Una supercomputadora construida por un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts, desarrollada en 1978 que se dedicó a modelar y predecir los posibles escenarios que enfrenta la humanidad en el futuro.
El proyecto, fue creado con el nombre ‘World One’ y estuvo dirigido por Jay Forrester, quien utilizó la supercomputadora para simular diversas situaciones que podrían afectar al mundo en los próximos años.
Entre esas posibles situaciones está el cambio climático, la superpoblación y el agotamiento de los recursos naturales.
Después de realizar varios modelos y simulaciones, la supercomputadora concluyó que el fin del mundo se produciría entre el año 2040 y 2050.
Además, la supercomputadora es considerada una de las más potentes del mundo y en su momento, dio a conocer que para el 2020 el planeta entraría en una etapa crítica.
Aunque la predicción de la supercomputadora puede sonar alarmante, Forrester señaló que todavía hay tiempo para cambiar el curso de la historia.
Si la humanidad toma medidas inmediatas para abordar los problemas como la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso sostenible de los recursos naturales, se podría evitar el desastre.
Además, los encargados del proyecto creen que el modelo de la supercomputadora no es una profecía inmutable.
Pues más bien creen que es una herramienta para ayudar a tomar decisiones informadas sobre cómo enfrentar los desafíos globales debido a la situación crítica en la que está el planeta.
Otras teorías del fin del mundo
Gran Implosión
Esta es una de las hipótesis más populares sobre el destino final del universo. Su origen se remonta en una de las teorías más populares para explicar el origen de este:
El Big Bang, en el que se propone que como consecuencia de una enorme explosión se dio lugar a la formación de la materia, el espacio y el tiempo.
Científicos de la Universidad de Princeton publicaron un artículo en el que aseguraban que, por la contracción del universo, el efecto posterior al Big Bang, se aceleró el Big Crunch.
Esta teoría se refiere a que la expansión del universo irá frenándose poco a poco hasta que finalmente comiencen a acercarse todos los elementos que conforman el Universo.
Todo esto volviendo a comprimir la materia en una singularidad espacio- temporal. Sin embargo, si esto llega suceder, no habrá nadie que lo atestigüe.
Gran Desgarramiento
Esta teoría es contraria a la del Big Crunch, pues acá el Universo no se contrae, sino que se expande tanto que llega a un punto en el que todo lo que existe se desgarra, como si fuera un pañuelo.
Los científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, entre otras más, han calculado que dentro de 17.000 millones de años ocurrirá este trágico final.
Los investigadores creen que esta misteriosa energía oscura conforma el 74 por ciento del Universo.
En ese sentido, si este contiene suficiente energía oscura, es <-1 en algún momento del futuro, se desgarrarán todos los objetos que haya en él.
Big Freeze o muerte térmica
Este es uno de los escenarios de como posiblemente se pueda acabar el mundo.
Esta teoría se basó en un colapso generalizado en el Universo, en el que todas las estrellas terminarían por consumir su combustible nuclear, sin posibilidad de volver a rellenar sus niveles.
Según un video TED, la fuerza de repulsión sería más fuerte que la gravedad, terminando por separar los planetas entre sí.
Esto ocasionaría que pierdan energía y sean incapaces de generar nuevas estrellas y sumiéndose en un frío eterno, provocando la muerte térmica del Universo.
Esta situación provocaría que la mayoría de las estrellas pasen a convertirse en enanas blancas, lo que ocurre cuando un astro muere.
Los científicos han descubierto que al 97 por ciento de las estrellas les ocurre esto y eventualmente le pasará al Sol.
Además, los cuerpos celestes de mayor tamaño se convertirán en agujeros negros y consumirán todo lo que encuentren a su paso.
- Imagen de portada tomada/Noticias RCN

