Tu cuerpo puede colapsar por falta de sueño, estas son algunas de las señales

Cada vez parece más común que las personas no descasen el tiempo necesario. El estrés, la “falta de tiempo” por trabajar o estudiar, incluso la pandemia son algunas de las justificaciones que muchos dan para no dormir bien.

Cada vez parece más común que las personas no descasen el tiempo necesario. El estrés, la “falta de tiempo” por trabajar o estudiar, incluso la pandemia son algunas de las justificaciones que muchos dan para no dormir bien.

Sin embargo, este mal hábito puede acarrear graves consecuencias para nuestro cuerpo, pues está confirmado científicamente que, la falta de sueño puede afectar el sistema inmune, por tanto, están más expuestas a contraer más enfermedades como la diabetes o cáncer.

Incluso, serás más propenso a las enfermedades del corazón o cualquier otra patología cardiovascular como los ACV (accidentes cerebro vasculares).

Lo recomendable, según expertos es dormir entre siete u ocho horas al día para tener un sueño reparador. Pero, cuando no se hace adecuadamente, el cuerpo empieza a mandar señales para alertar que ya no resiste. En Q’Pasa te contamos cuáles son:

¡Tengo hambre! Es tu frase favorita

Aunque esta sea una condición bastante común y generalizada, si desayunas muy bien y a las 10:00 a.m. tienes el estómago resonando estrepitosamente, puede ser un signo de que necesitas descansar más.

Esto se debe a que si tu cuerpo no obtiene la energía que necesita durante las horas de sueño, puede que trate de obtenerla de otro lugar, ¡por ejemplo, de la comida!

No descansar lo suficiente desestabiliza dos de nuestras hormonas. La grelina que sufre un aumento en este caso, y al ser en parte la responsable de nuestro apetito por los alimentos ricos en azúcares y grasas, está lista para enviarte señales de un hambre desaforada.

La segunda hormona la leptina, se encarga, en este caso, de regular nuestra sensación de saciedad. Por eso es probable que sientas que a pesar de comer lo suficiente, nunca te llenas.

Por tanto, si no estás durmiendo lo suficiente, serás más vulnerable a los antojos, ya que te será más difícil interpretar las señales que emite tu cuerpo para dejar de comer.

Parece que vivieras en cámara lenta

Cuando estás demasiado cansado, tiendes a moverte más lento de lo normal. Esta interrupción en la función provoca una tasa de reacción significativamente más baja y puede provocar problemas con tus habilidades motoras.

 Esto hace más fácil que tropieces con todo, por ejemplo, o que se te caiga el café a primera hora de la mañana.

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Cuando no se descansa correctamente, hay un lapso en la función neurológica en general; por tanto, la información no se procesa correctamente.

Te conviertes en toda una ‘drama queen’

Tus emociones también pueden verse alteradas por la falta de sueño. Por ejemplo, si has notado que últimamente reaccionas de forma diferente a situaciones que antes no te hubieran afectado igual, o que has pasado de ser tremendamente feliz a un estado de tristeza casi permanente, son signos claros de que necesitas más horas de sueño.

Una buena noche de sueño ayuda a promover la resiliencia emocional, mientras que la falta de sueño puede conducir a la vulnerabilidad emocional.

Sin el descanso adecuado, es posible que sientas que estás montando una montaña rusa emocional. Lo cual tiene consecuencias más profundas, pues la falta de sueño tiende a causar problemas para lidiar con el estrés. Con el tiempo, esto puede provocar ansiedad, depresión u otros trastornos.

Olvidarte de pequeñas cosas empieza a ser un hábito

Dormir lo suficiente es esencial para la salud del cerebro a largo plazo. Y es que el sueño es una de las herramientas que nuestro cerebro emplea para reforzar la memoria.

De esta forma te verás muchas veces soltando la frase “lo tenía en la punta de la lengua”, sin poder traer a colación eso que quieres decir.

Por tanto, la falta de descanso puede estar jugando con tu memoria ya que, cuando estás cansado, es más difícil formar recuerdos.

Te enfermas cada vez con más regularidad

Durante el sueño, el sistema inmunitario libera proteínas llamadas citocinas, algunas de las cuales ayudan a promover el sueño.

Algunas citocinas deben aumentar cuando tienes una infección o inflamación o cuando estás estresado. La falta de sueño puede reducir la producción de estas citocinas protectoras.

Además, los anticuerpos y las células que combaten infecciones disminuyen durante los períodos en los que no duermes lo suficiente. Por lo tanto, tu cuerpo necesita dormir para combatir enfermedades infecciosas.

Así que, si te resfrías constantemente, por ejemplo y siempre ‘te sientes como basura’, la falta de sueño podría ser la culpable.

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