Ni siquiera los alimentos de origen vegetal están a salvo de la contaminación por microplásticos.
Así lo dio a conocer un nuevo estudio de Ocean Conservancy y la Universidad de Toronto, en Canadá.
Esta investigación encuentra que casi el 90% de las proteínas (sí, incluso las alternativas veganas) analizadas por los investigadores contienen microplásticos.
El estudio que fue publicado en la revista Environmental Pollution se analizaron dieciséis tipos de fuentes de proteínas.
Entre ellas, el pollo, carne de res, mariscos, cerdo, tofu y tres alternativas de origen vegetal, para detectar microplásticos.
Las muestras se compraron en abril de 2022 en dos supermercados y una tienda de comestibles en el área de Portland, Oregón.
Lo que se pudo establecer es que según el empaque del producto, se produjeron en los Estados Unidos.
Los investigadores descubrieron que el 88% de las muestras contenían partículas de plástico.
Esto implica que es probable que los humanos consuman microplásticos sin importar su dieta.
“Este es un recordatorio sorprendente de cuán prolífica se ha vuelto la contaminación plástica para humanaidad”, dijo la coautora del estudio Britta Baechler.
Otros datos sobre el tema
Investigaciones anteriores sugirieron que los humanos consumen en promedio el equivalente a una tarjeta de crédito de plástico cada semana.
Las moleculas partículas, que miden menos de 5 milímetros de largo, se han encontrado en nuestros océanos y nubes.
“Como científicos estamos profundamente preocupados por la creciente crisis de plásticos en los océanos del mundo”, dijo el coautor del estudio, el Dr. George Leonard, científico jefe de Ocean Conservancy.
“Pero nuestro estudio muestra que los plásticos en nuestros alimentos van mucho más allá del pescado y los mariscos y también incluyen una amplia variedad de otras fuentes de proteínas”.
El informe de Ocean Conservancy encontró que el 44% de los microplásticos descubiertos eran fibras y el 30% eran fragmentos, se suma a la creciente investigación sobre la presencia de microplásticos en nuestras dietas.
Así las cosas, esto sugiere la necesidad de realizar más estudios para determinar sus orígenes.
Los investigadores de Ocean Conservancy señalaron que la forma en que se procesan los alimentos podría ser la culpable.
Los expertos descubrieron que las proteínas más procesadas contienen niveles más altos de microplásticos que sus contrapartes menos procesadas.
Lo que debemos saber sobre el estudio
Sin embargo, es probable que no sea el único culpable, ya que hubo muy poca diferencia en la contaminación por microplásticos entre las carnes frescas y los alimentos procesados.
Según Madeleine Milne, otra de las coautoras del estudio, “no se pueden sacar conclusiones saún de lo que no debemos comer para evitar el consumo de partículas de plástico”.
Pero según la experta es necesario seguir haciendo estudios de esta categoría para tener mayores conocimientos de cómo nos está afectando la contaminación en el mundo
Los investigadores, basándose en datos de otro estudio realizado por Ocean Conservancy y la Universidad de Toronto, estiman que los adultos estadounidenses consumen casi 11.500 microplásticos al año.
Ese número podría potencialmente elevarse hasta 3,8 millones, según los nuevos cálculos.
Para ampliar el espectro
Un estudio diferente, publicado recientemente, encontró que un litro de agua embotellada contiene 240.000 nanoplásticos, 100 veces más de lo que se creía anteriormente.
Los nanoplásticos son mucho más pequeños que los microplásticos, lo que les permite ingresar fácilmente al torrente sanguíneo y a los órganos, y aún se están investigando sus impactos en la salud.
“La investigación sobre los impactos de los nanoplásticos en la salud se encuentra actualmente en una etapa incipiente.
Esto, según los expertos requiere más investigación para poder encontrar más información al respecto sobre los microplasticos en nuestras comidas.
Al tiempo que se debe seguir trabajando para buscar acciones que llevan a la menor contaminación de plásticos en el mundo.

