Una startup chilena de inteligencia artificial acaba de dar el salto que sueñan miles de emprendedores tecnológicos en América Latina: ser comprada por una empresa estadounidense. Se trata de Lilo, fundada en 2023 por los emprendedores Javier Araya y Nadine ElAshkar, adquirida por Inn-Flow, una compañía de Estados Unidos especializada en soluciones financieras y operativas para la industria hotelera.
La operación convierte a Lilo en uno de los casos más recientes de tecnología latinoamericana que logra escalar lo suficiente como para ser integrada por un jugador estadounidense consolidado, en un momento en el que ese tipo de adquisiciones se multiplica en toda la región.
Una tendencia que crece con fuerza en la región
El caso de Lilo no está solo. Durante 2025, las adquisiciones de startups latinoamericanas por parte de compañías extranjeras crecieron 172 % respecto al año anterior, alcanzando un valor conjunto de 4.900 millones de dólares, según datos del Latin America Venture Capital Report elaborado por Cuántico VP.
Ese mismo informe señala que las fusiones y adquisiciones concentraron el 67 % de todas las salidas registradas por startups en América Latina, lo que confirma que vender la tecnología a una empresa internacional se consolidó como la ruta de éxito más común para los fundadores latinoamericanos, por encima de otras alternativas como las salidas a bolsa.
Por qué las empresas extranjeras miran a Latinoamérica
El apetito de compradores internacionales por tecnología latinoamericana no es casualidad. La región combina talento técnico competitivo en costos, soluciones adaptadas a problemas locales que luego resultan exportables, y un ecosistema de capital de riesgo cada vez más maduro que ha ido puliendo startups listas para escalar.
Casos como el de Instaleap, la startup colombiana adquirida por la estadounidense Instacart para entrar al mercado latinoamericano, o el de Maza, se suman a Lilo dentro de una lista creciente de operaciones que colocan a la región en el radar de compradores internacionales que antes miraban casi exclusivamente hacia Asia o Europa.
Qué significa este tipo de operaciones para los fundadores
Para los emprendedores latinoamericanos, ser adquiridos por una empresa extranjera representa no solo una salida financiera, sino también una validación de que su tecnología puede competir a nivel internacional. En el caso de Lilo, la compañía chilena pasa ahora a integrarse dentro de las soluciones que Inn-Flow ofrece a la industria hotelera estadounidense, ampliando el alcance de una tecnología que nació pensando en necesidades mucho más locales.
Ese patrón, el de tecnología desarrollada para resolver un problema regional que termina siendo atractiva para mercados más grandes, se repite cada vez con más frecuencia entre las startups que logran destacar en el ecosistema latinoamericano.
Lo que viene para el ecosistema regional
Con el apetito extranjero por tecnología latinoamericana en máximos históricos, los analistas del sector esperan que 2026 continúe la tendencia de adquisiciones como principal vía de crecimiento para las startups de la región, especialmente en sectores como inteligencia artificial, fintech y soluciones para industrias específicas como la hotelera o la logística. Para fundadores como los de Lilo, el mensaje es claro: la tecnología latinoamericana ya compite de igual a igual en el tablero internacional. Más noticias de tecnología siguen en QPASA.

