Los desamores no son fáciles de superar, pues si lo fuera todos seríamos felices, un desamor es tan profundo que nos lleva a un abismo emocional que nos ciega.

Entregar por completo el corazón con la esperanza de que esa persona siempre nos va a amar igual o aún más es quizás lo más arriesgado que se pueda hacer por amor, pues no hay garantía de que esto suceda.

Lo más difícil de entender es saber que estabamos equivocados al pensar que esa persona la cual creíamos diferente no era la correcta ni mucho menos el amor de la vida y que la potencia de nuestro amor era más fuerte que la de él/ella.

Seguir aferrados a una idea es uno de los daños más grande que uno se puede hacer y puede que sea normal ya que el amor nos hace mantener la esperanza y no nos permite ver las señales claras de alarma que nos indica que esa persona no es la indica para nuestra vida.

Nos enamoramos con la ferviente esperanza de que en el fondo de su corazón si sentía el mismo amor, pero tristemente terminamos pagando un alto precio por amar a alguien que no poseía la capacidad suficiente para cuidar y cosechar un amor en pareja.

El hecho de sentirnos en un laberinto sin salida no significa que las cosas no mejorarán, simplemente es el final de una relación toxica que en el momento no nos deja ver la luz al final de ese túnel oscuro en el que estamos, pero esto simplemente está marcando el inicio de lo mejor de nuestras vidas.

Una de las cosas más doloras es amar y perder, nosotros como seres humanos no estamos acostumbrados a perder, sin embargo, esto hace parte del proceso de superación el cual nos ayudará a salir de nuevo a la superficie.

Llegará el momento en el cual tendremos al amor de nuestra vida de frente dispuesto a amarnos con todas nuestras virtudes y sobre todo con los defectos, un amor paciente que nos mostrará porque tuvimos que pasar antes por un inmenso dolor sin saber que todo en la vida pasa por alguna razón.

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