Estados Unidos, uno de los mayores precursores de la exploración espacial, ha invertido millones de dólares en investigar las posibilidades que este satélite le ofrece a la Tierra.
Según documentos oficiales divulgados por el medio de comunicación ‘Vice’, el gobierno estadounidense destinó una gran parte de su presupuesto para dirigir estudios experimentales sobre túneles en la luna, agujeros de gusano atravesables, capas de invisibilidad e incluso ovnis.
Crear un túnel en la Luna, por ejemplo, parecería ser solo un cuento, hasta que documentos oficiales de Estados Unidos confirmaron que se han hecho investigaciones al respecto.
Programa AATIP
El Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas (AATIP, por sus siglas en inglés) del Gobierno de Estados Unidos gastó millones de dólares en la investigación de tecnologías especulativas.
Esto incluye capas de invisibilidad, dispositivos antigravedad, agujeros de gusano atravesables y una propuesta para hacer un túnel a través de la Luna con explosivos nucleares.
En 2017, cuando se desveló al mundo la existencia del programa llamó mucha de la atención del público y de los medios se dirigió a la agencia gubernamental que gastó millones de dólares del dinero de los contribuyentes en investigaciones relacionadas con los ovnis.
Ahora, los documentos, obtenidos y compartidos por Vice, que incluyen casi 1.600 páginas de informes, propuestas, contratos y notas de reuniones, revelan algunas de las prioridades más extrañas del AATIP.
Entre lo que revelan está la identificación y encuentros con ovnis, y que tienen palabras como agujeros de gusano atravesables, puertas estelares, dispositivos antigravedad, capas de invisibilidad, comunicaciones de ondas gravitacionales de alta frecuencia, impulso warp, energía oscura y manipulación de dimensiones adicionales.
La totalidad de los 51 documentos, que parecen sacados de una fantasía de ciencia ficción, fueron obtenidos por el medio de comunicación a través de una solicitud de la Ley de Libertad de Información (FOIA) presentada hace cuatro años.
Capa de invisibilidad
Muchos de los informes trazaban los desarrollos científicos en los frentes de los proyectos propuestos y también reconocían la impracticabilidad de algunas de las tecnologías especulativas.
Por ejemplo, en el informe sobre la invisibilidad, el documento señala que los “dispositivos de ocultación perfectos” son “imposibles”, ya que “requieren materiales en los que la velocidad de la luz se aproxima al infinito”.
No obstante, los “dispositivos de ocultación imperfectos” de camuflaje que hacen que los objetos sean invisibles a los sensores basados en microondas, como los radares y los detectores de movimiento, están “definitivamente al alcance de la tecnología actual”, añaden los autores del informe.
“Todavía no está del todo claro si la invisibilidad en el rango visible del espectro se hará realidad”.
Lo más probable es que dependa más de las nuevas investigaciones teóricas que de los avances en nuevos materiales, y de la aplicación de la inteligencia matemática, la intuición y la imaginación, señalaba el documento publicado.
Bomba nuclear a la Luna
Otra excéntrica proposición estipulada en los documentos consistía en lanzar una bomba nuclear a la Luna.
En un informe sobre la “propulsión de masa negativa”, los autores propusieron buscar en el núcleo lunar metales ultraligeros que, supuestamente, son 100.000 veces más ligeros que el acero, pero tienen la resistencia de éste.
Y para llegar al núcleo lunar, propusieron hacer un túnel a través de la corteza y el manto lunar con explosivos termonucleares para llegar al núcleo de la Luna.
Por suerte para la Luna, y la humanidad, ninguna de estas ideas ha estado cerca de hacerse realidad.
Motores warp y los agujeros de gusano atravesables
En otros documentos, los autores describen la viabilidad de tecnologías más extravagantes, que rozan la ciencia ficción, como los motores warp y los agujeros de gusano atravesables.
Al describir el funcionamiento teórico de los warpdrives, los autores no identificados dijeron que implican la manipulación local del tejido del espacio en las inmediaciones de una nave espacial.
“La idea básica es crear una burbuja asimétrica del espacio que se contrae delante de la nave y se expande detrás”.
Utilizando esta forma de locomoción, la nave espacial permanece inmóvil dentro de esta ‘burbuja de deformación’, y el movimiento del propio espacio facilita el movimiento relativo de la nave espacial, señalaron.
Datos
50 años después de que los humanos pisaron la Luna por primera vez, las potencias mundiales se encuentran sumergidas en otra carrera por el espacio, pero ahora lo hacen con cinco décadas más de conocimientos y desarrollo tecnológico.
La Luna está en el centro de la disputa: solo en 2022 se prevén más de 200 lanzamientos a este astro, algo sin precedentes en la historia.
Estados Unidos y China enviarán misiones, pero también lo harán Japón, Rusia, India, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos.
Entre las misiones más importantes están Artemis de la Nasa, en la que participan EE. UU. y otros 13 países, y un proyecto conjunto entre China y Rusia.
Ambas misiones planean hacer estaciones espaciales en la Luna y explorar la posibilidad de construir bases con materiales in situ, todo ello con la intención de llevar luego esta tecnología a Marte.
Tras estas misiones y otras que se enviarán para conocer otros cuerpos celestes, hay intereses científicos, económicos, políticos, privados y, especialmente, geoestratégicos.

