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¿Está de acuerdo con las pensiones vitalicia de los expresidentes? Estos países de LATAM aún la mantienen

La polémica por los pagos a expresidentes en LATAM parece haber cobrado fuerza tras conocerse varios escándalos de corrupción que involucraría al parecer a varios mandatarios.

En los últimos meses surgieron pedidos de legisladores en países como Argentina, Ecuador y Costa Rica para eliminar las jubilaciones vitalicias a sus expresidentes.

Hay que mencionar que este tipo de pagos existen en otras partes del mundo y desde hace décadas en Latinoamérica.

Según Javier Corrales, profesor de ciencia política en el Amherst College de EE. UU. dijo a la BBC Mundo que «no es bueno que los presidentes de un país tengan que vender sus servicios en el mercado laboral».

Sin embargo, Corrales observa motivos para que las remuneraciones vitalicias a los expresidentes estén ahora bajo críticas y revisión.

Varios países latinoamericanos otorgan por ley pagos especiales a sus expresidentes, con distintos montos y criterios.

De acuerdo con la información conocida por la BBC, algunos retribuyen además a antiguos vicepresidentes o a los cónyuges de quienes mueren luego de gobernar.

Argentina

La pensión vitalicia a los exjefes de Estado iguala lo que cobra un juez de la Corte Suprema, que según su antigüedad equivale a entre US$4.500 y US$6.300.

En este país han pedido acabar con estos pagos en medio de una polémica porque la expresidenta Cristina de Kirchner cobra dos pensiones.

Según datos oficiales la exmandataria tiene acceso a la suya y la de su fallecido esposo Néstor Kirchner, quien ejerció el cargo antes que ella.

En Argentina, esta pensión beneficia incluso a quienes estuvieron en el cargo apenas unos días durante la crisis de 2001 y 2002.

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Otros países de Latinoamérica

En otros países como Bolivia establece un pago mensual a los expresidentes equivalente a 10 salarios mínimos «de por vida», es decir, unos US$3.250 por mes.

Si bien se trata de una de las pensiones para expresidentes más bajas de la región, allí también surgió el año pasado una propuesta de la oposición para anularlas.

Por otra Parte, Ecuador y Costa Rica la mantiene con salvedades, en el caso del primer país Rafael Correa, perdió la suya tras una condena por corrupción.

Mientras que Carlos Alvarado, de la nación centroamericana renunció a la que le correspondía.

Por parte de Perú, los exmandatarios reciben una pensión de por vida que equivale a unos US$4.000 por mes, aunque están excluidos de ese beneficio los que hayan sido condenados, como Alberto Fujimori.

Otros estados latinoamericanos que pagan jubilaciones vitalicias a sus exmandatarios son Chile y Colombia -entre las más altas de la región, equivalentes a unos US$8.700 y US$5.500 respectivamente-.

Algunos países de Europa

Según la BBC, en España los expresidentes reciben, además de una indemnización temporal, una dotación sin caducidad para gastos de oficina y otros conceptos equivalentes a una media de US$6.500 por mes.

Mientras que en el Reino Unido todos los exprimer ministros -incluida Liz Truss quien estuvo apenas 45 días en el cargo el año pasado- pueden reclamar una asignación por costos de servicio público.

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Esto incluye gastos de oficina; salarios de personal y otros conceptos por un máximo anual equivalente a unos US$138.000 (es decir, un promedio de US$11.500 al mes).

En Alemania, la pensión está condicionada a que los excancilleres hayan estado al menos cuatro años en el cargo para recibir un mínimo equivalente a unos US$4.230 por mes.

Sin embargo, la paga aumenta en función del tiempo en que hayan comandado el gobierno: Angela Merkel, lo hizo durante 16 años, se retiró en 2021 con una pensión de casi US$16.000 aparte de gastos de oficina y personal.

Los que no reciben nada

En Brasil, los expresidentes no cobran pensiones, pero por ley tienen cubiertos con fondos públicos, de modo vitalicio.

Esto hace referencia a los servicios de seis personas para apoyo, seguridad y asesoramiento, dos autos oficiales con sus respectivos choferes, gastos de viajes, hoteles y viáticos.

Hasta el año pasado los expresidentes brasileños gastaban por esos conceptos una media de unos US$13.000 mensuales cada uno, aunque el monto varía según el involucrado y el momento.

Mientras que, por el lado de México, el Congreso de ese país eliminó por ley las pensiones a los expresidentes en noviembre de 2018 tras ser electo Andrés Manuel López Obrador.

Sus antecesore recibían pagos que iban desde el equivalente a unos US$2,2 millones hasta US$2,6 millones por año (un promedio al mes de entre US$180.000 y US$220.00).

De acuerdo con el extenso informe periodístico de la BBC, la polémica por los pagos a expresidentes en América Latina parece haber cobrado fuerza tras conocerse varios escándalos de corrupción que involucraría al parecer a varios mandatarios de esta zona del mundo.

  • Imagen de portada tomada/ elcorreo.com
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