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Dónde comer en CDMX, antojitos y mesas a precio de barrio

Preguntarse dónde comer en CDMX es abrir la puerta a la mejor comida callejera del planeta. La capital mexicana alimenta a millones cada día con maestría y precios de banqueta. Tacos con décadas de fila, tortas que desafían la física y mercados que son universidades del sabor. Esta guía reúne los lugares exactos, con dirección y qué pedir.

En QPASA la armamos al estilo de las grandes guías urbanas: pocos elegidos, todos con fila local como garantía.

Los Cocuyos, la leyenda del centro

Un puesto pequeño con fama planetaria. Sus tacos de suadero y longaniza hierven en la olla de cobre desde hace décadas. La fila nocturna es parte del espectáculo del centro histórico.

Qué pedir: taco campechano de suadero con longaniza. Dónde: Calle Bolívar 57, centro histórico.

El Huequito, el pastor con doctorado

Desde 1959 borda el taco al pastor en su local original, un hueco literal en la pared. La carne se corta fina y la salsa hace el resto. Es escuela y museo del pastor al mismo tiempo.

Qué pedir: orden de pastor con todo. Dónde: Ayuntamiento 21, centro, con más sedes en la ciudad.

La casa de las tortas gigantes

La torta chilanga es un monumento entre bolillos. Las tortas de tamaño familiar de los locales del centro y La Merced retan a los valientes. La de milanesa con queso alimenta una jornada completa.

Qué pedir: torta de milanesa completa, para compartir sin pena. Dónde: torterías del centro histórico y alrededores de La Merced.

Mercado de San Juan, el gourmet popular

El mercado de los chefs mezcla exotismos con fondas de comida corrida. Sus baguettes de carnes frías y quesos son secreto a voces. Se come bien, raro y barato en el mismo pasillo.

Qué pedir: baguette del puesto de carnes frías y fruta de temporada. Dónde: Ernesto Pugibet 21, centro.

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Coyoacán y sus tostadas

El mercado de Coyoacán sirve las tostadas más famosas del sur: pata, tinga, camarón y lo que el día ofrezca. El ambiente de plaza con globos y churros completa la experiencia. Nadie sale con hambre ni con la cartera herida.

Qué pedir: tostada de tinga y una de camarón. Dónde: mercado de Coyoacán, Ignacio Allende s/n, Coyoacán.

Los tamales de canasta del amanecer

La bicicleta con canasta es la panadería móvil de la capital. Tamal de rajas o verde dentro de un bolillo: la famosa guajolota. Es el desayuno obrero por excelencia y cuesta monedas.

Qué pedir: guajolota de rajas con atole de arroz. Dónde: esquinas de toda la ciudad antes de las diez de la mañana.

El pan dulce y el café de chinos

Los cafés de chinos son patrimonio sentimental: café con leche servido a chorro y conchas recién horneadas. Sobreviven en el centro con sus mesas de formica y su calma de otra época. La merienda perfecta cuesta poquito.

Qué pedir: café con leche y concha de vainilla. Dónde: cafés de chinos del centro histórico, alrededor de Bolívar y 5 de Mayo.

Las quesadillas y el debate nacional

En la capital, la quesadilla puede venir sin queso y el país entero discute al respecto. Las de flor de calabaza y huitlacoche hechas a mano son imperdibles. Los comales de los tianguis las sirven al momento con salsa de molcajete.

Qué pedir: quesadilla de flor con queso, para no entrar al debate. Dónde: tianguis de barrio y puestos de Coyoacán y la Roma.

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El desayuno que arregla todo

Los chilaquiles verdes con huevo y los frijoles refritos curan cualquier madrugada. Las fondas y cafeterías tradicionales los sirven con café de olla sin apuro. La concha con nata es la versión dulce del mismo milagro.

Qué pedir: chilaquiles verdes con huevo estrellado y café de olla. Dónde: fondas de la Roma, Condesa y el centro, con pizarra en la puerta.

Dónde comer en CDMX cuando cae la noche

La taquiza nocturna es religión: suadero, tripa y pastor brillan hasta la madrugada en Roma, Condesa y el centro. Los puestos con fila de taxistas nunca fallan. El consomé del final es el abrazo que cierra el día.

El postre y las aguas que enamoran

Las paletas y nieves tradicionales refrescan a precio de moneda, con sabores que van del mamey al mezcal. Las aguas frescas de los mercados se sirven en vitroleros gigantes. Además, el churro relleno de los carritos nocturnos compite con cualquier repostería fina.

Qué pedir: nieve de mamey y agua de jamaica grande. Dónde: neverías de Coyoacán y vitroleros de cualquier mercado.

Consejos para estirar el presupuesto

La comida corrida del mediodía ofrece sopa, guisado y agua fresca a precio cerrado. Los domingos varios museos son gratis y los mercados completan el plan económico. El efectivo chico manda en los puestos.

La regla chilanga de oro: fila larga y rotación rápida es igual a taco seguro. Donde para el taxista, párate tú.

Dato final de temporada: en septiembre los chiles en nogada toman las fondas y en noviembre el pan de muerto perfuma las panaderías. Si tu viaje coincide, son experiencias que valen el antojo entero. El resto del año, el pastor nunca descansa.

Y una cortesía local que abre puertas: se saluda al llegar al puesto y se agradece al taquero por su arte. La propina en los puestos es voluntaria y siempre bien recibida.

Con esta ruta, comer delicioso en CDMX cuesta menos que un error de turista. Complétala con nuestra guía de qué hacer en CDMX y consulta QPASA CDMX para saber qué pasa en la ciudad.

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