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Estados Unidos y China ¿Podrían irse a una guerra por las tensiones Taiwán?

La potencia asiática dijo que, “si alguien se atreve a separar Taiwán de China, no dudaremos en luchar. Lucharemos a toda costa y lucharemos hasta el final. Esta es la única opción para China".

Esta semana el ministro de Defensa de China, el general Wei Fenghe, acusó a Estados Unidos de apoyar la independencia de la isla y dijo que estaba “violando su promesa sobre Taiwán” e “interfiriendo” en los asuntos de China.

Lo anterior, teniendo en cuenta que en días atrás el presidente de Estados Unidos advirtió a China sobre Taiwán.

La potencia asiática dijo que, “si alguien se atreve a separar Taiwán de China, no dudaremos en luchar. Lucharemos a toda costa y lucharemos hasta el final. Esta es la única opción para China”.

Mientras que el presidente estadounidense, Joe Biden, dijo recientemente que China estaba “coqueteando con el peligro” al volar sus aviones de combate cerca de Taiwán.

Haya que anotar que Taiwán se considera a sí misma una nación soberana y es reclamada por China desde hace mucho tiempo.

Cuenta con Estados Unidos como su mayor aliado. Washington tiene una ley que le obliga a ayudar a la isla a defenderse.

¿Están Estados Unidos y China están cerca de un conflicto?

Sin duda alguna, uno de los principales temores es que se desencadene una guerra si China invade Taiwán.

Pekín han de hecho en el pasado que podría reclamar la isla por la fuerza si fuera necesario.

Ha habido un debate sobre si China tiene la capacidad militar para tener éxito en una invasión, y Taiwán ha aumentado considerablemente sus defensas aéreas y marítimas.

Lo que si dicen muchos expertos es que atacar a Taiwán sería una medida demasiado costosa y desastrosa, no sólo para China, sino también para el mundo.

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“Los chinos deben calibrar los riesgos con mucho cuidado si quieren lanzar una invasión contra Taiwán. La economía china está mucho más interconectada con la economía global “, dice William Choong, investigador del Instituto de Estudios del Sudeste Asiático en dialogo con la BBC Mundo.

Por el lado de Estados Unidos

Estados Unidos sería reacio a verse envuelto en un costoso conflicto militar en Asia, y ha señalado repetidamente que no quiere la guerra.

El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, quien asistió al Diálogo de Shangri-La, dijo en su discurso que su país no apoya la independencia de Taiwán ni quiere “una nueva Guerra Fría”.

El hecho de que tanto el general Wei como Austin se reunieran al margen del Diálogo de Shangri-La fue una señal positiva.

“Ya que significaba que ambas partes querían demostrar que “todavía están dispuestas a sentarse a hablar y a llegar a un consenso, a estar de acuerdo para no estarlo”, explicó Collin Koh, investigador de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam.

Esto probablemente conduciría a más discusiones operativas entre las dos fuerzas armadas, que reducirían la posibilidad de errores de cálculo en el terreno que podrían conducir a un conflicto.

Se espera un “reforzamiento del diálogo” general que faltaba durante la administración de Donald Trump, añadió Koh.

Los datos

China puede intensificar su “guerra en la zona gris”, diseñada para agotar las fuerzas militares y la paciencia de Taiwán.

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Esto implicaría enviar más aviones de combate y hacer campañas de desinformación, dijo Ian Chong, experto en China de la Universidad Nacional de Singapur.

Taiwán acusó previamente a China de emprender campañas de desinformación antes de las elecciones de la isla, y a finales de este año se celebrarán unos comicios locales importantes.

Al menos para Estados Unidos y China, “no hay voluntad política para cambiar sus posiciones” por ahora, particularmente con eventos significativos en el horizonte.

Entre ellas las elecciones intermedias de Estados Unidos en noviembre y el XX Congreso del Partido Comunista de China en la segunda mitad del año en que se espera que el presidente Xi Jinping se consolide en el poder.

Las preocupaciones de Estados Unidos sobre China han aumentado en los últimos años, al mismo tiempo que crecía la influencia china alrededor del mundo.

Su ambiciosa iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, su plan de “Hecho en China” para 2025, y la creciente importante de empresas como Huawei y Alibaba han alimentado estos temores.

Sus distintos sistemas siempre han hecho de ellos unos incómodos compañeros de cama en la economía global.

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