Impresionantes imágenes de cómo se vería el mundo después del apocalipsis

El año pasado, el IPCC descubrió que varias de las principales ciudades del mundo podrían estar bajo el agua para 2030, incluidas Ámsterdam y Venecia.

Si alguna vez tus amigos le restan importancia a la catástrofe climática, muéstrales estas imágenes.

Desde una Estatua de la Libertad sumergida hasta paisajes urbanos abandonados convertidos en desiertos, el artista francés Fabien Barrau ha convertido los resultados potenciales más desastrosos del calentamiento global en obras de arte asombrosas.

Autor: @fabienbarrau – Tomada/ timeout.com

La serie de imágenes, titulada ‘News From The Future’ y publicadas en su cuenta de Instagram, pretende ayudarnos a imaginar un apocalipsis climático en los mismos lugares en los que vivimos.

Autor: @fabienbarrau – Tomada/ timeout.com

No es divertido, pero es extrañamente cautivador. ‘Esta serie es un trabajo personal de anticipación de las consecuencias del cambio climático’, dijo.

‘No es un trabajo científico sino un trabajo artístico en el que me inspiro en las probabilidades de los datos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC )’.

Autor: @fabienbarrau – Tomada/ timeout.com

El año pasado, el IPCC descubrió que varias de las principales ciudades del mundo podrían estar bajo el agua para 2030, incluidas Ámsterdam y Venecia.

Autor: @fabienbarrau – Tomada/ timeout.com

Y en 2020, la Perspectiva del Patrimonio Mundial de la UICN advirtió que el 7 por ciento de todas las maravillas naturales enfrentan una amenaza ‘crítica’ debido a la crisis climática, y que el 30 por ciento eran de ‘preocupación significativa’.

El fin del mundo, según Harvard

El fin del mundo siempre ha sido un tema que ha consternado a la humanidad. Cualquier cultura, por antigua que sea, ha intentado presagiar el apocalipsis, aunque por ahora sin mucho acierto.

El eclipse del pasado 21 de agosto, el cambio de siglo en el año 2000, el 21 de diciembre de 2012 según los mayas, las lunas de sangre de 2014 y 2015 o el cambio en los polos de la Tierra son algunos de los últimos ejemplos fallidos.

Un nuevo estudio de la Universidad de Harvard sugiere que el mundo está destinado a terminar de la misma manera en que comenzó… con una gran explosión.

Las teorías sobre cómo el nuestro planeta desaparecerá han variado también desde una guerra nuclear hasta una colisión catastrófica de meteoritos o un lento desvanecimiento en la oscuridad.

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Sin embargo, según la investigación, publicada en la revista ‘Physical Review’, todo lo que se necesita es la desestabilización de una partícula que se piensa que le da a toda la materia su masa: el bosón de Higgs.

¿Cuándo ocurriría?

Si todo sale como los científicos creen, se espera que ninguno de nosotros lo presenciemos.

Dicha explosión se producirá a unos 11 billones de años de distancia, según las predicciones del equipo.

A menos que, por supuesto, la ciencia avance tanto que podamos congelarnos y despertar dentro de miles de años, en cuyo caso, ten mucho cuidado.

Cuando ocurra esa ola desestabilizadora, el mundo explotará en una enorme burbuja de energía que se evaporará y, evidentemente, destruirá todo a nuestro alrededor; sí lo has leído bien, todos los que hayan colonizado Marte también desaparecerán.

Lo que es un poco preocupante es que los físicos aseguran que el proceso podría haber comenzado.

A menos que alguien o algo logre localizar la elusiva «Partícula de Dios» en nuestro universo infinito, nunca sabremos con exactitud cuándo se está acercando el final.

También es probable que el Sol arda y explote y ocurran otros eventos celestiales catastróficos antes de que lleguemos a ese día del juicio final en particular.

Cuando no veamos la luz

Quizá el apocalipsis llegue antes: cuando la estrella que nos alumbra se apague.

No se sabe a ciencia cierta, pero en 2015, el telescopio espacial Kepler captó por primera vez la destrucción de un sistema solar, lo que permitió hacerse una idea de cuál podría ser nuestro destino en un futuro lejano.

Los investigadores a cargo de la misión descubrieron los restos de un mundo rocoso en vías de descomposición, girando en torno a una enana blanca (el núcleo ardiente que queda de una estrella cuando ésta ya consumió todo su combustible nuclear), según informa ‘BBC Mundo’.

El estudio publicado por la revista ‘Nature’ asegura que la disminución regular de la intensidad de su brillo, una caída del 40% que se repite cada cuatro horas y media, indica que hay varios trozos de roca de un planeta en descomposición orbitando en espiral a su alrededor.

Cuando el hidrógeno del Sol se apague, los elementos más pesados como el helio, el carbono o el oxígeno se quemarán y se expandirán de forma masiva hasta deshacerse de sus capas externas y convertirse en una enana blanca de tamaño similar al núcleo de nuestro planeta.

Al hacerlo, consumirá nuestro planeta, a Venus y a Mercurio, suponiendo que hayan «sobrevivido» a la convulsión.

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