Hoy Toronto será una de las ciudades más calientes del planeta

Las advertencias de calor sugieren que las temperaturas cálidas y húmedas duren al menos dos días.

La información la dio a conocer Enivonrment Canada a tarves de una declaración meteorológica especial para la ciudad y otras partes del área metropolitana de Toronto.

El comunicado establece que las temperaturas del miércoles por la noche rondarán los 23 grados centígrados.

La agencia recomineda a los residentes que beban mucha agua durante el día, que controlen a los miembros mayores de la familia y que tomen descansos para los que trabajan afuera.

Las advertencias de calor sugieren que las temperaturas cálidas y húmedas duren al menos dos días.

El jueves se encontrará con un frente frío, lo que hará que las temperaturas bajen a mediados de los 20 con posibilidades de lluvias dispersas.

El mundo enfrenta olas de calor históricas

De Estados Unidos a China, pasando por Europa, el mundo arde: las temperaturas altas ya se cobran cientos de vidas y las llamas devoran miles de hectáreas.

El António Guterres, secretario general de la ONU, recalcó que, «nuestro modo de vida —basado en producir, consumir, desechar y contaminar— ha conducido a la emergencia planetaria a la que nos enfrentamos”.

Su mensaje pone en el centro la causa que subyace a eventos meteorológicos extremos cada vez peores, que es el aumento de la temperatura como resultado de las emisiones de efecto invernadero.

Al observar la causa del calor extremo en Estados Unidos y Europa hay que tener en cuenta dos sistemas meteorológicos en juego.

En Europa, una fuerte dorsal de altas presiones ha permitido que las temperaturas aumenten sobre el continente durante los últimos días.

El calor y el cambio climático

El científico jefe de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, Stephen Belcher, dijo que las olas de calor habrían sido «prácticamente imposibles» en el país en un «clima sin alteraciones».

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«Pero el cambio climático impulsado por los gases de efecto invernadero ha hecho posible estas temperaturas, y de hecho estamos frente esa posibilidad ahora».

¿Qué dice la ciencia? La temperatura global ya ha aumentado 1,1 grados Celsius con respecto a los niveles preindustriales.

En estas circunstancias, las olas de calor extremas ya tienen aproximadamente cinco veces más probabilidades de ocurrir, según un informe clave del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU que se publicó en 2021.

Los estragos

Los incendios ya han arrasado con miles de hectáreas en España, Francia, Portugal y Grecia.

En España, por ejemplo, destruyeron más de 70.000 hectáreas en lo que va del año, casi el doble del promedio de la última década, según el presidente del Gobierno, Pablo Sánchez.

Este año, un informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente, Pnuma, advirtió que era hora de «aprender a vivir con el fuego» y adaptarse al aumento de la frecuencia y la gravedad de los incendios forestales.

El número de incendios forestales extremos aumentará hasta un 14% en 2030, según el análisis del informe.

En 2050, el aumento será del 30%. Incluso con los esfuerzos más ambiciosos para reducir las emisiones habrá consecuencias a corto plazo.

El calentamiento del planeta, la intervención de más tierras y las políticas de supresión de incendios al tiempo que se descuidaba la gestión forestal explican el cambio en el régimen de los incendios, según la ONU.

Un futuro preocupante

Duncan explica que las olas de calor no son nada nuevo: han existido incluso antes de que apareciera el hombre.

En la naturaleza tienen incluso un efecto «beneficioso», ya que ayudan a trasladar el calor -y, por tanto, la energía- desde el ecuador hacia los polos.

Sin embargo, el problema radica en que la acción humana sobre el planeta las está haciendo cada vez más frecuentes y muchas naciones, como las europeas, no están preparadas para ello.

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