o nearshoring, ha llamado la atención nada menos que de Walmart, el imperio minorista mundial con sede en Arkansas.
Según un informe del The New York Times el año pasado, Walmart necesitaba un millón de dólares en uniformes y en lugar de recurrir a sus proveedores en China, se los compró a Preslow, un negocio familiar de indumentaria en México.
Una de las razones para cambiar a México son los tiempos de despacho, pues enviar un contenedor lleno de productos de China a Estados Unidos por lo general tarda un mes.
Un marco temporal que se duplicó y hasta triplicó durante los peores momentos de la pandemia. Sin embargo, ese plazo puede zanjarse en dos semanas con las fábricas de México.
En los primeros 10 meses del año pasado, México exportó bienes por valor de 382.000 millones de dólares a Estados Unidos, un aumento de más del 20%, comparado con el mismo periodo en 2021.
Según datos del censo de Estados Unidos desde 2019, las importaciones estadounidenses de productos mexicanos han aumentado en más de un cuarto.
En 2021, los inversores estadounidenses llevaron más dinero a México que a China —tanto al comprar empresas como financiar proyectos, según un análisis del Instituto Global McKinsey.
Lo que explican los expertos
El viraje hacia México representa una redistribución marginal de la capacidad manufacturera del mundo cuando se reconocen los riesgos volátiles, explica el informe del Time.
Michael Burns, socio en Murray Hill Group, una firma de inversión dijo que, “no se trata de la desglobalización, si no de la siguiente fase de la globalización, que está enfocada en las redes regionales”.
Es una ironía histórica que México surja como un amortiguador potencial de los inconvenientes de la globalización para los estadounidenses.
Hace tres décadas, el magnate Ross Perot, advirtió de “un gran sonido de succión al sur cuando describió a México como una amenaza al llevarse los trabajos de los estadounidenses”.
En total, un 40 por ciento del valor de las exportaciones de México a Estados Unidos consiste de partes y componentes fabricados en plantas estadounidenses, según un artículo especializado seminal.
Sin embargo, solo el cuatro por ciento de las importaciones desde China son hechas en Estados Unidos.
¿Podría haber alguna piedra en el camino?
El medio estadounidense subraya que, “el mayor impedimento para que México logre su potencial como alternativa a China podría ser el mismo México”.
Su presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha relegado la infraestructura del país, incluidos los puertos.
Alugonos expertos dicen que México tendrá dificultades para lograr adquirir la capacidad manufacturera de la magnitud de China.
Para la industria de la confección algunos anticipan que el atractivo de México se desvanecerá cuando la normalidad vuelva a la cadena de suministro global.
Este año, los precios de los fletes han bajado considerablemente. China ya ha empezado a liberalizar sus restricciones pandémicas y los fabricantes chinos están cortejando agresivamente a los negocios con descuentos muy pronunciados.
Sin embargo, las empresas de México cuentan con que la enemistad entre Estados Unidos y China se prolongue.
Desde gobierno americano
Recordemos que el gobierno de Donald Trump impuso fuertes aranceles a cientos de miles de millones de dólares de mercancías chinas.
El presidente Joe Biden ha continuado con dicha política y añadió medidas que buscan evitar el acceso de China a la tecnología.
Washington acusado al gobierno chino de genocidio por su represión a la comunidad de uigur en la provincia de Sikiang, una de las mayores fuentes de algodón.
Cualquier empresa que compre prendas hechas en China se arriesga a que se le acuse de explotar el trabajo forzado uigur.
La invasión a Ucrania ha ampliado la sensación de que el mundo se está dividiendo en bandos de aliados.
Sectores más beneficiados
Los especialista en comercio y negocios internacionales de la Escuela Bancaria y Comercial señalan que las inversiones permitirán detonar cinco sectores estratégicos:
- Agroalimentario: México es el octavo exportador mundial de productos agroalimentarios, donde se genera 9.7% del empleo a nivel nacional.
- Eléctrico-electrónico: El país es el octavo productor mundial de electrónicos, sector que aporta 6.4% del PIB de la industria manufacturera.
- Electromovilidad: México es el séptimo productor global de vehículos, con un aumento de 73% en el empleo en este reamo durante la última década.
- Servicios médicos y farmacéuticos: Esta área representó el 20.5% del PIB de la industria química en 2021 y el empleo generado por estas ramas creció 86% en los últimos 5 años.
- Industrias creativas: México es uno de los países más competitivos del sector fílmico en América Latina y estas industrias generan más de 1.2 millones de puestos laborales.

