España ha sido estremecida en los últimos días luego de conocerse que la Policía detuvo a los dueños y dos empleados de una funeraria en la ciudad de Valencia por presuntamente vender cadáveres ilegalmente.
Según las primeras informaciones, los autores intelectuales y materiales de los hechos lo hacían con fallecidos que al parecer no eran reclamados por ningún familiar.
Estos cuerpos los vendían supuestamente a universidades por unos 1.300 dólares estadounidenses.
Los principales sospechosos que están en manos de las autoridades habrían ayudado a las instituciones de educación superior a deshacerse de los cadáveres ya estudiados.
Dice el informe oficial que los sindicados incineraban los cuerpos y repartían sus restos desmembrados en ataúdes de otras personas que iban a ser incineradas.
Asimismo, los sospechosos “falsificaban documentación para poder retirar los cuerpos de hospitales y residencias para venderlos posteriormente a universidades para su estudio”.
Desde cuándo le siguen la pista
Según la información a la que tuvo acceso este medio de comunicación, la Policía empezó a seguirle la pista desde principios del año 2023.
Esto luego de establecerse que dos trabajadores de una funeraria falsificaran documentos y posterior a ello se habrían apoderado de un cuerpo.
El cadáver se encontraba en la morgue del hospital y lo habrían trasladado a una universidad para su estudio, en vez de darle sepultarlo.
Lo que se conoció es que este cuerpo sin vida debía ser enterrado en un cementerio estipulado por las autoridades administrativas de la ciudad.
Pero en cambio fue vendido para ser estudiado sin permiso alguno de sus familiares.
La reacción de algunas universidades
Este panorama pone en tela de juicio el buen nombre de las instituciones de educación superior.
Por ello, la Universidad de Valencia y la Universidad Católica de Valencia manifestaron no estar involucradas.
Los centros de educación manifestaron a medios españoles que, “no están involucradas en el caso de la red criminal de venta de cadáveres”.
Dicen las universidades que estas solo reciben y aceptan donaciones como lo establece la norma española para estos casos.
Asimismo, seguido de un protocolo muy estricto por sus docentes y autoridades competentes.
Mientras tanto, en la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia informan que la Policía ingresó a sus instalaciones para recabar información vinculada al caso.
La institución académica únicamente sufraga a la funeraria los gastos de traslado y cremación de los cuerpos, como es habitual para estos casos.
“Cumplimos con los criterios de calidad definidos a nivel nacional e internacional y acreditados por diferentes instituciones”, le dijeron a la prensa local las universidades de manera conjunta.
Recordemos que el manejo de cadáveres en España está regido por la Ley 30/1979, de 27 de octubre, sobre extracción y trasplante de órganos en el país.
Por qué utilizan cadáveres en universidades
Según los académicos las carreras que usan los cadáveres son: medicina, enfermería, fisioterapia, farmacia y odontología
“Lo fundamental es que los alumnos necesitan prácticas reales de anatomía para comprender la estructura del cuerpo y que tomen contacto con la realidad”, explica Miguel Lorente, médico forense.
“No es lo mismo enfrentarte a un maniquí que a una persona real, con todo lo que ello implica, las variaciones en nervios, arterias u otras patologías”, dice Lorente, quien también es profesor universitario.
Asimismo, hay que señalar que con estos cuerpos se hacen algunos cursos para especialidades como médico cirujano para poder conocer o mejorar los procedimientos quirúrgicos.
Al tiempo que permite hacer nuevas investigaciones para mejorar los procesos actuales.
En los cuerpos se realizan estudios vasculares, cirugías de manos, de cuello, de tiroides, de pelvis, de abdomen.
“Son necesarios para que los profesionales sanitarios desarrollen nuevas técnicas y poder aplicarlas luego”.
Miguel Lorente, médico forense.
Para poder usar un cuerpo sin vida en una universidad debe tener una autorización por sus familiares o por la misma persona antes de morir.

