La ambiciosa y costosa ciudad que hará Arabia Saudita en el desierto

Este lugar no contará con avenidas para carros privados, por lo que las personas tendrán que hacer uso del transporte público que también promete ser una joya de la ingeniería.

Estará llena de vegetación, ecológica e inteligente. Sin embargo, el reto será la financiación pues a pesar de que el país es muy rico, los costos de esta ciudad son muy elevados.

El diseño fue creado por NEOM, una empresa del príncipe heredero de Arabia Saudita que ahora se encuentra en búsqueda de financiación externa.

El objetivo es reunir los fondos necesarios para que la urbe termine su construcción en el año 2030.

En cuanto a las características de la particular ciudad, esta funcionará con energía totalmente renovable al igual que sus sistemas de agua y alcantarillado que también serán eficientes y operados con tecnologías como la inteligencia artificial.

Esto porque el país que ha sido mundialmente conocido por hacerse rico gracias al petróleo, ahora inicia planes para diversificar sus fuentes de ingresos.

Este lugar no contará con avenidas para carros privados, por lo que las personas tendrán que hacer uso del transporte público que también promete ser una joya de la ingeniería.

Lo anterior, porque será subterráneo y llevará a sus pasajeros en 20 minutos de un extremo a otro, cabe mencionar que “The Line” tendrá 170 kilómetros de largo, los únicos vehículos que tendrán cabida en la ciudad son los autónomos y sus avenidas también estarán ubicadas bajo tierra.

Lo que debes saber sobre esta ciudad

Algo que ha llamado la atención en internet y redes sociales, es la forma que tendrá la posible ciudad, pues como ya se mencionó, tendrá 170 kilómetros de largo y solo 200 metros de ancho, luciendo como una línea en medio del desierto y que desemboca finalmente en el mar.

Además, el bloque tendrá 500 metros de alto, equivalente al “One World Trade Center”, el edificio más alto de New York y del continente americano.

Con lo anterior, se supone que el sitio tendrá capacidad para nueve millones de habitantes, que ya se especula solo serán los más ricos del mundo y ese país.

Y quienes encontrarán todo lo necesario para vivir en un rango de 500 metros hacia arriba o abajo, como viviendas colegios, oficinas, lugares de esparcimiento y comercio.

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Otra pregunta que ya se formulan bastante los internautas, es la gestión de la luz en las partes bajas de la edificación.

Pues aún se desconoce si los espejos también funcionarán como ventanas, aunque es una realidad que los habitantes de Arabia están acostumbrados a pasar la mayor parte del tiempo en espacios cerrados y con ventilación debido a las altas temperaturas.

Sin embargo, el problema será para quienes provengan del extranjero.

En todo caso, el aire acondicionado está más que asegurado incluso en las zonas exteriores de la ciudad, que también será inteligente y renovable.

Una mirada hacia las ciudades del futuro

Una ciudad inteligente es aquella que integra a la sociedad con su Gobierno y que, a través de sistemas inteligentes, detecta necesidades y genera soluciones, a ser posible, en tiempo real.

Las ciudades inteligentes usan la tecnología para ser más sostenibles y mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas.

Existen muchos factores que influyen para que una ciudad pueda llamarse inteligente.

Por ejemplo, que tenga sistemas de ahorro de energía que permitan el consumo inteligente, el reciclaje, la reducción de residuos o emisión de gases; que en se apueste por la telemedicina o la teleasistencia o que, en el transporte, cuente con una gestión eficiente.

El papel de los datos y su control

Los datos son imprescindibles para poder hacer una buena gestión de la ciudad.

Por eso, los sensores son fundamentales para obtener información, datos semafóricos, captación de personas que hay en la calle, contaminación, etc.

La internet de las cosas es la única manera que tenemos actualmente para anticiparnos y resolver los problemas de las ciudades.

Jugarán un papel esencial la inteligencia artificial, el machine learning y tecnologías como digital twins, edge computing o fog computing.

En el siglo XXI, los datos son la materia prima y quien los controle tendrá mucho poder. Pero la tecnología no es el problema: es la solución.

El verdadero problema es la cuestión social.

  • Imagen tomada/ ecoosfera.com
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