Las penurias de la emergencia humanitaria compleja que ha azotado a Venezuela mientras Nicolás Maduro sostiene las riendas del Estado se han ido agudizando en materia de pobreza.
Esta ha llegado para quedarse en los hogares venezolanos y su desalojo parece utópico.
Así lo refleja la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) publicada por la Universidad Católica Andrés Bello que señala que el 68% de los venezolanos radicados en ese país no tendrían una alimentación saludable.
La falta de registros oficiales sobre la realidad social y económica de este país han convertido esta encuesta con el tiempo en un faro estadístico para organizaciones internacionales.
Los números que hablan
Se estima que el 66,3% de los hogares en Venezuela viven en pobreza de ingresos.
El consumo deficiente de alimentos es una tendencia que continúa creciendo, ya que sólo el 28% de la población tiene seguridad alimentaria.
La crisis venezolana ha eliminado por completo las distinciones de clases sociales. Así, la pobreza multidimensional ha aumentado del 51% en 2018 al 64,8% en 2022.
Estos no son números fríos, simplemente la realidad detrás de más de 30.000 personas encuestadas en 10.000 hogares en toda Venezuela.
Los datos señalan también que el 79,3% de su población no tiene suficiente dinero para pagar los bienes básicos.
Casa a casa
Al menos 1 de cada 4 hogares sufre inseguridad alimentaria severa y donde 639.000 niños menores de 5 años padecen desnutrición crónica.
Los datos siempre son motivo de preocupación, pero adquieren un nuevo significado cuando alguien cuenta la historia detrás de ellos.
La encuesta ENCOVI 2019-2022 se elaboró por cada puerta que se abrió a los encuestadores, incluidos los de lugares remotos y rurales.
Gracias a las visitas se logró constatar los datos recogidos de parte de las familias.
Las mujeres, principales afectadas
Esta realidad afecta mayoritariamente a las mujeres. La clase media ha sido completamente eliminada y el 54% de los encuestados admitió haber entrado recientemente en la pobreza.
“Cuando tenía 11 años, mis hermanos menores y yo íbamos a los vecinos a pedir comida”, dice Yolimar López una ciudadana encuestada que recordaba la primera vez que pidió comida.
En 2012, la comida escaseaba en casa y su madre y sus siete hermanos necesitaban sobrevivir.
Vivía en Cocorote, un sector rural del estado Miranda con una población de unas 200 familias.
Las casas allí están construidas con bloques de cemento, material de desecho y adobe. Ninguno de ellos cuenta con servicios básicos confiables; Algunos de ellos no tienen ningún servicio.
“Vivíamos en una choza construida con chatarra y comíamos lo que habíamos cosechado (maíz, frijol, ñame, cormo, plátano). En 2012 ya no podíamos cultivar nuestros alimentos porque no nos quedaba dinero”.
Agregó que, “mi madre empezó a trabajar cultivando setas pero el salario era escaso”. López tuvo que depender de otros. Esto continuó durante tres años dijo la femenina.
Más cifras
La encuesta encuentra que mientras el 71% de los hombres participan activamente en la actividad económica del país, la participación de las mujeres es del 43%.
Esto significa que 4 de cada 10 mujeres están involucradas en el desarrollo económico de Venezuela. Persisten “amplias brechas de género” en todos los rangos de edad.
Una mirada más cercana a las tasas de ocupación femenina por quintiles sugiere que las mujeres de estratos sociales más bajos están prácticamente desempleadas.
Sólo el 29,1% de las mujeres reportaron tener efectivamente un trabajo u ocupación estable que les proporcionara un salario adecuado.
Esta situación varía ampliamente con el quintil de estrato superior donde el 58,2% admitió estar ocupado.
Una abrupta caída del PIB generó una situación de pobreza para el 96% de los hogares venezolanos, de los cuales el 79% vive en pobreza extrema.
Estas cifras, publicadas por la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), retratan a una nación que se ha desviado considerablemente de otros países sudamericanos.
Sólo el 3% de los hogares venezolanos tienen seguridad alimentaria reseñan los datos.

