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Si se desata una guerra entre Estados Unidos y Rusia ¿Quién ganaría?

El enfrentamiento entre las dos potencias no es producto de malentendidos o desacuerdos que se puedan superar mediante el diálogo.

Estados Unidos y Rusia están de nuevo frente a frente. Otra vez se observan, se engañan, se amenazan y también, de vez en cuando, se hablan.

Han vuelto a un juego del gato y el ratón que se parece bastante al que perfeccionaron durante la Guerra Fría.

La historia nos cuenta que el juego de la Guerra Fría es costosísimo para sus jugadores, y por eso les exige una determinación casi absoluta.

Sin embargo, la clave para que se dé una nueva Guerra Fría se basa en que haya dos actores dispuestos a entrar en una guerra caliente en cualquier momento.

Estados Unidos no tiene hoy la misma voluntad de contener a Moscú a cualquier precio que tenía en 1950.

Los estadounidenses no perciben a Rusia como una amenaza siquiera similar a la que representaba la URSS, y es innegable que las ambiciones actuales de Moscú tampoco se acercan a las de los gobiernos soviéticos.

El enfrentamiento entre las dos potencias no es producto de malentendidos o desacuerdos que se puedan superar mediante el diálogo.

La rivalidad se ha hecho sistémica, toda vez que se trata del choque de dos visiones antagónicas del orden internacional.

El presidente Joe Biden está cambiando el estilo de la política exterior estadounidense, pero no modificará algunas de sus tendencias clave, por lo que la confrontación con Rusia continuará.

La política de sanciones a Moscú por la anexión de Crimea en 2014 y la actual guerra en Ucrania son las razones más vigentes que separan a estas grandes potencias mundiales.

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¿Qué ocurriría en un hipotético conflicto entre Rusia y EE. UU.?

La Universidad de Princeton simuló ese escenario poco antes de la invasión rusa a Ucrania, y ahora que autoridades de otros países advierten de una escalada nuclear en esa guerra, el estudio cobra más vigencia.

Por lo pronto, la simulación que hizo el programa de Ciencia y Seguridad Global (SGS) de la Universidad de Princeton, además de las víctimas posibles establece desde dónde se desplegarían las armas.

Si se produjera una guerra nuclear total entre Rusia y las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN, la simulación aclara que comenzaría con un «disparo de advertencia nuclear».

Explica el ensayo que, “sería el lanzamiento de un solo misil nuclear para impactar en una única base militar”.

Una vez que se cruza ese umbral inicial, la escalada resulta inevitable, alerta la Universidad de Princeton.

Según esta simulación, el siguiente paso sería un plan táctico, mediante el cual ambas potencias despliegan cientos de armas nucleares en sus respectivos territorios.

Rusia enviaría 300 ojivas a través de misiles de corto alcance y aviones para intentar atacar las bases de la OTAN en toda Europa.

Mientras que, la Alianza Atlántica respondería con 180 de sus propios dispositivos nucleares. Esta fase duraría tres horas, período en el que causaría una devastación masiva.

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¿Cómo sería la escalada?

Una vez que Rusia hubiera debilitado las fuerzas militares de Europa, Estados Unidos lanzaría 600 ojivas contra Rusia, por tierra como por mar.

El simulacro dice que desarrollaría solo en 45 minutos y dejaría al menos 3,4 millones de personas muertas o mutiladas.

La hipotética escalada proseguiría: tanto la OTAN como Rusia lanzarían a continuación más ataques nucleares, destruyendo tantos recursos como fuera posible.

En esta fase, Rusia y los aliados de Estados Unidos y la OTAN apuntarían a las 30 ciudades más pobladas, utilizando entre 5 y 10 ojivas por cada ciudad.

En solo 45 minutos, el número de muertos aumentaría astronómicamente, dejando 85,3 millones de personas muertas o gravemente heridas.

Todavía quedarían operativas algunas ojivas nucleares, que finalmente elevarían la cifra de víctimas hasta un nivel muy superior a la estimada durante la segunda guerra mundial.

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